Calidad, equidad y pertinencia de la educación

By on junio 18, 2013

*  Las constantes transformaciones del mundo globalizado en una sociedad altamente tecnificada y competitiva, afectan necesariamente la manera de concebir a la educación

Por: Mtro. Adolfo Napoleón Flores Martinez

Desde su aparición en la faz de la tierra, el hombre es quien ha operado las estructuras socio-económicas; generado en consecuencia, dificultades sociales, demográficas, ecológicas y de derechos humanos; también es el responsable de la convivencia entre naciones, ideologías, razas y religiones.

La educación, inmersa dentro de este complejo marco social, es el elemento que permite a los individuos los instrumentos para hacer frente al reto de vivir en sociedad. Por ello, la educación no se debe limitar a la función de adquisición de conocimientos, debe aspirar a ser un proceso del ser humano y de su grupo social, colocándola en la dimensión de política de Estado; sólo a través de la educación podemos enfrentar el nada fácil reto de construir en el presente, el mañana al que aspiramos.

Pero las profundas y constantes transformaciones que implican vivir en un mundo globalizado y en una sociedad altamente tecnificada y competitiva, afectan necesariamente la manera de concebir a la educación; En los últimos lustros, la sociedad y sus gobiernos han volcado su interés en la educación, dándole un nuevo y diferente lugar por lo que conlleva la redefinición del orden mundial; la sociedad, está exigiendo de la educación, una educación nueva, una educación que permita transitar a las nuevas generaciones en un planeta en donde los avances en los medios tecnológicos y de comunicación son vertiginosos, en un lugar donde impera la competitividad y, hoy por hoy, tristemente la inequidad y la injusticia.

 Como mexicanos nos ufanamos de haber tenido la primera revolución social del siglo XX y una Constitución que plasma en sus páginas las luchas sociales y las reivindicaciones históricas de la justicia social. La escuela mexicana, producto de nuestra Carta Magna, se basa en las ideas de gratuidad, obligatoriedad y equidad, en el intento de compensar las diferencias sociales. La educación básica ha contraído un carácter de obligatoriedad, a partir de 1917 en la educación primaria; más recientemente, en 1993, para la educación secundaria; y finalmente en 2002, para la educación preescolar; en este año la educacion media superior también adquiere el carácter de obligatoria.

Con ello, uno de los mayores logros alcanzados a partir del establecimiento de la obligatoriedad, ha sido el incremento en el ingreso escolar, es decir, en la cobertura; sin embargo, la igualdad de oportunidades, aún es una tarea pendiente por realizar. Tratando de satisfacer una apremiante demanda social y como producto de las presiones políticas internas y externas, para abatir el problema de la calidad, equidad y pertinencia de la educación, se han implementado muchas estrategias, que lamentablemente se han quedado en el terreno de las intenciones; ya que no han arrojado los resultados esperados; se ha pretendido involucrar a todos los sectores sociales, sobre todo aquellos que inciden de manera directa en el proceso educativo; sin embargo, se han presentado muchas dificultades por lo complejo del desenvolvimiento e intereses de los diferentes actores educativos, sociales y políticos.

Actualmente, se ha comprendido que si bien es importante atender a un mayor número de niños y adolescentes en las escuelas del país, con un incremento lógico en los años promedio de escolaridad; también lo es el hecho de revisar y, sobre todo, corregir las causas por las cuales estos estudiantes, no se están apropiando de los conocimientos y desarrollando las competencias necesarios que les permitirán desenvolverse satisfactoriamente en la vida, ampliando sus oportunidades sociales. Los alumnos que actualmente tienen oportunidad de asistir a la escuela, conforman un universo heterogéneo; resultado de las diferentes condiciones de vida, antecedentes escolares, capacidades, intereses, motivaciones y demás características propias de éste periodo de la vida. La escuela, no puede, ni debe tratarlos como si fueran iguales; lo que debe propiciar es tratarlos equitativamente, brindándoles oportunidades que les permitan compensar tanto los desfavorables ambientes socioculturales en que muchos de ellos viven, como las diferencias en cuanto a los distintos estándares de calidad que el nivel educativo anterior o la familia les han proporcionado.

 Las exigencias que reclama este siglo XXI, son complejas y cada día van en aumento; este mundo globalizado reclama nuevos conocimientos, habilidades y destrezas, en medio de una creciente competitividad; por ello, la educación debe convertirse en un bien común que no sea privilegio de unos pocos. En ese sentido, la revisión y actualización, a fondo, del sistema educativo; la construcción de un acuerdo social en el que cada actor social diga qué espera de la educación, pero que defina también qué está dispuesto a realizar por ella; el que volvamos a ubicarla como el eje de nuestro esfuerzo, se hacen elementos necesarios si en verdad queremos cambios que nos pongan a la altura de las circunstancias actuales.

e-mail: napo_flores_1963@hotmail.com

3 Comments

  1. sarahi

    junio 18, 2013 at 7:26 pm

    considero que es un articulo muy interesante y con información muy relevante.

  2. ELSI RIVERA DE LA ROSA

    junio 18, 2013 at 11:24 pm

    Este mundo complejo al que se hace referencia en varios documentos y en las recientes investigaciones de autores educativos, pareciera que en ocasiones nos rebasa o que se presentara fuera del escaparate de la película que estábamos observando, sin embargo es una realidad tan cercana y tangible que nos asusta y ocasionalmente le damos la vuelta inventando una infinidad de escusas disfrazadas de argumentos para evitarla, pero ya nos alcanzó ahí está caminado con nosotros…despierta que si no caminas a su paso te rebasará y dejará, con el riesgo de que se te escape o que tengas que apretar el paso para alcanzarla o tal vez rendirte y darte cuenta que ha quedado fuera de tu alcance y elijas transitar otros caminos. Es ahora o nunca que debemos renovar nuestro compromiso por la educación actual del siglo XXI.

  3. Carlos Pérez

    julio 12, 2013 at 7:59 pm

    Lo felicito, me parece muy interesante su escrito.

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