Situación actual y retos de la escuela pública - Impulso Informativo

Situación actual y retos de la escuela pública

Por el 26 julio, 2013

José Vasconcelos fue nombrado Secretario de Instrucción Pública (actualmente SEP) en 1921, a partir de ese momento se difundió la educación a todas las regiones del país y terminó formándose un vasto sistema educativo federal con una estructura fuertemente centralizada; este sistema educativo fue imaginado por sus fundadores como un sistema que iba a complementar y estimular la iniciativa de los estados y los municipios; sin embargo, la magnitud del rezago educativo, el tamaño de las tareas que era necesario realizar y la falta de recursos propios de los estados y municipios, obligaron a desarrollar una empresa educativa principalmente de carácter federal.

En este contexto, la escuela pública se fue arraigando, con el transcurrir del tiempo, como una organización diseñada para garantizar un control normativo y la previsibilidad de problemas burocrático-administrativos. A la fecha, las ideas y prácticas escolares se encuentran arraigadas en una cultura verticalista que anula o minimiza fuertemente los incipientes intentos por analizar las presiones, demandas y desafíos internos y externos que pueden impulsar la iniciativa y cambio que se requieren para mejorar la calidad educativa.

En cuanto a la función de la Dirección Escolar, ésta se ha restringido a una actividad administrativa y social, disociada de las tareas educativas fundamentales que desarrollan los profesores. Por ello, al realizar una investigación sobre el trabajo directivo, difícilmente se encuentran indicadores de desempeño; impidiendo así, la construcción de una visión global como organización; ante ello, se asume que una de las tareas fundamentales en el rediseño organizativo de las escuelas, es revisar la disociación existente entre lo específicamente pedagógico-curricular, lo organizativo, lo administrativo y la participación social.

Actualmente, ya no está a discusión el hecho de que solamente una profunda transformación de la forma de trabajo en la escuela permitirá situarla como centro del Sistema Educativo Nacional (SEN); ni tampoco, se pone en tela de juicio la necesidad de mejorar las condiciones que permitan avanzar hacia los objetivos estratégicos que están desafiando a la educación nacional: calidad, equidad, pertinencia y profesionalización de los docentes.

El reto hoy, es que la gestión escolar centre sus actividades en el ámbito pedagógico-curricular; considerando y fortaleciendo el liderazgo escolar y las competencias en gestión educativa de los directores de cada uno de los planteles escolares, dado que la escuela es el lugar donde ocurre el proceso educativo formal. De manera simultanea, es necesario considerar que la escuela es afectada por el entorno en que se localiza; es decir, los factores del contexto: las demandas de los padres y la sociedad, la situación geográfica y la problemática de la comunidad, tienen una influencia importante en la vida de las escuelas, influyendo definitivamente en la gestión de las mismas. Por ende, el análisis y comprensión de las escuelas y su gestión, implica fundamentalmente considerar los procesos pedagógicos, las relaciones, los aspectos organizativos y funcionales, su cultura y el entorno en el que está inmersa de manera integral.

El Proyecto Regional de Educación para la América Latina y el Caribe o PRELAC (CEPAL/UNESCO, 2005) reconoce que “los cambios promovidos desde arriba y desde fuera de las escuelas no logran cambios substantivos en el aprendizaje de los alumnos; es decir, la práctica educativa tiene escasa vinculación con las decisiones de los planificadores porque depende mucho mas de las concepciones, decisiones, expectativas y prácticas de los múltiples actores de la escuela y de su comunidad”; por ello, la importancia y trascendencia de la determinación de la SEP al revitalizar los Consejos Técnicos Escolares y de Zona, como estrategia de empoderamiento de las escuelas públicas.

Y es que en efecto, en las escuelas es donde las políticas educativas toman vida y forma concreta, porque ahí ocurren los cambios educativos, se desarrolla el currículum y se ejecutan las normas; dicho de otra forma, cualquier innovación y cambio tiene que partir de la escuela misma, si se pretende que sea significativa y tenga continuidad. Pero cualquier proceso de cambio definitivamente tiene implicaciones organizativas al interior de la escuela; por lo tanto, el éxito o fracaso del mismo depende de múltiples factores, entre los que destacan la manera de realizar la planeación, el tipo de participación en la toma de decisiones, la forma en que se resuelven los conflictos, el seguimiento de los acuerdos, las utilización de los recursos, especialmente el tiempo, así como la capacidad y tipo de liderazgo ejercido, entre otros muchos más.

Cada escuela debe transformarse en un ente pensante, que parta de un autodiagnóstico que implique entenderse a sí misma como una realidad compleja y singular. Y que en consecuencia su gestión escolar no puede basarse en uniformidades, ya que la magnitud, intensidad y configuración de los problemas y retos, es específica de cada plantel educativo en particular; por lo tanto no es factible copiar modelos, sólo se pueden tomar como referentes para aplicarlos a las circunstancias concretas de cada escuela; de esta manera, tampoco pueden aplicarse mecánicamente en una escuela innovaciones exitosas de otra, sería absurdo.

Desde esta perspectiva, cada escuela debe concebirse a partir del hecho de que debe estructurar una nueva forma de comprender y conducir su organización escolar; por lo tanto, más que contar con patrones únicos de soluciones, es imprescindible disponer de estrategias para alcanzar soluciones creativas y apropiadas a cada problema; la implementación de nuevas prácticas involucra entonces, aceptar que hay más de una solución para el mismo problema y que el reto radica en escoger la mejor de ellas, pero, que además, si la solución escogida es inapropiada o inoperante al ser ejecutada, se puede recurrir a otra solución alternativa, a partir de la toma de consensos en colectivo a través de los Consejos Técnicos Escolares.

Esto supone hacer del trabajo colaborativo una estrategia que permita una intervención favorable en los problemas y retos detectados; en otras palabras, se debe propiciar una mejora continua a través del encadenamiento de situaciones a resolver, ajustar o reinventar, para lograr los objetivos y metas que se establezcan. Implica, el desarrollo de proyectos que estimulen innovaciones educativas, desde un punto de vista global; con una mirada holística que incida sobre las personas, los recursos, los procesos y desde luego, los resultados; permitiendo visualizar que la palanca de las transformaciones educativas radica en una gestión conceptuada desde un punto de vista integral y consensuado por los distintos actores educativos, entrelazando las diversas dimensiones de cada plantel educativo y resaltando siempre la necesidad de centrar el interés en los alumnos y en sus procesos de aprendizaje.

e-mail: napo_flores_1963@hotmail.com

http://supervision09escuelassecundarias.blogspot.mx/

6 Comentarios

  1. Adry

    julio 26, 2013 at 7:09 pm

    Coincido en que todos los actores escolares tenemos que cambiar para bien de la educación de nuestros alumnos, pero el problema no es que cambiemos los maestros, porque estamos acostumbrados a tantos cambios que nos hacen llegar las autoridades educativas, el problema es como vamos a hacerle para que cambien los padres de familia, porque ellos son los que ya no se interesan por la educación de sus hijos, sólo se presentan cuando los inscriben y cuando tienen problemas de conducta o aprovechamiento con el pretexto de que trabajan o tienen otras ocupaciones.

  2. Cecilia Aguilar

    julio 26, 2013 at 7:12 pm

    desde hace muchos años las familias por uno u otro motivo han dejado sus responsabilidades en manos de los maestros y eso no es correcto. la educación empieza en casa y como señala del tiempo de Vasconcelos, el trabajo de la escuela es instruir y fortalecer la educación (valores, hábitos, etc) que deben traer los niños de sus hogares

  3. Mario

    julio 26, 2013 at 7:15 pm

    En teoría esta muy bien tu propuesta el problema es llevarlo a la practica, se ha dicho y con argumentos que los cambios no son con decretos son con compromiso y responsabilidad de quien los va ha hacer…

  4. Abraham

    julio 26, 2013 at 8:04 pm

    Honestamente creo que se está sobrecargando a la escuela y los maestros de responsabilidades. Primero se debería equipar a las escuelas con lo necesario para poder impartir clases de forma adecuada y pagar mejor a los maestros.

  5. Francisco Rodríguez

    julio 27, 2013 at 11:26 am

    Felicidades muy buen artículo!!!

  6. Sara

    julio 30, 2013 at 6:03 pm

    Una escuela sin un buen director es como un barco con un mal capitán. Claro que también es importante la tripulación, por que son los maestros los que desarrollan sus clases con los estudiantes.

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