¿Los supervisores y directores asumen el liderazgo efectivo de los Consejos Técnicos Escolares?

By on octubre 13, 2013

Si me permiten hablar…

Por: Librado Agustín Ramírez

De abril a agosto de este año se realizaron las capacitaciones intensivas, según la ruta crítica, de los Consejos Técnicos Escolares (CTE) que inició con la reunión del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), y en cuyo proceso se consideró la participación de subsecretarios, directores de nivel, supervisores, directores y finalmente los maestros. Fue una estrategia si no novedosa, sí asertiva porque se involucraron quienes tienen la responsabilidad ineludible de mejorar la calidad educativa en todo el país. La necesidad de fortalecer los CTE en la Educación Básica (EB) tiene argumentos irrefutables. México ha realizado grandes esfuerzos educativos: dotación de materiales en las aulas, diseño y ejecución de proyectos y programas, introducción de tecnologías de la información, implementación de cientos de cursos, talleres y diplomados de actualización para los docentes y directivos y los resultados no mejoran, según el Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA), por sus siglas en inglés, y  la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE). Es hora de voltear a la supervisión y escuela donde parece están los problemas pero también las soluciones. Debemos reconocer también que los esfuerzos de los gobiernos no han sido suficientes ni equitativos ni oportunos. Las escuelas son el reflejo de una política de Estado equivocada e injusta: unas escuelas de primer mundo y otras en el total abandono y carentes de lo más elemental. Aun y con las condiciones en las que trabajan muchos maestros los CTE pueden propiciar la mejora de sus escuelas, el crecimiento profesional y los aprendizajes de los alumnos. Las directrices educativas del nuevo gobierno están trazadas a través de la Reforma educativa –para muchos es laboral- y, en el caso de las supervisiones y escuelas, se pretende fortalecer dos figuras centrales en la trascendencia de los CTE: el supervisor y el director como presidentes de los consejos en sus ámbitos de competencia.

En los escenarios de las diferentes etapas de capacitación de los CTE se crearon atmósferas reales pero también optimistas respecto al Nuevo enfoque de trabajo para la educación básica, precisando las tres prioridades educativas: garantizar la normalidad mínima escolar (que se cumpla con los 200 días de clase y que los alumnos y maestros no falten ni lleguen tarde a la escuela), mejorar los aprendizajes de los estudiantes y abatir el rezago educativo desde la escuela. Para lograr esas prioridades habrán que crearse tres condiciones generales: Descarga administrativa, Fortalecimiento de la supervisión escolar y los Consejos Técnicos Escolares y de Zona. Se pretende que la escuela de educación básica sea un espacio donde se aprenda a aprender y se aprenda a convivir. A partir del ciclo escolar 2013-2014 la escuela debe ser el corazón del sistema educativo y los supervisores, directores y docentes tienen muy clara esa encomienda. Es una tarea que debió hacerse siempre, pero no se hizo, y es “la asignatura pendiente” de la educación en México.

Los supervisores y directores son los presidentes de sus respectivos consejos técnicos, y en ellos recae la responsabilidad de garantizar la operación regular de las ocho sesiones mensuales durante el presente ciclo escolar  pero… ¿han asumido esa responsabilidad y ese liderazgo efectivo desde las etapas de capacitación hasta la primera sesión ordinaria de consejo realizada  el viernes 27 de septiembre? Según los informes de las entidades un alto porcentaje no asumió esa misión, y es saludable comentar las posibles razones con la intención de fortalecerlos.

Muy bien por  muchos supervisores y directores que consolidaron su liderazgo o lo retomaron muy a tiempo, pero algunos rehuyeron a intentarlo siquiera. Delegaron su responsabilidad en Jefes de enseñanza, subdirectores y coordinadores académicos e incluso maestros. No es lo mismo solicitar el apoyo a que les hicieran el trabajo. Una vez más no le entraron a liderar a su colectivo. Las causas son diversas: la edad avanzada, problemas de salud, no son competentes como facilitadores de talleres, no comprendieron bien la estrategia, no les interesa liderar o simplemente no quisieron. Todo lo anterior aunque pudiera ser un problema de actitud que sí lo es, no podemos ignorar  la responsabilidad que la Secretaría de Educación Pública (SEP), conjuntamente con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), tiene al nombrarlos sin el perfil idóneo y con deficiente desempeño en la función supervisora y directiva.  Lo anterior por supuesto que impacta en el desarrollo de los CTE, porque se les dio voz a los maestros y había tanto qué decir y proponer para mejorar la escuela. Pero el líder no estaba al frente, se ausentó;  no fue el guía en el debate ni clarificó dudas ni despertó expectativas. No estuvo para centrarlos, para alejarlos de la divagación y llevarlos a la concreción de sus ideas, de sus aspiraciones y de sus propuestas. No lo encontraron tampoco para jerarquizar, juntos,  los temas relevantes de la ruta de mejora. Se negó la oportunidad de ser el líder del grupo, y el grupo avanzó sin tener la certeza de que el rumbo era el correcto. Hubo, también, escuelas y zonas escolares con el supervisor y el director presentes, pero con un liderazgo gris o ausente. Ambos casos son el reto de quienes tienen la responsabilidad de su crecimiento profesional. El aprendizaje entre pares es una muy buena opción, y además oportuna que propician los CTE.

Sin títuloConsejo Técnico Nacional, Monterrey, Nuevo León.

En los CTE se vivió la realidad en muchos sentidos: ideas muy claras y oportunas, argumentos contundentes, se hablaron de frente a manera de catarsis pero sin alusiones personales ni ofensas. Se logró lo que se pretendía: conocer de voz de los protagonistas aquello que les lastima, les obstruye el crecimiento, los limita y los cerca para no mirar más allá. Se escucharon sus propuestas sustentadas en sus experiencias, muy valiosas, pero insuficientes para mejorar su escuela; faltaron en sus comentarios los referentes externos, estándares e indicadores de otros modelos educativos, es decir, fortalecer el nivel de discusión y análisis que lo da, además de la experiencia, la actualización y preparación profesional. Pero también plasmaron sus compromisos  en su plan o ruta de mejora -cual sea el nombre- para crecer junto con sus colegas y en beneficio de sus alumnos. La mayoría de los docentes están dispuestos a mejorar su desempeño y a recuperar la confianza de los padres de familia, a hacer no sólo lo necesario sino lo suficiente para revalorar la noble misión de ser maestro de escuela. El ánimo está muy en alto, y eso es bueno, pero los reforzadores externos deben estar cerca y pendientes de los consejos de cada mes, para ayudar a que no decaiga la autoestima individual y colectiva. El primer paso está dado: la implementación o restitución de los CTE como un espacio propicio para el análisis, la deliberación y la toma de decisiones sobre los asuntos educativos de los centros escolares. El compromiso de los CTE por mejorar la escuela desde la escuela está trazado, pero no olvidemos el factor sindical. En algunas escuelas no representa mayor problema el representante sindical para el cumplimiento de la normalidad mínima, pero en otras  -así lo hicieron saber supervisores y directores- será un obstáculo porque distraen mucho tiempo en eventos deportivos que organizan y reuniones sindicales a las que convocan. Parece que ante el débil liderazgo del director el líder sindical lo suple en asuntos académicos y organizacionales. Parece una réplica de lo que sucedía -¿o aun sucede?- no hace mucho, cuando el SNTE tomaba algunas decisiones que eran competencia de la SEP. El diálogo y el compromiso por la mejora educativa serán claves para el consenso. Estuvo latente también el miedo de los docentes porque creen que con la normalidad mínima se violan sus derechos laborales y perciben a la SEP como inhumana. Esta parte fue muy atractiva porque hubo opiniones muy interesantes de quienes se ausentan lo necesario y de quienes lo hacen frecuentemente con la complacencia de las autoridades y solapamiento del sindicato. Les quedó claro que sólo se sancionarán los abusos y excesos, y que no se les pide más de lo que están obligados a dar. Pero que el cumplimiento de la normalidad mínima no es una moda ni ocurrencia de alguien, sino una responsabilidad ética y moralmente necesaria para mejorar la escuela desde sus entrañas.

Sin título36Consejo Técnico Estatal,  Puebla, Pue.

La tarea es, ahora, ejecutar o replantear si fuera necesario la ruta de mejora de cada zona y escuela, e implementar estrategias de seguimiento e intervención por parte de la SEP en los temas que proponen desarrollar en los consejos de cada mes. El resultado del cumplimiento de los rasgos de la normalidad mínima que tienen que ver con el tiempo dedicado a los aprendizajes se percibirá a corto plazo, no así los que buscan mejorar la lectura, escritura y matemáticas cuyos resultados los notaremos a mediano y largo plazos.

La SEP tiene dos encomiendas para los próximos siete CTE: motivar a los supervisores y directores líderes, y tutorar personalmente a quienes van rezagados, si es que queremos mejorar el sistema educativo y no conformarnos con zonas escolares y escuelas excepcionalmente sobresalientes, mientras la mayoría estancadas y viviendo en la rutina. El CTE es el inicio, el espacio, la oportunidad y la fortaleza para que la escuela mejore desde sus cimientos. Y por lo mismo, se sugiere capacitar a directores y supervisores en liderazgo directivo y en la metodología para conducir una sesión de consejo. Y hacia allá apunta, seguramente, la creatividad y compromiso de quienes les corresponde esa responsabilidad.

Puebla, Pue., a 14 de octubre de 2013.

Fuentes:

  • El Consejo Técnico Escolar: una ocasión para el desarrollo profesional docente y la mejora de la escuela 2013. Educación Básica. Preescolar-primeria-secundaria.
  • Lineamientos para la organización y el funcionamiento de los Consejos Técnicos Escolares 2013. Educación Básica. Preescolar-primeria-secundaria.
  • Un nuevo enfoque de trabajo para la educación básica. Subsecretaría de Educación Básica.

One Comment

  1. Raúl

    octubre 13, 2013 at 6:58 pm

    Comenté en la columna del Mtro. Napoleón que nos actualizamos o vamos para afuera, las exigencias van en aumento y el salario sigue decreciendo. Y cierto muchos jefes de sector y supervisores ya están más allá del bien y el mal..

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