El cumplimiento de la normalidad mínima en escuelas de Puebla se desmorona lamentablemente - Impulso Informativo

El cumplimiento de la normalidad mínima en escuelas de Puebla se desmorona lamentablemente

Por el 10 noviembre, 2013
problemas escolares

Librado Agustín Ramírez

Si Me Permiten hablar

Librado Agustín Ramírez

Por: Librado Agustín Ramírez

Con la reforma a los artículos 3º y 73 constitucionales y la aprobación de las tres leyes secundarias (Ley General de Educación, la del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la del Servicio Profesional Docente) el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto y el Secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, levantaron las expectativas para mejorar la educación en México, pero a tan sólo dos meses y días de iniciado el ciclo escolar se desmoronan lamentablemente en todo el país, y no únicamente por los plantones y marchas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), también en los estados donde los maestros “aprueban” la reforma.

En las entidades como Oaxaca, Chiapas y Michoacán donde la disidencia está  más activa que nunca, su asistencia a clases está por debajo del 50 % de los días que oficialmente debieron trabajar. En Puebla no es el caso, pero no por ello se puede hablar del cumplimiento de la normalidad mínima, cuyo primer rasgo afirma: “Todas las escuelas brindan el servicio educativo los días establecidos en el calendario escolar”, y el segundo confirma: “Todos los grupos disponen de maestros la totalidad de los días del ciclo escolar”.

  

Maestros construyendo su ruta de mejora

Los docentes que responsablemente trazaron su ruta de mejora desde los Consejos Técnicos Escolares de agosto, y la mejoraron en las sesiones ordinarias de septiembre y octubre se sienten burlados, ofendidos y humillados por aquellos que consideran a la escuela pública un pasatiempo bien pagado. El desencanto de los padres de familia ya se percibe, y el ánimo decae irremediablemente al transcurrir el tiempo. El hecho de que en el estado de Puebla los docentes no abandonen sus aulas para asistir a marchas o plantones, no significa que aprueben en su totalidad la reforma educativa –laboral para los especialistas-, lo que sucede es que muchos de ellos están hartos de los vicios y las viejas prácticas oficiales y sindicales, y ven en la Ley General del Servicio Profesional Docente la oportunidad, de ahora sí, promoverse por sus propios méritos.Además, el pacto entre el gobierno y sindicato para castigar la desobediencia y disidencia es claro, para mejorar la educación aún no.

Los maestros con frecuencia se ausentan de sus aulas por diversos motivos, y por lo mismo el gobierno federal, a través de la Subsecretaría de Educación Básica, impulsa el cumplimiento de la normalidad escolar mínima. El compromiso para que los alumnos tengan a su maestro todos los días laborables es, en primer lugar, del gobierno del estado y de la Secretaria de Educación Pública, pero parece que no es así… ¿ejemplos? Van solamente tres.

El primero. La entrega de 15 600  computadoras al mismo número de docentes ha sido en horario escolar, y por consiguiente miles de alumnos no tuvieron clases toda la jornada. Esto sin considerar la inasistencia de decenas de maestros encargados de la logística de los eventos de cada región. En algunos casos los grupos fueron atendidos por el personal de apoyo, pero no es lo mismo, la realidad es que muchas escuelas en esos días cumplieron a medias. La entrega se pudo realizar por las tardes o sábados, y los maestros seguramente hubieran asistido.

El segundo. Ya pasado el mediodía del 31 de octubre se dio la indicación por parte de la Secretaría de Educación Pública de que el viernes 1 de noviembre no se trabajaría, causando con ello incertidumbre en muchas escuelas por las actividades ya programadas y no faltó, por supuesto, la alegría de otros por disfrutar un “puente” inesperado, porque el calendario escolar no señala suspensión de labores. De esa indicación no hay documento firmado por ninguna autoridad, todo es “de palabra”. Se solicitó a los directores de escuela que informaran a los padres de familia y alumnos que la suspensión era para  que visitaran museos, ofrendas, el centro histórico, etc. ¿Quién creyó esa justificación? La verdad es que nadie realizó esas actividades por disposición oficial, sino por la tradición del “Día de muertos” de muchos poblanos. Los argumentos esgrimidos para no asistir a la escuela ese día hacen ver a los docentes, ante los ojos de la sociedad, doblemente faltos de ética: incumplidos y mentirosos. Es mejor hablar con verdad, pues en la Secretaría de Educación Pública (SEP) es donde la práctica de valores debe ser una obligación, un compromiso y una manera de ser. Es un secreto a voces que esa suspensión fue a petición del sindicato de maestros. Si así fue, ¿qué tiene de malo informar, días antes, que ese viernes sería un día de asueto porque así lo acordaron SEP y SNTE? Quien haya hecho la petición es lo de menos, quien haya concedido es irrelevante, lo preocupante es que se siga afectando a los estudiantes y que la educación, aún con las reformas aprobadas, esté por debajo de los acuerdos políticos y la conveniencia. Solicitar y conceder la suspensión de clases, sin motivo válido, no es ético y daña notablemente la calidad educativa.

El tercero. El otro gran distractor del trabajo en las aulas son los juegos deportivos que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) organizó para celebrar su 70 aniversario. Miles de alumnos no tuvieron clases porque sus maestros participaron en algún deporte o prueba de atletismo (algunos de ellos por primera vez y sin tener la condición física necesaria) en las etapas de zona escolar, región y estatal. Nadie está en contra de la práctica deportiva de los trabajadores de la educación, al contrario, qué bueno que se propicien esos encuentros para la convivencia entre colegas. Pero no en lugar de dar clases. El horario escolar ya de por sí es insuficiente para los aprendizajes por tantas incidencias que a diario vive una escuela: retardos, faltas, permisos económicos, licencias médicas, reuniones sindicales y oficiales, concursos, cursos de capacitación, etc. Las autoridades saben de esos distractores, y que es una fantasía cumplir el sexto rasgo de la normalidad mínima que dice: “Todo el tiempo escolar se ocupa fundamentalmente en actividades de aprendizaje”. Los eventos deportivos bien pudieran celebrase a contra turno o en sábado para no seguir deteriorando el proceso educativo. Los empleados y obreros así lo hacen, organizan sus torneos los fines de semana y orgullosamente portan en sus playeras el nombre de su empresa o fábrica, como orgullosos también lo hacen los maestros al representar a su escuela o zona escolar, la diferencia es que los trabajadores de la iniciativa privada no afectan la producción, mientras que los maestros dejaron a sus alumnos sin los aprendizajes de ese día.

Ante la falta de sensibilidad de quienes “solicitan y oficializan” la suspensión de clases sin el más mínimo sentimiento de culpa, los maestros de grupo, directores y supervisores son los que deberían “tocarse el corazón” para no seguir lastimando a lo más valioso de la profesión de ser maestro: los alumnos. Son suficientes dos periodos vacacionales y por lo menos tres semanas en verano para el descanso. Si no son los maestros, ¿quiénes van a ver por los aprendizajes de esos pequeños y adolescentes? Si no es ahora, ¿cuándo, maestros? Ya lo afirma Andreas Schleicher, Director de Departamento de Indicadores y Análisis de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE): “México necesita acelerar mucho más el paso y emprender las acciones que modifiquen su sistema educativo, puesto que al nivel actual, tardará 50 años en alcanzar los niveles de alto rendimiento que pide la organización”. Si el gobierno del estado y SEP, en lugar de acelerar, desaceleran, entonces se tardará 100 años para alcanzar los estándares de calidad educativa.

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