El desarrollo profesional docente a través de la investigación-acción con apoyo del jefe de enseñanza

By on abril 4, 2014
Servicio Profesional Docente

Educación Pública

Napoleón Flores Martínez

Mtro. Adolfo Napoleón Flores Martínez

La Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), establece la necesidad de asegurar el desempeño de los educadores para fortalecer la calidad y equidad de la educación básica; en consecuencia, ya establecido en esta ley se instituyó el Servicio Profesional Docente (SPD), como un sistema que integra diferentes mecanismos, estrategias y oportunidades para el desarrollo profesional de los profesores, con el objetivo de garantizar la idoneidad de sus conocimientos y capacidades; además de definir los procesos de evaluación de carácter obligatorio para el personal docente, técnico docente, directivo y de supervisión.

Con base en los propósitos del Servicio Profesional Docente y los Lineamientos iniciales específicos para llevar a cabo la evaluación del ingreso al Servicio Profesional Docente en Educación Básica (SEP, 2014), se desarrollaron el Perfil, los Parámetros y los Indicadores como referentes para la práctica profesional de los maestros en servicio; estos fueron, por instrucciones de la autoridad educativa, revisados y analizados en la sexta sesión ordinaria de los Consejos Técnicos Escolares del día 28 de marzo (SEP, 2014) por los colectivos de cada escuela de los diferentes niveles de educación básica. El perfil está integrado por cinco dimensiones que describen los dominios fundamentales del desempeño docente:

  1. Un docente que conoce a sus alumnos, sabe cómo aprenden y lo que deben aprender;
  2. Un docente que organiza y evalúa el trabajo educativo y realiza una intervención didáctica pertinente;
  3. Un docente que se reconoce como profesional que mejora continuamente para apoyar a los alumnos en su aprendizaje;
  4. Un docente que asume las responsabilidades legales y éticas inherentes a su profesión para el bienestar de los alumnos; y
  5. Un docente que participa en el funcionamiento eficaz de la escuela y fomenta su vínculo con la comunidad para asegurar que todos los alumnos concluyan con éxito su escolaridad.

De las dimensiones del perfil se derivan parámetros que describen aspectos del saber y del quehacer docente. A su vez, a cada parámetro le corresponde un conjunto de indicadores que señalan el nivel y las formas en que tales saberes y quehaceres se concretan. El interés del presente trabajo se enfoca en lo correspondiente a la Dimensión 3. Un docente que se reconoce como profesional que mejora continuamente para apoyar a los alumnos en su aprendizaje; ya que en esta dimensión se establece la necesidad de que el maestro de educación básica desarrolle una práctica educativa que garantice aprendizajes de calidad, que comprenda que su quehacer es de carácter académico, lo que implica tener capacidad para aprender de su experiencia docente y para organizar su propia formación continua que se proyectará a lo largo de toda su vida profesional. Aunado a lo anterior, el profesor debe demostrar disposición para el trabajo colaborativo con sus colegas en asuntos académicos.

Con estos fines debe tener herramientas para la indagación sobre temas de enseñanza y aprendizaje, competencias comunicativas que le permitan leer de manera crítica textos especializados y saber comunicarse por escrito y de manera oral con los distintos actores escolares. Es decir para esta dimensión, el docente tiene que cumplir ciertos parámetros (conocimientos, habilidades y actitudes) para:

 3.1  La reflexión sistemática sobre la propia práctica profesional.

3.2  La disposición al estudio y al aprendizaje profesional para la mejora de la práctica educativa.

3.3  La comunicación eficaz con sus colegas, los alumnos y sus familias.

De cada uno de estos parámetros se desprenden los indicadores que sirven, como se mencionó, para señalar el nivel y las formas en que estos saberes y quehaceres se ven concretados; por lo tanto, se establece que el profesor:

3.1.1  Reconoce los logros y las dificultades de su práctica docente e identifica los efectos que ésta tiene en el aprendizaje de los alumnos.

3.1.2  Reconoce en qué ámbitos del conocimiento e intervención didáctica tiene mayor dominio y en cuáles requiere actualizarse para mejorar su práctica.

3.1.3  Sabe cómo trabajar en colaboración con otros docentes y cómo participar en la discusión y el análisis de temas educativos de actualidad con el propósito de mejorar la práctica profesional.

3.2.1 Reconoce que requiere de formación continua para mejorar su práctica docente.


3.2.2 Incorpora nuevos conocimientos y experiencias al acervo con que cuenta y los traduce en estrategias de enseñanza.

3.2.3 Busca información e interpreta textos para orientar su trabajo docente.

3.2.4 Demuestra ser lector de diferentes tipos de textos.

3.2.5 Reconoce el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como un medio para su profesionalización.

3.3.1  Se comunica oralmente y por escrito con todos los actores educativos (dialoga, argumenta, explica, narra, describe de manera clara y coherente).

3.3.2  Reconoce cuándo es necesario acudir a otros profesionales de la educación para asegurar que todos los alumnos aprendan.

3.3.3  Adquiere y comunica información pertinente para su práctica educativa mediante el uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación.

Esta dimensión donde el docente se reconoce como profesional que mejora continuamente para apoyar a los alumnos en su aprendizaje, con sus correspondientes tres parámetros e indicadores hacen patente la necesidad de recobrar el rol del docente investigador; de un docente enfocado en la investigación en su aula, que tiene como base la reflexión crítica y el autocuestionamiento. Un profesional de la educación que sea capaz de identificar, ponderar y resolver los problemas de su propio desempeño docente cotidiano; a partir de una planificación, ejecución, evaluación y retroalimentación que le permita superar asertivamente los problemas. En decir, el rol de docente-investigador debe tener como objetivo primordial la mejora de los aprendizajes de todos sus alumnos, a partir de la mejora de su propia eficiencia docente.

Pero involucrar al docente en esta dinámica de reflexión sistemática sobre su propia práctica profesional a partir de la investigación no parece una tarea nada fácil; sobre todo, si no antes se aclara puntualmente que el terreno de la investigación no es de uso exclusivo para las personas altamente calificadas, para los “científicos”, como lo hicieron patente los métodos tradicionales de investigación que crearon la ilusión de sólo se podía investigar cuando la ciencia llevara a verdades irrefutables, con el consecuente desprecio del resto del conocimiento al considerarlo de simplemente vulgar. Actualmente, la epistemología actual ve a esa actitud como utópica, ya que se ha llegado a una humildad intelectual mayor; y en consecuencia, la investigación trata de hallar verdades locales y temporales, ciertamente de la forma más rigurosa, sistemática y autocrítica posible; y que además sean confiables y útiles para mejorar, en lo general, nuestra vida cotidiana y, en el ámbito educativo, la práctica docente de los profesores.

Es decir, la ciencia está enfocada, sobre todo, a la vida práctica, e introduce el concepto de praxis como síntesis entre teoría y práctica; en donde se aprecia, efectivamente, la teoría como patrón o estructura esencial de muchos casos particulares de la misma especie, pero considerando que únicamente existe conocimiento, auténtico y verdadero, en la medida en que se disminuye el nivel de abstracción y éste se aplica en la práctica cotidiana. Esto conlleva estructurar lo que Schön (1998) señala como una “epistemología de la práctica”, y que ya Aristóteles había denominado la “razón práctica”, porque no se trata sólo de problemas de carácter técnico, como en el conocimiento instrumental (problemas acerca de medios para lograr fines particulares), sino que son problemas morales y prácticos acerca de cómo hacer lo que esté bien.

Con base en lo anterior, y a partir del hecho de que en la mayor parte de la investigación educativa se prefiere hacer investigación sobre un problema, antes que investigación para solucionar ese problema, se sustenta la necesidad de recurrir a la Investigación-Acción (I-A) como una metodología que le permita al profesor reflexionar sistemáticamente sobre su propia práctica profesional, determinando por cuenta propia o con el apoyo de otros, cómo aprende y lo qué debe aprender, para convertirse en un profesional ético y competente.

Las diversas corrientes de Investigación-Acción, en el ámbito educativo, confluyen en el hecho de considerar que todo docente, si se dan ciertas condiciones, es capaz por si mismo o con el apoyo de otros, de analizar y superar sus propias dificultades, limitaciones y problemas; esto se logra a partir de considerar que los buenos docentes realizan estas actividades en forma natural, como una actividad rutinaria y cotidiana, lo que la metodología de la I-A ofrece es una serie de estrategias, técnicas, procedimientos e instrumentos para que ese proceso sea riguroso, sistemático y crítico; es decir, que el profesor reúna los requisitos necesarios para entenderse como docente-investigador.

Cuando se analiza el pensamiento pedagógico de los profesores en ejercicio, algunas limitantes se encuentran en sus creencias y actitudes; se percibe una cierta “esclerosis” del pensamiento y la rutina de diferentes estereotipos poco flexibles y bastante resistentes al cambio, que se apoyan en una reproducción acrítica de la tradición profesional (Martínez, 2000). En este sentido, la reflexión y autocrítica que propicia la I-A sobre su propio desempeño docente, sobre el ejercicio y desarrollo de su actuación, genera un auténtico autodiagnóstico que consolida una actitud de mayor autonomía profesional y autoaprendizaje; de tal forma que visión colectiva con base en esta metodología permita que cada escuela se transforme en un centro de desarrollo profesional de los docentes, donde la práctica se convierta en el eje de contraste de principios, hipótesis y teorías. Es decir, la escuela debe ser el escenario adecuado para la elaboración y experimentación del currículo, para el progreso de la teoría relevante y para la transformación asumida de la práctica (Elliott, 1990).

El 29 de diciembre de 2013 se publica en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo número 712, por el que se emiten las Reglas de operación del Programa para el Desarrollo Profesional Docente; en su glosario define al desarrollo profesional como “el proceso que sigue el personal docente y personal con funciones de dirección, de supervisión y de asesoría técnico pedagógica y técnico docente para fortalecer tanto sus competencias como su capacidad para tener los desempeños profesionales que conduzcan a la obtención de los resultados esperados en las aulas y las escuelas públicas de educación básica. La formación continua es una parte fundamental del desarrollo profesional”. Es decir, el desarrollo profesional docente es de carácter permanente, y no se trata únicamente de seguir preparándose en cursos, seminarios diplomados o posgrados; se trata de participar de forma reflexiva y activa en los Consejos Técnicos Escolares y/o en las Academias de maestros, intercambiando ideas con los otros profesores de su escuela o de su zona escolar, como colegas, reflexionando profundamente sobre la propia tarea docente y la de los demás, aprendiendo entre pares.

Este cambio de visión en torno al desarrollo profesional conlleva una focalización no sólo en el qué, sino en el por qué del trabajo educativo; y es que precisamente, es el por qué la pregunta clave para alcanzar el grado de reflexión necesario para que el profesor no solamente sea capaz de detectar problemas o aspectos de su trabajo escolar a mejorar, sino también, y de manera particular, de iniciar acciones educativas concretas en beneficio de su propia metodología didáctica (planeación, implementación y evaluación), que repercutan en la mejora del aprendizaje de todos sus alumnos.

Si se pretenden cambios que realmente repercutan en los espacios áulicos, entonces los maestros tienen que hacerse el planteamiento y la reflexión del por qué de su trabajo educativo, como parte integral de su práctica diaria como profesionales de la enseñanza. Esteve (2010), señala que el problema principal que necesariamente esto conlleva es un amplio conocimiento tanto del espacio de las aulas como de aquellas disciplinas teóricas que pueden tener implicaciones muy directas para este espacio; además señala, que no se puede iniciar ninguna reflexión si no se tiene una idea clara sobre lo que hay que reflexionar. Los docentes con una posición autocrítica tienen que saber por dónde comenzar, de detectar dónde está el problema y de vislumbrar qué factores, tanto internos como externos, tienen una relación directa con el problema que se plantea; sólo así podrán ser conscientes de lo que sucede en su ámbito de actuación y, tras analizar el problema, iniciar acciones pedagógicas para solucionarlo. No se puede pensar que se trate de una tarea fácil que cada docente pueda realizar solo, sin ayuda y sin una preparación adecuada.

El desarrollo profesional se construye a través de la reflexión en tres espacios con una muy estrecha relación: 1) con los alumnos en las aulas; 2) con el colectivo escolar docente; y 3. con el apoyo de las disciplinas teóricas. Al respecto, cabe señalar que el colectivo escolar debe estar constituido no solamente por el colectivo de docentes y directivos, sino también por el personal de Asesoría Técnica Pedagógica (ATP), los Jefes de Enseñanza y Supervisores Escolares. Constituido así, el colectivo escolar debe llegar conjuntamente, a través del intercambio de experiencias y de conocimientos adquiridos a partir de lecturas pertinentes, a acuerdos sobre cómo es la realidad del aula y a perfilar acciones pedagógicas específicas; hoy necesitamos de escuelas inteligentes, donde los docentes aporten su experiencia, el personal de Asesoría Técnica Pedagógica (ATP) y los Jefes de Enseñanza los marcos teóricos y los instrumentos necesarios para captar los acontecimientos del aula, es decir, para investigar en ella.

BIBLIOGRAFÍA

  • Elliott, John (1990). La investigación-acción en educación. Madrid: Morata.
  • Esteve, Olga; Melief, K. y Alsina, A. (2010). Creando mi profesión. Una propuesta para el desarrollo profesional del profesorado, Barcelona, Octaedro.
  • MARTÍNEZ, Miguel (2000). La investigación-acción en el aula. Agenda académica vol. 7, Nº 1. Disponible en URL: http://alad.cele.unam.mx/modulo2/modulo_problemas/investigacion-accion.pdf
  • SCHÖN, Donald A. (1998). El profesional reflexivo. Cómo piensan los profesionales cuando actúan. Barcelona. Ed. Paidós. Colección Temas de Educación.
  • SEP (2013). Acuerdo número 712. Por el que se emiten las reglas de operación del programa para el desarrollo profesional docente. México. Diario Oficial de la Federación.
  • SEP (2013). Ley General del Servicio Profesional Docente. México. Diario Oficial de la Federación.
  • SEP (2014). Consejos   Técnicos   Escolares. En nuestra escuela… todos   aprendemos. Sexta Sesión Ordinaria. Ciclo Escolar 2013-­2014. Secundaria. México. SEP.
  • SEP (2014). Lineamientos iniciales específicos para llevar a cabo la evaluación del ingreso al Servicio Profesional Docente en Educación Básica y Educación Media Superior y lineamientos iniciales específicos para llevar a cabo la evaluación para la promoción a cargos con funciones de Dirección (Directores) en Educación Media Superior, para el ciclo escolar 2014-2015. Diario Oficial de la Federación.

e-mail: napo_flores_1963@hotmail.com

http://impulsoinformativo.net/author/napoleon-fm/

http://supervision09escuelassecundarias.blogspot.mx/ 

47 Comments

  1. Jesús Reyes

    abril 4, 2014 at 9:25 am

    Ójala esto lo tomen en consideración algunos jefes de enseñanza que sólo se dedican a cobrar..

  2. Sarahi Cruz

    abril 4, 2014 at 9:29 am

    es muy bueno que las nuevas obligaciones para quienes trabajamos en la SEP también incluyan a los jefes de enseñanza y supervisores

  3. Marco Antonio Niño

    abril 4, 2014 at 10:51 am

    Si realmente se quiere un cambio en los docentes, se tiene que dejar exclusivamente a los jefes de enseñanza, supervisores y jefes de sector que realmente tengan la preparación necesaria y que sean aptos para esos puestos. Los demas a jubilarse.

  4. Williams Andreu

    abril 4, 2014 at 9:05 pm

    El trabajo de los jefes de enseñanza es muy importante, por ello se requiere de gente que cuente con estándares altos de calidad.

  5. Alberto Arellano

    abril 5, 2014 at 7:44 am

    los maestros tenemos que tener conciencia de clase, todos maestros y directivos debemos estar unidos para enfrentar con exito esta reforma laboral represiva!!!

  6. Paty Quiroz

    abril 5, 2014 at 9:11 am

    Excelente trabajo Mtro. Napo, muy bien explicado, considero que los perfiles, parámetros e indicadores del desempeño profesional docente es un proyecto muy ambicioso, sin embargo debe ser lo ideal que manejemos los docentes.

  7. Ana María Rosas

    abril 6, 2014 at 8:39 pm

    Los Asesores Técnico Pedagógicos, los Jefes de Enseñanza y Supervisores Escolares hoy los tienen en la mira porque generalmente estos fueron puestos que dio el SNTE a sus allegados, no por méritos propio..

  8. Aureliana López Rivas

    abril 7, 2014 at 5:28 pm

    Los maestros no debemos, tenemos que ser investigadores de nuestro propio trabajo, de nuestros alumnos, y de nuestra escuela…

  9. Beatriz Tepox Rosas

    abril 8, 2014 at 5:37 am

    El problema se da por que la rutina despues de varios años de trabajo ya no permite que uno mismo reflexione sobre su propia practica docente, ademas de la sobrecarga de trabajo administrativo que quita mucho tiempo de lo importante

  10. Roberto Roldán Franco

    abril 8, 2014 at 6:53 am

    Gracias por la invitación a leer IMPULSO INFORMATIVO y compartirnos materiales en pdf.

  11. Carlos López López

    abril 8, 2014 at 12:10 pm

    Los jefes de enseñanza son muy importantes para los docentes frente a grupo, son los encargados de su actualización y de verificar que trabajen de acuerdo l lo señalado en los planes y programas de estudio, pero definitivamente se tienen que actualizar o preparar más, nade enseña lo que no sabe…….

  12. Gilberto Baez

    abril 9, 2014 at 10:53 am

    Excelente artículo, presenta la realidad de la reforma educativa, sus retos para los docentes, directivos y supervisores.

  13. Estela López

    abril 10, 2014 at 5:48 am

    Muy interesante, pues a echarle ganas…

  14. Faustino Tepox

    abril 10, 2014 at 6:21 am

    Saludos, muy interesante

  15. Daniel Barredo Ortega

    abril 10, 2014 at 11:44 pm

    La Ley General del Servicio Profesional Docente es una ley retrograda, totalmente punitiva en contra del magisterio nacional, hecha por apátridas y traidores del pueblo…

  16. Jesús Reyes

    abril 11, 2014 at 8:59 am

    Actualmente o nos capacitamos o ya nos tienen nuestro plan de retiro ¨voluntario”

  17. Roberto Roldán Franco

    abril 11, 2014 at 9:02 am

    No se por qué tanto énfasis en el jefe de enseñanza, todos nos vamos a someter a examen. Para todos esta la situación critica o es que son los menos preparados y con mayor posibilidad de que los corran. Que no tengan miedo mejor que se pongan a estudiar y a cumplir con sus responsabilidades, su trabajo es muy importante, pues a echarle ganas

  18. Susana Sandré Olmos

    abril 11, 2014 at 9:29 am

    Definitivamente, si la supervisión (administrativa o académica) no se actualizan, pues va a ser imposible que los docentes lo hagan: si las cabezas estan mal el cuerpo también…

  19. Raúl Olmedo

    abril 11, 2014 at 11:41 pm

    El trabajo realizado por los Jefes de Enseñanza en secundarias generales ha sido importante, no de ahora sino desde el establecimiento de esta figura educativa; hoy se le acorrala y parece que quiere ser desaparecida por la falta de visión de algunas “autoridades” educativas.

  20. Sergio Rodríguez

    abril 12, 2014 at 7:40 am

    Hasta poco el trabajo de los jefes de enseñanza se había limitado a unas cuantas “visitas” a las escuelas y sólo para hacer “observaciones” muy generales; pero ahora parece que si los pusieron a trabajar, ya entran a las aulas, comentan sobre el proceso educativo, etc. Bien por estos cambios.

  21. Andrés

    abril 12, 2014 at 9:12 am

    La verdad es que casi todos los jefes de enseñanza son unos flojos e irresponsables; les dicen los TIGRES DEL NORTE porque son puros directores corridos de las escuelas y cuando ya no los quieren en ninguna los PREMIAN y se las dan de “jefes de engañanza”. Ya es tiempo que hagan una depuración, que queden los que si trabaja y y corran a todos los demás por flojos..

  22. Luis Sánchez

    abril 12, 2014 at 11:09 am

    La dignificación del maestro es una tarea que empieza con la mejora de su salario y sus condiciones laborales. A partir de ahí cualquier reforma que se propongan las uatoridades educativas sera mas facil.

  23. Héctor Rodríguez

    abril 13, 2014 at 8:25 am

    Muy bien maestro siempre con la camiseta bien puesta en el lugar que te toca estar.

  24. Cecilia Aguilar

    abril 13, 2014 at 9:36 pm

    Como siempre muy puntual, saludos.

  25. Naum Neri Rodriguez

    abril 14, 2014 at 6:23 am

    Bien por los jefes de enseñanza, es muy importante su trabajo…..

  26. Benjamín Mayoral

    abril 14, 2014 at 6:41 am

    Que bien por el interés en tu función, pero habrías de abarcar otras funciones

  27. Carlos Antonio Rivas

    abril 14, 2014 at 4:46 pm

    Buen cierre de un tema sobre un personaje contoversial.

  28. El Autentico

    abril 16, 2014 at 11:56 am

    Es una pena que actualmente se les tenga que decir cual es su función a los jefes de enseñanza. Durante años se dedicaron a pasarla muy cómodamente y algunos se acostumbraron

  29. Alonso Ariza

    abril 16, 2014 at 11:58 am

    Hoy la autoridad educativa nos esta poniendo contra la pared a todos los maestros, muchas exigencias y malos salarios son lo que no permite avance el la educación.

  30. Bertoldo Rosas

    abril 16, 2014 at 4:25 pm

    Un afectuoso saludo a todos los jefes de enseñanza de técnicas.

  31. Reynaldo Reyes

    abril 16, 2014 at 5:08 pm

    Para ser jefe de enseñanza se tiene que ser un verdadero cuadro académico, lamentablemente como en todos los puestos de dirección el ente ha metido mano y la mayor parte de directivos son todo menos líderes académicos.

  32. Humberto

    abril 17, 2014 at 8:00 am

    Efectivamente si se pretende mejorar la calidad educativa, esta tiene que partir del desarrollo profesional y éste se construye en el trabajo diario con los alumnos, con el colectivo escolar y con el apoyo de las disciplinas teóricas que lo fundamentan; pero además, con ética y entrega del docente.

  33. Yayita

    abril 17, 2014 at 10:18 pm

    Maestro realmente cree que con este Perfil, Parámetros e Indicadores que regirán la práctica profesional de los maestros en servicio se vaya a mejorar la calidad de la educación??? O son una forma de presionar a los maestros con mas años de servicio a jubilarse para dejarle el paso a los mas jóvenes???

  34. Antonio Vázquez

    abril 18, 2014 at 8:05 pm

    Saludos amigo Napoleón, gracias por la invitación a leer este periódico, sobre todo porque es de nuestro interés ya que su tema central es la educación.

  35. Claudia

    abril 18, 2014 at 8:09 pm

    Hoy los docentes tenemos muy en claro que con esta reforma los cambios van a ser radicales, primero porque es una reforma laboral que implica que nos actualizamos y respondamos a los nuevos lineamientos que a dictado la OCDE y el Banco Mundial, y segundo porque hay muchos jóvenes docentes desempleados y se nececitan espacios para ello.

  36. Celia Azucena

    abril 19, 2014 at 9:02 am

    Mtro. Napo, fui su alumna en la ENSFEP, me parecen muy interesantes sus artículos. Ya visité su blog y también está muy bien estructurado. Saludos.

  37. Edith

    abril 19, 2014 at 9:05 am

    Saludos desde la hermosa sierra norte de nuestro bello estado de Puebla….

  38. Inés Ruiz Peralta

    abril 19, 2014 at 9:06 am

    Saludos compañero de la Maestría. Muy bien por tus publicaciones.

  39. Patricio

    abril 19, 2014 at 1:29 pm

    Si realmente se pretende que los cambios de esta reforma repercutan en los resultados de las pruebas internacionales, entonces que realmente se invierta lo de educación en educación, porque todos los gobiernos, tanto federal como estatales, tienen su caja “chica” a costillas de la educación de los niños y jovenes….

  40. Karen Hernández

    abril 19, 2014 at 8:54 pm

    Muy interesante para los docentes y mucho compromiso para los jefes de enseñanza.

  41. Noé Flores Telles

    abril 19, 2014 at 9:08 pm

    Bien por los jefes tenemos muchas esperanzas en ustedes…..

  42. Critico sin tregua

    abril 19, 2014 at 10:14 pm

    Por mas que busquen justificar a los llamados “jefes de enseñanza” todos sabemos que son maestros que ya no tienen cabida en ningun lugar y los premiaron con ese puesto por sus palancas……. o no??????

  43. Alfredo Rivas

    abril 20, 2014 at 10:57 am

    El perfil, los parámetros y los indicadores van a empezar a funcional hasta 2015, ya lo declaró Sylvia Schmelkes. Entonces tenemos tiempo para actualizarnos, pero que apoyo dará el gobierno para ello???

  44. Erick

    abril 20, 2014 at 3:45 pm

    Creo que los primeros que deben cumplir con un perfil, parámetros e indicadores son todos los funcionarios de la SEP.

  45. Noemí Salas

    abril 21, 2014 at 12:52 pm

    Si efectivamente la Investigación-Acción es una metodología que permite al profesor reflexionar sobre su propia práctica profesional, debe ser institucionalizada.

  46. Pedro

    abril 21, 2014 at 5:27 pm

    Pues a darle con todo amigo, seguro estoy que lo vas a lograr.

  47. Tere Hdz.

    abril 22, 2014 at 8:18 am

    Muy interesante y necesario que lo conozcamos como profesores.

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