El acoso escolar y el bullying a los maestros

By on junio 1, 2014

Si Me Permiten Hablar

Por: Librado Agustín Ramírez
Si me permiten hablar

 Desde el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto y aun antes, los maestros han sido el blanco de las críticas por la mala calidad educativa, y ahora se les responsabiliza también del bullying en los centros escolares. En el hostigamiento a los colegas por los bajos resultados en las evaluaciones y el acoso escolar, el sindicato magisterial ha sido cómplice, omiso, indiferente…los maestros han sorteado solos la embestida sistemática del gobierno, de algunos medios de comunicación y de gran parte de la sociedad. El ambiente creado en torno a los profesores no es el más propicio ni el más saludable para desarrollar su noble misión.

En lo que se refiere a la mala calidad educativa, los ataques a los maestros se intensificaron cuando se hicieron públicos los resultados de las pruebas estandarizadas: la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE) y del Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (PISA), durante el gobierno panista de Felipe Calderón Hinojosa. La censura al desempeño de los docentes, por parte de la opinión pública, se incrementó con la exhibición de  la película De panzazo auspiciada por Mexicanos Primero y el periodista estrella de televisa, Carlos Loret de Mola. La campaña de desprestigio hacia los maestros se reforzó con los paros, marchas y mítines de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE). Durante varios meses los maestros han sido ofendidos y humillados porque los alumnos no son competentes en comprensión lectora, en razonamiento matemático, en ciencias, en escritura, según esas evaluaciones. No se exime a los maestros en lo que a ellos corresponde si los alumnos no logran los aprendizajes esperados, pero hay otros factores igualmente influyentes: la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la injusticia; miles de escuelas en situación precaria, alejadas y olvidadas por la política de Estado; la influencia negativa de la televisión con una programación pobre en contenido y en horarios preferenciales.

Afortunadamente para los docentes poco a poco se ve el problema integralmente, y eso puede mejorar la educación de los alumnos. El problema del deficiente proceso educativo es de todos y entre todos se puede mejorar. Cada quién debe hacer lo que le corresponde y más, pero sin la doble moral, sin menospreciar a los maestros que, a pesar de las condiciones adversas en las que trabajan, muchos de ellos ponen el alma y corazón por sus alumnos.

En las últimas semanas se han conocido hechos de acoso escolar en Tamaulipas, Guerrero, Puebla, Michoacán, y que por el desenlace trágico de algunos casos deben ya ser considerados como delitos. No falta semana en que las pantallas de televisión, en los noticieros de radio, en YouTube y Facebook  se den a conocer casos de bullying en las escuelas, y donde los docentes y directivos son exhibidos por no cuidar a los alumnos no solamente dentro de la escuela y en horario escolar, sino calles más adelante y en horario extra… ¿y la policía, los padres de familia y las autoridades, dóndes están y cuál es su culpa en esa violencia desmedida de algunos alumnos? Los maestros no son tampoco los únicos responsables del bullying en las escuelas como se ha hecho creer a través de los medios de comunicación, cuya ligereza para enjuiciarlos  está al día. ¿No saben esos lectores de noticias que los maestros también sufren maltrato por algunos alumnos y padres de familia?, ¿acaso desconocen que atrás de un alumno indisciplinado y acosador generalmente está un padre violento y prepotente? Si alguien conoce el contexto familiar de los alumnos, son los maestros, porque su trabajo va más allá de los aprendizajes de las asignaturas. Si bien es cierto que algunos docentes merecen el reproche airado y alguna sanción por omisión en casos de bullying, la mayoría es acreedora del reconocimiento, del apapacho y del agradecimiento por su sensibilidad ante los alumnos que llegan al salón sin desayunar porque son huérfanos y viven con los abuelos, o simplemente porque sus papás viven separados. Los maestros ofrecen a los chicos una palabra de aliento, una sonrisa y su afecto. Antes de juzgar a los maestros en casos de bullying, se debe investigar y actuar en consecuencia.

Ante el incremento del bullying en las escuelas, Emilio Chuayffet Chemor, Secretario de Educación Pública, informó que las autoridades educativas de los 31 estados y la Administración Federal de los Servicios Educativos en el Distrito Federal, firmaron un convenio de coordinación con 15 acciones para facilitar el combate a la violencia escolar. Además de la línea telefónica y los espacios en la web, el convenio incluye el fortalecimiento de mecanismos de “alerta temprana” y la elaboración de protocolos de actuación para directores, maestros, alumnos y padres de familia.

Aunque las estrategias para disminuir el bullying contemplan la capacitación a los maestros, directivos, padres de familia, y la inclusión de temas sobre el acoso escolar en los libros de texto, es muy conveniente legislar al respecto para que se sancione a los pequeños infractores y sus papás, pues no es lo mismo empujar, humillar o abofetear a un compañero que, como resultado de un juego perverso, un alumno pierda la vida.

En medio del bullying a los maestros surge, como una luz al final del túnel, la opinión muy valiosa de Chuayffet: “la violencia es un fenómeno social que tiene orígenes multifactoriales, está presente en las relaciones intrafamiliares, sociales, en las redes, en las calles, en los videojuegos y en la exposición de materiales que hacen la apología del delito”. La escuela pues, es el escenario donde se manifiesta la violencia, aunque su origen están en otros espacios.

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