Acabar con el hambre cultural de México no es tarea fácil

By on agosto 17, 2014
hambre cultural

José Luis García Barcala
Por: Mtro.  José Luis García Barcala

¿Se imagina que a su médico no le gustara la anatomía? Lo mismo pasa con nuestros maestros que no tienen el hábito de la lectura. La sobrecarga de trabajo, provocada por la SEP, es el principal obstáculo para que los maestros no tengan tiempo de leer. En una reunión que tuve recientemente con un grupo de docentes les pregunté quiénes leían más de 20 libros al año. Sólo el 1% levantó la mano. Sus motivos fueron variados, desde la falta de recursos para comprar libros hasta el estrés al que están sometidos, que fue el más votado.

Por una parte, las escuelas les saturan de actividades y por otra, la Secretaría les tiene preparada una enorme dosis de burocracia que deben cumplir. Así que de nada sirven 200 días de clase. Sí. Como lo lee. De nada sirven. ¿Para qué queremos asistir a tantas clases y escuchar puro chisme de mercado que no está fundamentado en ciencia? Mejor que sean 100 días, y que lean los otros 100. ¡Ganaríamos más educación! De la verdadera. De la fundamentada. De la científica. Qué asco da pensar en el derroche de cerebros y de cientos de miles de millones de horas clase desperdiciadas en ejercicios repetitivos, sin fundamento cultural, sin bases sólidas. Pasando de la libreta del profesor a la libreta del alumno sin pasar por el cerebro de ninguno de los dos.

Jueguitos de ciencia, ceremonias cívicas formando soldaditos del sistema, aburridos y aburrados; herencia cultural de la dictadura. En esas condiciones, sería mil veces mejor desaparecer a la SEP. Y les juro que no estoy exagerando. Si los maestros fueran de aquellos que recordamos, de esos que tienen la vocación de transmitir conocimiento, sin necesidad de programas harían maravillas. Encausarían el deseo de aprender de los alumnos que, desde nacidos, venían ávidos de conocer al mundo; tanto que en su primer año de vida aprendieron a caminar, aprendieron a reconocer rostros y un idioma. Superaron sus miedos y obstáculos. Deseo de aprender que perdieron en cuanto llegaron las tareas escolares. Llenos de terror, abandonaron los libros que con tanto trabajo aprendieron a leer.

¡Si bastaría con enseñarles a ser autodidactas para cambiarles la vida! A más tiempo en manos de este sistema educativo, más desastrosa será su vida, cuando debería ser al revés. Pero como el negocio de la educación le funciona bien al gobierno, no lo van a soltar fácilmente. Empecemos por aprender mucho por nuestra cuenta y acto seguido, vayamos a reclamar una mejor educación, más intervención de paterfamilias y expulsión definitiva de los supervisores y de los programas educativos arcaicos, controladores, manipuladores, ideologizantes de la SEP. Debemos unirnos para ir acabando con esta verdaderamente preocupante situación. ¡Les juro que no exagero! La educación de México es uno de los brazos más fuertes de la permanencia del sistema partidocrático, abusivo, petulante, saqueador y que le encanta andar metiendo las narices en la vida de los ciudadanos, no para ayudarles, sino para seguirlos exprimiendo, buscando su ganancia en todo.

Si no me cree, analice: ¿por qué hay leyes en México en las que el gobierno se esmera tanto en hacer cumplir? ¿Por qué cada año hay misceláneas fiscales mientras que tenemos un rezago legislativo en todo lo que no les deja dividendos? Sencillo, se esmeran en lo que les deja ganancia. ¿Cuántos años tiene de retraso la aceleración de los procesos de justicia? ¿De control sobre la violencia? Esos son muchos gastos y no les convienen, pero en muy poco tiempo han aprobado gran cantidad de reformas que les dejarán cientos de miles de millones de pesos. Tanto que hasta bono de a millón por legislador les tocó. Uf. Sudaron tanto dormidos en sus curules. Porque ni lo discutieron. Sólo tomaron la calculadora y listo. Me deja dinero, voto a favor. ¿El pueblo? Bah, eso no importa. Eso es exactamente la muestra de lo que enseña nuestro sistema educativo que mañana inicia en una nueva etapa. El curso escolar 2014-2015. Millones de libros de ideología manipulante y controladora dosificarán sobre los cerebros de nuestros hijos en este año. Al terminar su etapa escolar estarán listos para obedecer, comprar en las tiendas de los diputados, trabajar día y noche para pagar los altos intereses bancarios y creerse las píldoras de las “instituciones” públicas o privadas del país: partidos, medios de comunicación, organismos, sindicatos, centros médicos y más; especialistas en el acarreo de masas, saqueadores de la riqueza de los recursos naturales, extracción de impuestos al por mayor, etc.

Una más. Fíjese cómo dan atole con el dedo: ¡Quitaremos la tenencia! Primero, no la quitaron, la condonan si pagas a tiempo lo demás. (Entra en el sistema y te perdonamos el pago). Pero en su lugar vino la foto multa. (Y ahora controlamos hasta tu velocidad, a dónde viajas, cuánto gastas, etc.).

Suponga que doy 20 fichas a 20 personas. Ellos intercambiarán una ficha cada turno. Por cada intercambio deberán depositar otra a la bolsa del gobierno. En diez turnos ningún jugador tendrá fichas y la bolsa del gobierno se quedará con el total de fichas, las 400. La gente tendrá que trabajar el doble y el gobierno, aun así, ganará el doble. Es el negocio perfecto. ¿Esa es la educación que queremos para nuestros hijos? ¿La sumisión al sistema? Piénselo.

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