Trascendencia de la Etnografía en el ámbito educativo

By on enero 5, 2015
Etnografía

Educación Pública

Napoleón Flores Martínez

Mtro. Adolfo Napoleón Flores Martínez

Esta (la etnografía) se interesa por lo que la gente hace, cómo se comporta, cómo interactúa. Se propone descubrir sus creencias, valores, perspectivas, motivaciones y el modo en que todo eso se desarrolla o cambia con el tiempo o de una situación a otra. Trata de hacer todo esto dentro del grupo y desde dentro de las perspectivas de los miembros del grupo. Lo que cuenta son sus significados e interpretaciones. 

(Woods, 1987:18)

Introducción

La palabra etnografía, etimológicamente, proviene del griego Ethnos, que significa pueblo y Graphen, que significa describir; según el Diccionario de la Real Academia Española (2001), la etnografía es el “estudio descriptivo de las costumbres y tradiciones de los pueblos”. La investigación etnográfica es definida (Rodríguez Gómez, et al.:1996), como el método de investigación por el que se aprende el modo de vida de una unidad social concreta, pudiendo ser ésta una familia, un club, una clase, un colectivo de profesores o una escuela.

Es una de las metodologías más utilizadas en la investigación educativa para describirla desde el punto de vista de las personas que participan en ella y enfatizar las cuestiones descriptivas e interpretativas de un ámbito sociocultural concreto. La investigación educativa es un campo muy extenso, delimitado por varios subcampos en donde permean distintas disciplinas, como la economía, psicología, sociología, antropología, pedagogía, entre otras, así como variadas posturas teórico metodológicas: cuantitativas o cualitativas, experimentales o comprensivas, positivistas o constructivistas, etc., que tienen como objeto analizar, explicar e interpretar problemas concretos. Esta diversidad e interacción de disciplinas y enfoques no representa una crisis para la investigación educativa, al contrario para el investigador es parte del estado normal del trabajo a desarrollar.

La etnografía es un proceso sistemático de aproximación a una situación social, considerada de manera global en su propio contexto natural; el objetivo fundamental y el punto de partida que orienta todo este proceso de investigación es la comprensión empática del fenómeno objeto de estudio. La etnografía se interesa por lo que las personas hacen, cómo se comportan, como interactúan; es decir, se propone descubrir sus creencias, valores, motivaciones, expectativas, etc.

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La investigación etnográfica en el ámbito educativo

La educación es una actividad cultural que, como cualquier otro aspecto de la cultura, se puede describir; de tal forma, que cuando lo que se desea describir de una cultura es el funcionamiento de la educación, entramos en el terreno de la etnografía de la educación. Cabe destacar, que de manera genérica se habla de etnografía escolar, puesto que la mayoría de las investigaciones etnográficas se enfocan en lo que sucede en las escuelas, que ya que éstas son, en muchas sociedades, las instituciones que se han especializado en la educación de los niños y jóvenes; pero ni la educación es exclusivamente escolar, ni lo que pasa en la escuela se explica por lo que sucede en los límites estrictos de esta institución.

 La etnografía de la educación tiene que distinguirse del resto de etnografías por los sujetos que son objeto de estudio, pero no por el objeto teórico de estudio: la cultura. La etnografía escolar o de la educación surge simplemente como consecuencia de haber seleccionado un campo determinado para realizar la etnografía (Velasco y Díaz de Rada: 1997)

Catalina Inclán (1992), señala que el enfoque etnográfico en el ámbito educativo tiene sus antecedentes en la antropología y la sociología; también establece, que en México se han presentado dos variantes de investigación educativa: la antropológica y la etnográfica. La característica básica de la etnografía educativa es la búsqueda e indagación de los significados en las situaciones cotidianas que se presentan en los distintos espacios y con los diferentes actores en las escuelas. Al respecto, hace énfasis en el estudio de lo micro, en el análisis cualitativo y en la recuperación del sujeto.

Para acercarse a la realidad empírica, los investigadores delimitan un universo de estudio, realizan observaciones por periodos prolongados, así como una serie de entrevistas que describen completa y detalladamente. Estas técnicas de investigación, considera Inclán, se emplean simultáneamente, pero la observación directa es el medio privilegiado.

La etnografía educativa, principalmente, se enfoca en investigar los acontecimientos diarios en la escuela aportando datos descriptivos acerca de los medios y contextos de los participantes implicados en la educación; descubriendo así patrones de comportamiento en las relaciones sociales dinámicas que se producen en el contexto educativo. Por lo tanto, los intereses del etnógrafo se centran en las interacciones que se producen en los escenarios educativos donde se producen las interacciones, los valores, las actividades y las expectativas de los participantes.

 Rockwell (1994) considera que en la investigación etnográfica el trabajo de campo es indispensable para que el investigador mantenga una relación prolongada con los actores que participan en un espacio social; por lo tanto, durante su estancia, el investigador se tiene que adentrar y familiarizar con las prácticas sociales que ahí se recrean, a la par que inicie su análisis sobre los acontecimientos relevantes para su trabajo de investigación, esto es, inicia la construcción de categorías analíticas. El trabajo de campo no está desfasado del análisis de la información y de su interpretación; en consecuencia, la etnografía no se reduce a una simple técnica, ya que conforma toda una estrategia metodológica que permite obtener información empírica en el espacio en donde se desenvuelven los acontecimientos estudiados, “documentando lo no documentado”, permitiendo así un planteamiento cualitativo del contexto escolar estudiado.

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Interpretación de la investigación etnográfica

Si se parte del hecho de que la investigación etnográfica, como investigación cualitativa, busca la interpretación del sentido, esto es, la interpretación de la interpretación, se acepta el reconocimiento de que todos los actos que se presentan dentro de la vida cotidiana van más allá de la simple representación sensorial, porque implican una elaboración mental compleja, una abstracción. Vista así, la interpretación cultural no solo es un requisito, es la esencia del esfuerzo etnográfico.

Lo que es real para un grupo social no es aquello que el observador puede palpar y medir, sino lo que es real en la experiencia de las personas, situación que se refiere a las elaboraciones sociales. La interpretación de primera mano es la que realiza el actor en su vida cotidiana, es la construcción de un mundo cultural, de un mundo de significado. El mundo cultural, señala Schutz (1974):

Es intersubjetivo porque vivimos en él como hombres entre otros hombres, con quienes nos vinculan influencias y labores comunes, comprendiendo a los demás y siendo comprendidos por ellos. Es un mundo de cultura porque, desde el principio, el mundo de la vida cotidiana es un universo de significación para nosotros, vale decir, una textura de sentido que debemos interpretar para orientarnos y conducirnos en él. Pero esta textura de sentido —he aquí lo que diferencia al ámbito de la cultura del ámbito de la naturaleza— se origina en acciones humanas y ha sido instituido por ellas, por las nuestras y las de nuestros semejantes, contemporáneos y predecesores.

Los acontecimientos simples no existen ya que todo acto implica una elaboración compleja, una construcción de sentido; es por ello, que si bien el actor conoce el significado, es el investigador quien busca aprehenderlo desde su particular posición de observador de los acontecimientos. La tarea intelectual del investigador consiste en hacer una interpretación de la interpretación.

La interpretación difiere de los supuestos teóricos utilizados por las metodologías cuantitativas; por ejemplo, para la interpretación, podrán existir escuelas similares en su estructura administrativa, en sus edificios y en su plan de estudios, pero los actores de las prácticas y procesos educativos son quienes le dan el toque complejo y singular a cada institución. El investigador al enfrentarse con diversas formas de vida, con prácticas y procesos escolares variados que responden a la construcción de sentidos particulares, debe ser capaz de identificar que la diversidad humana significa reconocer y comprender las múltiples expresiones de la sociedad que construyen los actores a lo largo de su vida cotidiana en el espacio escolar.

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Características de la etnografía escolar o de la educación

La etnografía escolar se caracteriza a través de tres aspectos fundamentales:

  1. Las estrategias utilizadas proporcionan datos fenomenológicos; éstos representan la concepción del mundo de los participantes que están siendo investigados.
  2. Las estrategias etnográficas de investigación empíricas y naturalistas; se recurre a la observación participante y no participante para obtener datos empíricos de primera mano.
  3. La investigación etnográfica tiene un carácter holista; pretende construir descripciones de fenómenos globales en sus diversos contextos y determinar, a partir de ellas, las complejas conexiones de causas y consecuencias que afectan el comportamiento y las creencias en relación con dichos fenómenos (Goetz y Lecompte: 1988).

La participación prolongada del investigador en el contexto educativo a estudiar, estudiando el punto de vista de los diferentes actores escolares, permite crear una cercanía en las relaciones que favorecen la recogida de datos fiables que, de otro modo, serían muy difíciles de lograr y de comprender. Es menester que el etnógrafo conviva con el grupo a estudiar durante periodos de tiempo continuados para comprender las interacciones que se producen entre sus integrantes; solo así, se estará en condiciones de poder dar cuenta fiel de las relaciones dialécticas que se producen entre las interacciones sociales y los significados que se construyen:

Se considera que uno de los requisitos para la obtención de una buena etnografía es un trabajo de campo prolongado en el que se produzcan un contacto directo y una toma de datos sobre el terreno. La presencia en el campo y la vinculación con las personas que son objeto de estudio durante un periodo largo se consideran necesarias porque permiten reunir, en su ambiente natural, datos sobre el comportamiento de las personas y los acontecimientos, y situarlos en el contexto en el que adquieren significación, lo que facilita su comprensión y la formulación de hipótesis pertinentes (Serra: 2004).

El etnógrafo nunca es uno más en el grupo que estudia, pero tiene que integrarse lo más posible para realizar adecuadamente su investigación. Hammersley y Atkinson (2005), plantean que el etnógrafo tiene que “vivir en dos mundos simultáneamente, el de la participación y el de la investigación”: El mundo de la participación implica tratar de “ser uno más” en el grupo, procurando interferir lo menos posible en el modo de vida de los sujetos estudiados y el mundo de la investigación supone, además de trabajo de escritorio, no olvidarse de que uno es investigador y tiene que asumir cierta distancia con aquello que observa; por ello, se habla de que el etnógrafo asume una identidad de “nativo marginal”.

También es importante la descripción reflexiva con carácter holista, lo cual supone para el etnógrafo la necesidad de realizar un trabajo en el que se relacione a los distintos actores escolares con su entorno socio-económico, físico y simbólico de modo holístico. El etnógrafo debe generar una descripción detallada que aborde las principales estructuras de significación; dicha descripción no consiste en un relato pormenorizado de todas las observaciones realizadas, sino de aquellas que al investigador le resultan más significativas para dar a conocer la realidad que ha estudiado, es decir, aquellas que sirven para contextualizar lo más posible los casos estudiados y comprender sus dinámicas culturales. Serra (2004) establece que “hay que integrar el estudio de los problemas en el contexto general en el que se producen, y hemos de hacerlo guiados por los contextos teóricos que hemos seleccionado como adecuados”.

La etnografía tiene varias finalidades íntimamente relacionadas: la descripción cultural, la interpretación de los datos para llegar a su comprensión, la difusión de los hallazgos, la mejora de la realidad educativa y la transformación del investigador (Martínez Rodríguez: 1990). Es a través de diversas investigaciones, que los etnógrafos han abierto nuevos campos de estudio, ofreciendo puntuales descripciones, aportando modelos para comprender las dinámicas sociales y explorando las perspectivas, estrategias y culturas de los diferentes actores escolares.

En conclusión, la etnografía ha abierto un espacio para la reconstrucción cualitativa de los procesos y relaciones educativas, con la intención de comprender cómo se construye socialmente la educación; ante ello, impulsar la participación de investigadores es una tarea irrenunciable, que se tiene que asumir con el respaldo de los diferentes actores sociales, particularmente, por las autoridades educativas nacional y estatales.

BIBLIOGRAFÍA

  • Goetz, J.P. y Lecompte, M.D. (1988). Etnografía y diseño cualitativo en investigación educativa. Madrid: Morata.
  • Hammersley, M. y Atkinson, P. (2005). Etnografía. Métodos de investigación. Barcelona: Paidós.
  • Inclán, Catalina (1992). Diagnóstico y perspectivas de la investigación educativa etnográfica en México, 1975-1988, Cuadernos del CESU, núm. 28. México: CESU- UNAM.
  • Martínez Rodríguez, J.B. (1990). Hacia un enfoque interpretativo de la enseñanza: Etnografía y currículum. Granada: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada.
  • Real Academia Española (2001). Diccionario de la lengua española. Madrid: Espasa.
  • Rodríguez Gómez, A.; Gil flores, J y García Jiménez, E.(1996). Metodología de la Investigación Cualitativa. Granada: Aljibe.
  • Rockwell, Elsie (1991). La etnografía como conocimiento local, en Mario Rueda, Gabriela Delgado y Jacobo Zardel (Coords.). El aula universitaria. Aproximaciones metodológicas. México: CISE-UNAM.
  • Serra, Carles (2004). Etnografía escolar, etnografía de la educación. Revista de Educación, 334. Consultado en:  http://www.revistaeducacion.mec.es/re334/re334.pdf
  • Schutz, Alfred (1972). El problema de la realidad social. Buenos Aires: Amorrortu.
  • Velasco Maíllo, H. M. y Díaz de Rada, A. (1997). La lógica de la investigación etnográfica. Un modelo de trabajo para etnógrafos de la escuela. Madrid: Trotta.
  • Woods, P. (1987). La escuela por dentro. La etnografía en la investigación educativa. Barcelona: Paidós/M.E.C.

 

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