Ligan ansiedad y depresión con bacterias en el intestino

By on julio 31, 2015
  • Ratones sin microbiota tienen menos probabilidades de conductas anormales, según estudio
  • Científicos solicitaron más investigaciones para saber si las conclusiones son aplicables a pacientes de trastornos siquiátricos
  • Investigación publicada en Nature Communications
Steve Connor
The Independent
Periódico La Jornada
La ansiedad y la depresión pueden vincularse a la presencia de bacterias en el intestino, descubrieron científicos.

Un estudio en ratones de laboratorio mostró que la conducta ansiosa y depresiva ocasionada por exposición al estrés en la edad temprana sólo parece ser un factor desencadenante si están presentes microbios en el intestino.

El estudio, publicado en Nature Communications, demuestra un claro nexo entre la microbiota del intestino –microbios que viven ahí en forma natural– y el desencadenamiento de los signos conductuales del estrés.

Hemos mostrado por primera vez, en un modelo establecido de ansiedad y depresión en ratones, que las bacterias tienen un papel crucial en inducir esta conducta anormal, señaló Premysl Bercik, de la Universidad McMaster en Hamilton, Canadá, autor principal del estudio.

Los científicos solicitaron mayores investigaciones para dilucidar si las conclusiones son aplicables a humanos, y si terapias dirigidas a los microbios intestinales podrían beneficiar a pacientes de trastornos siquiátricos.

Estudios anteriores en ratones habían indicado que los microbios intestinales tienen un papel importante en la conducta. Por ejemplo, los ratones que no tienen esas bacterias –llamados libres de gérmenes– tienen menos probabilidades de mostrar conducta semejante a la ansiedad que los ratones normales.

El estudio más reciente observó ratones que estuvieron expuestos a experiencias estresantes en la vida temprana, como ser separados de sus madres. Cuando estos ratones crecieron, mostraron conductas semejantes a la ansiedad y depresión, y tienen en la sangre niveles anormales de corticosterona, la hormona del estrés, además de sufrir de disfunción intestinal, basada en la liberación del neurotransmisor acetilcolina.

Pero cuando los ratones libres de gérmenes son sometidos de recién nacidos a una experiencia semejante, no muestran signos de depresión o ansiedad en su vida futura, aunque tengan niveles semejantes de hormonas del estrés en la sangre y marcadores de disfunción en el intestino.

Los científicos transfirieron después bacterias intestinales de los ratones normales que habían sido separados de sus madres a los libres de gérmenes. En unas semanas éstos comenzaron a mostrar la misma conducta depresiva y ansiosa que los ordinarios.

Sin embargo, si transferimos las bacterias de los ratones estresados a los no estresados, no se observan anormalidades, añadió el doctor Bercik. Esto sugiere que se requieren factores tanto del huésped como microbianos para el desarrollo de una conducta similar a la depresión y la ansiedad.

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