El adiós a los ‘viejos docentes’ ¿La gloria o el infierno?

By on marzo 2, 2016
Patricia Frola y Jesús Velásquez

Por:  Patricia Frola y Jesús Velásquez

Ya se están yendo los “viejos” uno a uno, diez a diez, de cien en cien, muchos se van temerosos, otros salen en silencio por la puerta trasera, otros más se van hartos y con la boca amarga, muy pocos van jubilosos como amerita la palabra jubilación. Es evidente que la reforma educativa con sus formas y procedimientos tan polémicos, la falta de claridad en la información, la vulnerabilidad evidente de los derechos o privilegios ganados, hizo de la función docente un paraíso perdido.

La proyección para los siguientes años indica que seguirá la tendencia al retiro de quienes cumplan los requisitos vigentes en los actuales sistemas de pensión; ¿qué pasará después?

La consecuencia lógica es la renovación de la planta docente con las nuevas generaciones de educadores que se irán formando en las escuelas normales y otras instituciones que tienen carreras relacionadas con la educación, y que de seguir la tendencia serán insuficientes para hacer frente a la falta de maestros en las escuelas. En este punto, es donde se tiene la gran oportunidad para el país en el ámbito educativo, pero también la mayor amenaza, la gloria y el infierno en el futuro está en juego hoy, las decisiones, buenas o malas y la forma en que se operen pueden hacer la diferencia en esta coyuntura histórica.

LA GLORIA

Dados los vicios soslayados que durante tantos años se han acumulado en la educación y sus maestros, se abre la oportunidad histórica de renovar la planta docente formando para ello a través de una visión prospectiva, una nueva generación de educadores con altos estándares de calidad, comprometidos con la tarea, probados en la práctica, abiertos a la cultura de la evaluación como la única vía para la mejora, con condiciones laborales acordes a la función que desempeñan, con derechos laborales pero sin privilegios.

EL INFIERNO

Se va la vieja guardia y las escuelas formadoras de docentes se ven rebasadas por las exigencias en la formación de nuevos cuadros, por problemas de organización interna no se ponen de acuerdo sobre la reforma curricular interna y los egresados llegan a las escuelas con serias carencias formativas, con una mística endeble y una ética profesional cuestionable, por consecuencia su trabajo deja que desear ante una sociedad exigente y empoderada.

LAS DECISIONES SE TOMAN HOY

En las condiciones de nuestra sociedad, ambos escenarios son perfectamente posibles y con igualdad de posibilidades, la diferencia serán las decisiones que se tomen hoy, van por lo tanto desde nuestra experiencia algunas sugerencias sobre lo que consideramos debe suceder en educación para esperar mejores tiempos:

  • Garantizar un retiro decoroso de quienes se van: No debemos olvidar que muchos de quienes han decidido retirarse del servicio dejaron gran parte de su vida en las aulas, fueron protagonistas de momentos históricos de la educación, y fuera de las aulas su opinión seguirá pesando, la experiencia acumulada es importante, el sistema educativo debe entonces buscarles espacios de participación en el acompañamiento y tutoría de los nuevos docentes, en los Consejos de Participación Social, tenerlos como aliados y vigentes mientras sea posible.
  •  Reformar a fondo las instituciones formadoras de docentes: La formación inicial es determinante, y las escuelas normales como la docencia universitaria en general en nuestro país, está alejada de la práctica, deben reinventarse, recuperar la mística de la docencia, emplearse a fondo.
  • Fortalecer la función de tutoría sin simulaciones: El acompañamiento inicial dado a los docentes que recién se incorporan al sistema educativo es determinante para su trayectoria profesional, por lo tanto, la tutoría y el acompañamiento que se les brinde en los primeros años debe ser de alta calidad, con un compromiso firme y con directrices claras que conlleven elementos de formación metodológica y actitudinal sobre todo.
  •  Plantear la formación continua en “manantial”, no en “cascada”: El tránsito hacia una práctica reflexiva en la que el docente tanto en los planos individual como colectivo sea capaz de detectar fortalezas y debilidades de su práctica y en consecuencia tomar decisiones relacionadas con su propia formación, atacando de manera intencionada los aspectos en los que se han detectado oportunidades de mejora.

Los retos que entraña la construcción de un futuro mejor para la sociedad a través de la educación son muchos y complejos, por los limites del presente articulo nos limitamos a los cuatro enlistados anteriormente, dejando al lector la tarea de pensar en los restantes. En nuestras manos está el futuro.

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