Mezcal: un programa de desarrollo viable en Puebla

By on septiembre 18, 2016
mezcal
  • El contexto macroeconómico (primera parte)

Gildardo Cilia López

Por: Gildardo Cilia López

La esperanza surge de la penumbra.

El Gobierno del Estado de Puebla ha asumido que la industria del mezcal se puede convertir en una actividad estratégica para promover el desarrollo rural en un número importante de municipios de la entidad, debido a que cuenta con un enorme potencial productivo. El planteamiento es interesante y conviene analizarlo en primer término desde un contexto más amplio, articulando las perspectivas de esta industria con las condiciones básicas que requiere el país para poder alcanzar un desarrollo equilibrado y sustentable.

Crecimiento acelerado y formación de capital

Se dice que los economistas contemplan las cosas con “los ojos del búho de Minerva”: que solo encuentran la claridad en la noche; es decir, que solo descubren la verdad cuando es tarde, cuando ya han pasado los acontecimientos. Si bien es cierto que los ojos de los economistas – como los ojos de los filósofos – están consagrados al numen de Minerva, habría que aclarar que desde los años setentas, economistas como el maestro Leopoldo Solís, habían advertido la necesidad ingente de que la economía mexicana creciera en forma sostenida a una tasa mínima del 6% para generar los empleos suficientes que el país requería y que iba a requerir en el futuro.

 

 

Elaboracion de Mezcal Artesanal en Oaxaca, Mexico.

Elaboración de Mezcal Artesanal en Oaxaca, Mexico.

Pues bien, durante los últimos 33 años, de 1983 a la fecha, el PIB ha crecido en promedio a una tasa anual de 2.4%; es decir, en alrededor de una tercera parte de la tasa que se considera aceptable para mantener un adecuado equilibrio en el mercado de trabajo. Debe resaltarse que esa necesidad de crecimiento lo retoma el programa económico del actual Gobierno de la República, quien auguraba que con los reformas estructurales, aprobadas e instrumentadas, la economía del país iba a crecer 4.7% en 2015, 4.9% en 2016, 5.2% en 2017 y 5.3% en 2018, para así tomar un ritmo sostenido ascendente. Nada más lejos que la realidad, el desempeño ha sido pobre, muy inferior a lo que se esperaba, tal como se puede apreciar en la siguiente gráfica:

tasa

tasa crecimiento 2013-2018

Bajo nivel tanto de los salarios como de la masa salarial.Con independencia de que se puedan encontrar las causas que explican el incumplimiento, debe señalarse que las tasas de crecimiento insuficientes observadas durante más de 30 años, han puesto en riesgo la cohesión económica y social de la República, al observarse lamentablemente, entre otros, los siguientes fenómenos:

  1. Alta migración de la fuerza de trabajo. Se estima que alrededor de 12 millones de mexicanos viven fuera de nuestro país y que han emigrado para buscar mejor condiciones de vida. Esta cifra es una de las primeras a nivel mundial.
  2. Crecimiento exacerbado de la economía informal, que contribuye con alrededor del 25% del PIB, sin que se pueda corregir estructuralmente este nivel de participación.
  3. Inadecuada recaudación fiscal y alto endeudamiento del sector público. Los ingresos totales del sector público representan el 22.6% del PIB, de los cuales 12.5 puntos porcentuales provienen de los ingresos tributarios; en tanto que la deuda pública representa el 43.2%. Es decir, la posición de las finanzas públicas no sólo es débil para emprender con sus recursos una estrategia de desarrollo económico, sino que requiere de hacer continuos ajustes para propiciar su saneamiento.

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Se debe decir, entonces, que el país requiere urgentemente de inversiones crecientes y de la iniciativa conjunta de los sectores público, privado y social; esto es, requiere de una formación acelerada de capital y de canalizar los recursos y el esfuerzo social hacia aquellas actividades que generen el mayor valor agregado posible. Este es el contexto que debe tomar en cuenta todo programa o proyecto económico, tal como el que propone el Gobierno de Puebla para el sector rural con el desarrollo de la industria del mezcal.

Crecer mucho pero crecer bien

Muchos economistas conciben que solo baste crecer con tasas altas, para que los equilibrios requeridos vengan por añadidura. En la historia económica del país, generalmente, esto no ha sido cierto, menos en las últimas tres décadas, en donde además de que se ha crecido poco, se han exacerbado los índices del desarrollo social. Los desequilibrios sectoriales y regionales son patentes y han surgido diferentes problemas, que vale la pena reseñar:

  • La disparidad social se ha acentuado. El 10% de la población más acaudalada acapara casi el 40% del ingreso disponible, mientras que el 40% de los mexicanos apenas participa con el 12.5% del ingreso nacional. El análisis por deciles evidencia, que el 20 por ciento de los hogares (deciles IX y X) concentra el 51.1% del ingreso total nacional, mientras que el restante 80 por ciento el 48.9%.
  • El crecimiento se ha volcado solo hacia algunas ramas y sectores económicos. En la medida que se agotan las posibilidades de desarrollo de estas actividades o que existe una tendencia negativa en los mercados, es el caso del petróleo, los efectos regresivos se hacen patentes, coadyuvando a crisis recurrentes y a la imposibilidad práctica de avanzar en forma sostenida.
  • Regionalmente, el crecimiento se ha presentado en pocos polos de desarrollo. El paisaje urbano se ha degradado y se ha llegado a los límites que ponen en duda su viabilidad. La advertencia profética de nuestro poeta, Octavio Paz, es cada vez más patente: “la ciudad de México se puede convertir en otra y más vasta Calcuta”, vaticinio que se empieza extender hacia otras grandes ciudades.
  • Por otra parte, el campo mexicano, cada vez está más abandonado; en muchas regiones, zonas y localidades del país, lo que se percibe es desolación y envejecimiento. La falta de oportunidades y la emigración de sus habitantes, ha propiciado que más del 55% de la población rural se ubique en un rango superior a los 55 años.

mezcal

El páramo de espectros de Rulfo parece reproducirse sobre todo en el Centro y Sur de México. En un número importantes de localidades del país el ingreso de las remesas posibilita el sustento de más del 25% de las familias y no únicamente es que se dependa más de estos recursos, sino que esas comunidades empiezan a romper sólo su desolación cuando se registra la visita temporal de sus migrantes, ya sea en sus fiestas patronales, en sus celebraciones religiosas o en días festivos.

  • La escasa capacitación productiva y empresarial y la baja inversión en ciencia y tecnología no sólo han debilitado los hilos tecnológicos que posibilitan un crecimiento potencial, sino que son un factor sustantivo que explican la baja tasa y masa salarial. Debe señalarse que los salarios reales se han estancado en los últimos 33 años y los actuales son inferiores, incluso, a los que se tenía en 1938.

Es necesario, en consecuencia, reconstituir el mercado interno, que es el motor natural del crecimiento de toda economía; generar oportunidades y encontrar nichos de inversión en todas las regiones del país; además de que se debe generar la mayor riqueza posible y distribuirla en forma más equitativa. Sin crecimiento y sin generosidad los riesgos de un estancamiento perdurable se hacen cada vez más latentes.

De hecho existe el reconocimiento explicito del Gobierno Federal, mediante el Programa de Zonas Económica Especiales (ZEE), de que es necesario atraer capitales en algunas zonas con rezagos estructurales ubicadas en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Campeche, Tabasco y más tarde en otras de Puebla, Hidalgo y Yucatán.

Resulta paradójico que sea en el Centro y Sur del país, en donde se concentra el mayor mosaico de nuestra diversidad étnica y lingüística, – que sea en Mesoamérica, la cuna innegable de la civilización en México- en donde se presenten con mayor profundidad los problemas que ponen en riesgo nuestra continuidad histórica.

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PRI: mover a mexico

El desarrollo sustentable

El verdadero éxito de todo plan de desarrollo económico consiste en alcanzar la sustentabilidad, bajo la premisa de que es necesario garantizar la satisfacción de las generaciones presentes y de propiciar las condiciones que no pongan en riesgo la capacidad que deben tener las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades.

En ese sentido los rezagos son preocupantes, no sólo porque más de 50 millones de mexicanos viven en la pobreza y 25 en pobreza extrema; sino porque más de 21 millones de niños y adolescentes se encuentran en la pobreza y casi 5 millones en pobreza extrema. Este contexto tenderá acentuarse si no se posibilitan cambios cualitativos que posibiliten mejorar las oportunidades de desarrollo que requiere la población actual que son la simiente de los niños, jóvenes y de las generaciones que vienen.

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Es necesario crecer sí, pero también lo es el avanzar a partir de una mejor distribución de la riqueza y en lo más posible, propiciar una mayor equidad social. La experiencia indica que es complejo no degradar el medio ambiente biofísico ni agotar los recursos naturales – otra condición básica de la sustentabilidad – si la gente apenas cuenta con recursos para poder subsistir.

Con la pobreza, que es el peor síntoma del desarrollo sórdido de México, todo fenómeno económico tiende a pervertirse. Sí, se puede crecer a tasas altas, pero sin un desarrollo regional equilibrado, los centros urbanos se hacen cada vez más inhabitables, sin que se puedan ofrecer en forma adecuada los servicios básicos que la población merece: educación, salud, seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos y transporte, entre otros. Y qué decir de problemas que parecen irresolubles como la contaminación, el ordenamiento urbano y la falta de agua. Hoy, por ejemplo, queda menos de 1% de los depósitos lacustres en el Valle de México.

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Esta perversión también es preocupante cuando el crecimiento de las industrias se articula indisolublemente a la existencia de los recursos naturales. El boom económico de algunas industrias tradicionales, como la de los destilados provenientes de los agaves, se ha dado mediante la sobreexplotación, lo que ha originado la escasez progresiva de las materias primas que le dan origen a estos productos, poniendo en duda su desarrollo sustentable. Y es que no es posible exigirles racionalidad a los habitantes del campo en su interacción con la naturaleza, cuando una coyuntura de mercado les posibilita un mejoramiento en sus condiciones de vida – generalmente precarias -, aunque este sea transitorio e insostenible en el tiempo.

mezcal

Diría, para concluir, con base en nuestra historia económica, que todo plan, programa o proyecto de desarrollo adquiere una dimensión inapreciable, si además de promover la inversión, se crece bien y con ello se da origen a un desarrollo sustentable. Ese es el camino que debe seguir la actividad mezcalera en Puebla.

El futuro es de retos no es de desastres. (Continuará)

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