Federer construye leyenda y conquista su octavo título en el césped de Wimbledon

By on julio 17, 2017
  • Aplastó al croata Cilic para convertirse en el tenista más veterano en ganar este torneo
  • Luché mucho para estar hoy aquí. Ganar el torneo sin ceder un set es mágico, declaró

La Jornada

Sobre el mismo césped en el que empezó a construir su leyenda, el suizo Roger Federer saltó ayer a una nueva dimensión al conquistar su octavo título de Wimbledon, el decimonoveno Grand Slam de su carrera.

Ni el paso del tiempo, rival de todos y cada uno de los deportistas, parece haber encontrado todavía la receta para frenar a Federer, quien a 23 días de cumplir 36 años aplastó al croata Marin Cilic por 6-3, 6-1 y 6-4 para convertirse en el tenista más veterano en ganar Wimbledon desde que se inició la era abierta en 1968.

El reloj de Londres marcaba las 15:51 de la tarde –una hora y 41 minutos después de que la pelota se puso en juego– cuando la pista central del All England Club se vino abajo. Las 14 mil 979 personas que colmaron las gradas saltaron, brincaron y se rindieron ante Federer. Lo volvió a hacer. Volvió a ganar Wimbledon. Volvió a asombrar al mundo.

Creo que cuando era pequeño soñaba a lo grande. Veía como posibles ciertas cosas que quizás otros las imaginaban inalcanzables, señaló el primer hombre que gana ocho veces en el césped de Londres.

Hasta ayer estaba empatado en siete con Pete Sampras y William Renshaw y ya sólo tiene delante a la legendaria Martina Navratilova, nueve veces campeona. Al estirar su récord de grandes a 19, Federer empató con Helen Wills Moody y únicamente le superan Steffi Graf (22), Serena Williams (23) y Margaret Court (24).

El triunfo se vuelve proeza si se tiene en cuenta que desde 2012 no ganaba en la catedral del tenis y que en los años posteriores muchos temieron que no volvería a levantar la copa. Tras perder las finales de 2014 y 2015, en 2016 cayó en semifinales. Hizo una pausa de seis meses para superar problemas en la rodilla y en la espalda.

Desde entonces, Federer vive en una nube. Ganó Australia, Indian Wells, Miami y Halle antes de llegar a Wimbledon. Y en la hierba más famosa del mundo, donde ganó su primer grande en 2003, se hizo gigante.

Luché mucho para estar hoy aquí. Ganar el torneo sin ceder un set es mágico, no lo puedo creer. Es demasiado. Lo que hice fue seguir creyendo, seguir soñando. Siempre creí que podría volver. Si crees, puedes llegar muy lejos en la vida, dijo el jugador que, de momento, subirá al tercer lugar y nadie duda que peleará con Rafael Nadal por el número uno.

Con mente libre, piernas frescas y una mochila cargada de confianza, Federer no deja de asombrar al mundo. Wimbledon es mi torneo favorito y lo será siempre. Mis héroes pisaron estas pistas y es por ellos que me convertí en un tenista mejor. Así que hacer historia aquí significa mucho para mí por todo eso. Es así de simple, dijo.

En su día memorable, Federer jugó relajado. El infortunio de Cilic empezó cuando desaprovechó una bola de ruptura del servicio de Federer en el cuarto juego del primer set, con 2-1 a su favor, y en el siguiente empezó a flaquear. Perdió su arma más poderosa, el servicio, en dos ocasiones, y el suizo acabó anotándose el primer set por 6-3.

En la primera manga, el croata había fallado un poco más de la mitad de sus primeros servicios e, increíblemente, no había logrado ni un solo ace, después que llegó a la final con el segundo mejor registro del torneo, con una media de 21 por encuentro. La tónica se mantuvo en el segundo set, y Federer rompió el servicio del croata a la primera ocasión, lo que le sirvió para irse 3-0.

Entonces Cilic requirió asistencia médica desde la silla, sin que hubiera mediado torcedura o caída, y estalló a llorar, cubriéndose con una toalla, mientras los médicos trataban de animarlo, sin llegar a examinarle nada.

Cilic explicó a la prensa que tenía una gran ampolla que empezó a supurar y a dolerle, pero fue otro el motivo de su llanto. Fueron las emociones, saber que en un día tan grande era incapaz de jugar mi mejor tenis, a nivel físico, a todos los niveles. Hubo una segunda intervención médica pa-ra el croata, le vendaron el pie y le dieron un calmante.

Cilic se recompuso y ganó bien su servicio, pero fue incapaz de arañar a un Federer que pareció entender que estaba en sus manos tolerar que el croata se metiera en el encuentro o acabar de hundirle. Optó por lo segundo y el resto de una de las finales más pobres que se recuer- dan fue un paseo del suizo.

Para llegar fresco a Wimbledon, desistió de participar en Roland Garros: Quizás tendría que tomarme más descansos… Espero que éste no sea mi último partido aquí, quiero volver el año que viene, afirmó Federer.

En los dobles mixtos, se proclamaron campeones la suiza Martina Hingis y el británico Jamie Murray, hermano de Andy. Para Hingis, que tiene 36 años, es su título 23 del Grand Slam.

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