Los beneficios de concluir la educación universitaria son aún altos, pero varían mucho según las áreas de estudio, dice la OCDE

By on septiembre 13, 2017

Según un nuevo informe de la OCDE, la matrícula en educación terciaria aumenta con rapidez, lo que rinde grandes beneficios para las personas y los contribuyentes; sin embargo, nueva evidencia demuestra que es posible que las universidades no ofrezcan, y las personas no elijan, las áreas de estudio que prometen las mayores oportunidades en el mercado laboral.

En el Panorama de la Educación 2017 (Education at a Glance 2017) se incluye por primera vez un análisis detallado de las materias que los estudiantes toman en los niveles vocacional y terciario. Se plantea que las carreras de negocios, administración y derecho son las más populares en los países estudiados, al ser elegidas por cerca de uno de cada cuatro estudiantes. Esto en comparación con 16% que optan por carreras en las áreas de ingeniería, construcción y producción, y menos de 5% en tecnologías de la información y la comunicación, pese a que los graduados de estas últimas carreras tienen la tasa de empleo más alta en promedio en todos los países de la OCDE (más de 90% en cerca de un tercio de ellos).

Los adultos con título de educación terciaria son acreedores a una sustancial rentabilidad de su inversión: tienen 10 puntos porcentuales más probabilidades de ser empleados y ganan 56% más en promedio que los adultos que sólo concluyeron la educación media superior. Asimismo, es menos probable que sufran de depresión que sus colegas con menor nivel educativo. Aquellos con un nivel menor a la educación media superior ganan en promedio 22% menos que los que la concluyeron.

“La educación terciaria promete enormes recompensas para las personas, pero se requiere que los sistemas educativos expliquen mejor a los jóvenes qué estudios ofrecen las mayores oportunidades en la vida”, afirmó el Secretario General de la OCDE Angel Gurría. “Una educación equitativa y de alta calidad fomenta la satisfacción personal, así como el crecimiento económico. Los países deben redoblar esfuerzos para garantizar que la educación cubra las necesidades de los niños de hoy y fundamente sus aspiraciones para el futuro.”

Si bien las oportunidades de vida de las personas con mejor educación van en aumento, quienes quedan rezagados pagan un precio cada vez mayor, en términos de peores empleos y bajos salarios. El 43% de las personas de 25-34 años de edad en países de la OCDE tenían un título de educación terciaria en 2016, arriba del 26% de 2000. El porcentaje de las personas de 25-34 años de edad sin educación media superior también ha bajado, de 25% en 2000 a 16% en 2016.

No obstante, aunque más adultos llegan a la educación media superior, concluir los estudios sigue siendo problemático. En los países con datos disponibles, cerca de uno de cada cuatro estudiantes que se matricularon no se habían graduado después de dos años de la fecha en que en teoría debía terminar el programa y cuatro de cada cinco de ellos habían abandonado por completo sus estudios. Se trata de una pérdida fundamental, ya que la tasa de desempleo de las personas de 25-34 años de edad que no lograron completar la educación media superior es aún cercano a 17% en la OCDE, en comparación con el 9% que sí la completaron.

En la edición de este año del Panorama de la Educación también se evalúa la situación de los países miembros de la OCDE y países asociados con relación a su manera de cumplir en 2030 el Objetivo de Desarrollo Sostenible para la educación. En algunas de las metas, las diferencias entre los países de la OCDE son sustanciales. En promedio durante los pasados 12 meses, los países miembros de la OCDE y los países asociados han logrado la igualdad de género en la tasa de participación de los adultos en programas de educación formal y no formal, así como de capacitación.

Sin embargo, este resultado oculta una de las mayores variaciones entre todos los indicadores de igualdad de género; la proporción de mujeres a hombres que participaron en dichos programas en los 12 meses pasados oscila entre 0.7 y 1.4 en los distintos países. En el mismo tenor, la proporción de hombres y mujeres que logran el nivel máximo de competencia en lectura y matemáticas varía en gran medida, lo cual refleja la desigualdad en competencias básicas en los países de la OCDE.

Gasto en educación

Desde 2010, el gasto ha aumentado a un ritmo más alto que la matrícula en todos los niveles, en particular el terciario. Los países de la OCDE gastan en promedio 10 759 dólares al año por estudiante en instituciones educativas del nivel de primaria a terciaria: 8 733 dólares por estudiante de primaria, 10 235 dólares por estudiante de secundaria, 10 182 dólares por estudiante de educación media superior y 16 143 por estudiante del nivel terciario. (B1)

El gasto en instituciones educativas de primaria a terciaria con relación al PIB llegó a 6% o más en Canadá, Corea, Dinamarca, Estados Unidos, Islandia, Nueva Zelanda, Noruega y el Reino Unido. En el otro extremo del espectro, la Federación de Rusia, Hungría, Indonesia, Luxemburgo, la República Checa y la República Eslovaca, gastaron menos de 4% del PIB en educación. (B3)

En los países de la OCDE, el gasto público total en educación primaria a terciaria alcanza una media de 11.3% del gasto gubernamental total, y varía en los países de la OCDE y países asociados, de menos de 8% en la Federación de Rusia, Hungría, Italia y la República Checa, a por lo menos 16% en Brasil, Costa Rica, Indonesia, México, Nueva Zelanda y Sudáfrica. (B4)

Acceso a la educación

En toda la OCDE, por lo menos 90% de los estudiantes están matriculados en centros educativos durante una media de 14 años, aunque esta cifra oscila entre 10 años en México y Turquía y 17 años en Noruega. (C1)

En la mayoría de los países de la OCDE, la educación ahora comienza para casi todos los niños mucho antes de que cumplan cinco años de edad: 78% de los niños de tres años están matriculados en educación preescolar en toda la OCDE. (C2)

Los hombres se están quedando rezagados en la proporción de ingresos a la educación terciaria en casi todos los países de la OCDE y es probable que esta tendencia continúe en el futuro. La tasa de primer ingreso a la educación terciaria para mujeres menores de 25 años de edad es 11 puntos porcentuales más alta en promedio que la de los hombres. (C3)
En el aula

Los estudiantes de los países de la OCDE reciben una media de 7 538 horas de instrucción obligatoria en el transcurso de su educación primaria y secundaria, que varía entre 5 976 horas en Letonia y casi el doble de esta cantidad en Australia (11 000 horas) y Dinamarca (10 960 horas). (D1)

El personal docente está envejeciendo: de media en los países de la OCDE, 33% de los profesores de primaria a secundaria tenían por lo menos 50 años de edad en 2015, lo que significa un aumento de 3 puntos porcentuales desde 2005. Asimismo, la profesión aún está en gran medida dominada por las mujeres: en promedio en todos los países de la OCDE, siete de cada 10 maestros son mujeres.

Los salarios de los docentes son bajos en comparación con otros trabajadores de tiempo completo y con un nivel educativo similar, oscilando entre 78% y 94% de los salarios de los trabajadores de tiempo completo con educación terciaria.

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