Nosotros, una chispa que surge de la mezcla de tristeza y esperanza

By on octubre 2, 2017

Ericka Montaño Garfias / 01 oct 2017

Ladrillo a ladrillo se retiran los escombros, pero también ladrillo a ladrillo se reconstruye y construyen casas, pueblos ciudades. De mano en mano esos ladrillos pasaron, primero, por los civiles que ayudaron a las víctimas del sismo del pasado 19 de septiembre, y ahora pasan de mano en mano en las ilustraciones que Valeria Gallo realizó para el libro Nosotros,destinado a los niños damnificados del terremoto que sacudió una amplia parte del país.

No sé nada de terapias, no soy sicóloga, pero sí creo que la creatividad es lo único que nos puede salvar en este mundo. Estamos tan mal por tantos lados que el arte, la cultura y de nuevo la creatividad es lo que nos puede dar cierta paz o cierta felicidad en momentos como éste. Un acto creativo que puede ser colorear, bordar, tejer, sí puede ayudar a sanar, expresa Valeria en entrevista.

Esta es la historia de dos personas que no se conocían y que lograron concretar, en unos días, un proyecto editorial de distribución gratuita. Tras el sismo y la necesidad de actuar, Valeria comenzó a pensar algo que sirviera como terapia para los niños, y así nacieron las casi 25 ilustraciones que forman el libro: personajes de todas edades y profesiones que de mano en mano van pasando bloques. La primera idea de la ilustradora era fotocopiarlas y repartirlas, pero faltaba un nombre y fue el escritor Alfonso Ochoa quien lo bautizó con una simple palabra: Nosotros. 

Las redes sociales hicieron el resto

Y entonces el juego de las redes sociales, los contactos, hicieron el resto para que Valeria conociera a Diego Flores Magón, responsable de Casa de El hijo del Ahuizote, quien a su vez estaba buscando un proyecto para aportar otro granito de arena para la reconstrucción, después de que ahí se imprimió el librito Los héroes de cuatro patas, de Diana Torres.

En unas cuantas horas se hizo la impresión de Nosotros, con donaciones económicas y de suministros; luego, la convocatoria en redes sociales para invitar a voluntarios para armar, engrapar, empaquetar y distribuir los libros. Ahora los mil ejemplares que se imprimieron van camino a albergues de Ciudad de México, Oaxaca, Puebla y Morelos.

En situaciones como la que se vive actualmente siempre piensas que puedes hacer más, como ocurrió con el proyecto Ilustradores con Ayotzinapa; es ver qué puedo hacer desde donde estoy y qué puedo aportar, añade la ilustradora. Es esa mezcla de tristeza y esperanza que genera una chispa.

Octavio Paz tiene un verso que dice: Quien ha visto la esperanza no la olvida, recuerda Diego. Espero que más allá de ese regreso a la normalidad tengamos ese anhelo de llegar a ser otro, añade.

Nosotros es un poco una terapia en la que los niños, y también los adultos, pueden encontrar ver esas manos que ayudan; las ilustraciones dejan abierto el camino a la sonrisa, la ternura, la emoción. “Hay personajes que son también para que el chavito se ría de repente; está por ahí John Lennon, bueno un jipi que se parece a él. Creo que es importante que no coloreen desastres y derrumbes, a pesar de que es una realidad que ellos vivieron, pero es bonito dibujar de repente un músico que está tocando un acordeón, no carga nada, pero acompaña con la música. Es esta idea de que todos están ayudando, de hecho no hay nadie del gobierno, por ejemplo; si ves los personajes, hay un brigadistas que es un civil, pero hay una abuelita, un viejito, una chava. Es la gente”, añade la autora.

Para Diego, una parte importante fue la creación de esas redes que permitieron la edición del librito, congregados en la Tropa Fraterna, “pero lo de Valeria me encantó, es muy profundo; tiene una metáfora chingona. Siento que es una experiencia como muy anarquista la que estamos viviendo, la que hemos vivido: de autorganización, de ayuda mutua, viejos conceptos del anarquismo que de repente resultan perfectamente obvios, deseables, virtuosos, esa es la realización.

Es una metáfora bonita y el giro del cuentito de Valeria en esa experiencia es como la cadena de sacar escombro, es la metáfora suprema de esta tragedia y de la ayuda mutua; uno no sabe qué se están pasando… hasta el final; no están pasando escombros sino los materiales de una nueva construcción. Es la experiencia de reconocernos, creo que eso tampoco se olvida, encontrarnos y reconocernos. Por eso el título es tan chingón.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>