CNTE: Más análisis, menos descalificaciones

By on enero 17, 2018
Carlos Ornelas Navarro

Por: JUAN CARLOS MIRANDA ARROYO@jcma23

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es el movimiento magisterial disidente y de oposición sindical más importante en la historia de las luchas de los trabajadores al servicio del Estado (junto con los trabajadores ferrocarrileros y los médicos). Esto se debe, entre otras cosas, a que ha sido el contrapeso histórico de la dirigencia oficial e institucional del magisterio mexicano, es decir, ha sido la contraparte del liderazgo hegemónico del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

La CNTE tiene una trayectoria de lucha protagonizada por maestros y maestras, directivos, asesores técnicos y demás trabajadores de la educación, de varias décadas y que ha sido realizada en contextos políticos sindicales complejos y difíciles, con repercusiones en todo el país, y que, como movimiento, le han llevado a transitar de la lucha pacífica a la resistencia; de la disidencia por la democracia sindical a la confrontación directa con el gobierno federal. Desde sus inicios, la CNTE ha llevado la peor parte en esta difícil batalla política, pues es el movimiento de oposición con más muertos en sus filas.

Es importante reconocer que la CNTE es heredera de los movimientos magisteriales de los años cincuenta y sesenta; de Othón Salazar y el Movimiento Nacional del Magisterio (MNM); después, en los años ochenta del siglo XX, de Teodoro Palomino y otros líderes opositores al interior del SNTE, que han luchado en contra de las injusticias, las arbitrariedades y los actos de corrupción de la cúpula sindical.

Está documentado que la dirigencia oficial nacional del SNTE siempre ha jugado un papel oficialista, es decir, ha estado vinculada orgánicamente al régimen de partido de Estado, con dirigencias acostumbradas a negociar no con los trabajadores de “abajo”, sino directamente con las autoridades de la SEP, con la SEGOB o con el Presidente de la República.

Las batallas que la CNTE ha encabezado, como movimiento, también han movilizado a miles de maestros que trabajan frente a grupo y que han demandado por muchos años democracia sindical, así como diversas reivindicaciones en materia de trabajo: aumento al salario, condiciones laborables adecuadas, respeto a las prestaciones de ley, capacitación y actualización permanentes, materiales didácticos y demás recursos para la enseñanza, etc.

Es importante aclarar esto, pues la lucha de los maestros y las maestras disidentes o resistentes, no puede reducirse sólo a una coyuntura anti Reformista, como lo es la actual.

Si bien el movimiento de la CNTE tiene presencia limitada en la totalidad del país, pues tiene fuerza sólo en algunos estados o regiones como Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Estado de México, Michoacán, Guerrero y en la Ciudad de México, ésta representa a amplios sectores magisteriales disidentes que, aunque escasos, también están activos en todas las entidades federativas. De modo tal que la Coordinadora es mucho más que lo que sucede específicamente en Oaxaca o Chiapas, aunque no podemos dejar de reconocer que, en ambos estados, se ubican los polos más radicales del movimiento.

Durante las últimas tres décadas, diversos observadores y académicos universitarios, historiadores independientes y normalistas, han estudiado las diferentes etapas por las que ha atravesado el movimiento magisterial disidente. Por muchos años la CNTE se ha convertido no sólo en objeto de estudio, sino también en un símbolo de lucha para los trabajadores de la educación; no obstante ello, la Coordinadora también ha sido objeto de diversas campañas de linchamiento y satanización.

El texto que aparece hoy en el diario Excélsior, por ejemplo, de Carlos Ornelas Navarro, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, estudioso de los asuntos de la política y la educación, parece caer en esa categoría (“linchamiento”), pues de manera lineal descalifica los cambios que se produjeron recientemente en el gobierno oaxaqueño de Alejandro Murat y los relaciona con líderes de la CNTE (específicamente de la Sección 22).

Ornelas afirma lo siguiente, de manera por demás sarcástica: “¡Buenas noticias para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en Oaxaca! El gobernador Alejandro Murat le concedió las cabezas de Germán Cervantes Ayala, hasta el lunes director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), y de Gilberto Gamboa Medina, quien fungía como oficial mayor del gobierno. ¡Un error garrafal!”.

¿Por qué un académico de la talla y trayectoria intelectual como Ornelas Navarro, usa ese lenguaje? ¿Acaso no se requiere mayor prudencia y actitud indagatoria para moverse en los círculos académicos y de los medios de comunicación, antes de llenar de descalificaciones la trama política que se desarrolla en un estado tan complejo como lo es Oaxaca?

Dice Ornelas en su artículo titulado: “Oaxaca: el arranque del retorno”, dado hoy a conocer, que: “El gobernador Murat anunció su derrota bajo el manto de una reorganización del gabinete, que incluye otros cinco cambios. Pero los dos emblemáticos son una concesión a los líderes de la Sección 22, quienes exigían su separación desde finales de 2016.” (Se refiere al titular del IEEPO).

Luego escribe lo siguiente, en un tono poco riguroso, sin un análisis político riguroso: “Por más que se quiera ocultar, el hecho marca el comienzo del regreso de la CNTE al control del IEEPO y los recursos que ello conlleva; en primerísimo lugar, el dominio sobre las trayectorias laborales de los maestros. En segundo lugar, un espacio de privilegio para mantener el (des)gobierno de la educación de Oaxaca. ¡Pobres de los alumnos y los padres de familia!”

Más allá de la redacción, sorprende la ligereza con la cual Ornelas hace afirmaciones que no tienen sustento ni han sido documentados. Es difícil creer que un especialista o analista de políticas educativas, se lance a aseverar de manera tan lineal lo que sucede en el escenario oaxaqueño. Podría esperarse un texto así de alguna pluma pagada, de algún funcionario de la SEP, o de algún colaborador de la organización “Mexicanos Primero”, pero no de Ornelas Navarro. ¿Qué pasa Doctor?

En otro fragmento de la colaboración de Ornelas, en Excélsior, asevera que: “Para nadie es un secreto que Cervantes Ayala era el hombre de la Secretaría de Educación Pública en Oaxaca. El gobernador Murat nunca mostró tamaños suficientes para enfrentarse a la Sección 22. Hoy lo manifiesta sin velo alguno. En su primera declaración del sustituto de Cervantes Ayala, Francisco Ángel Villarreal, ofreció diálogo con los maestros de la CNTE. Diálogo, en ese contexto abstruso, significa capitulación.”

¿Qué esperaba Ornelas del nuevo funcionario del IEEPO? ¿Otra confrontación con la representación sindical? ¿Cero diálogo con los disidentes? ¿Elevar o escalar el tono de los conflictos políticos sindicales? ¿O echar a andar nuevamente a las fuerzas policiacas en contra de los maestros?

En otra parte, afirma el académico de la UAM: “Lo que pasa en Oaxaca fortalece la noción de que la educación nacional es prisionera de intereses ilegítimos de grupos y partidos políticos. Los apetitos por poder e influencia hacen a un lado normas e instituciones. Lo que atañe a esos cenáculos es la ganancia política y ejercer poder. La educación es sólo un parapeto para medrar.”

Me parece que ése no es el camino más conveniente para comprender, entender y superar las contradicciones y los obstáculos que enfrenta la educación pública en el país, y mucho menos la estrategia más oportuna –la del no diálogo y la descalificación-, en la coyuntura política actual de Oaxaca, a nivel local.

Por el contrario, es deseable que tanto los observadores y analistas, desde la academia o fuera de ella, como los comentaristas en los medios, ofrezcamos a la opinión pública un análisis más completo y profundo sobre los hechos; ello implica actuar con mayor rigor, con más información, documentación oportuna y una actitud reflexiva. No veo, pues, a donde nos conduzca este tipo de artículos descargados de sustancia y plagados de adjetivos descalificativos.

jcmqro3@yahoo.com

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