Cumplir con la tarea

By on enero 28, 2018
Peña Nieto y Diaz de la Torre

Maestros

Gustavo Santín Nieto

Por: Gustavo Santín Nieto

 Las transiciones en el ejercicio del poder sindical en el SNTE nacional son a menudo cruentas. Están llenas de traiciones, sin importar que las postulaciones de los agraciados cuenten con la anuencia de Los Pinos, de las oficinas que su ubican en la calle de Bucareli y tal vez, por qué no, la disposición partiera de oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En pocas palabras, la decisión se toma en los salones de palacio. Así ha sucedido de manera recurrente, Juan Díaz de la Torre despacha en la oficina de su protectora, Elba Esther Gordillo Morales a quien desconociera literalmente. La Maestra, cuentan los enterados, habría abandonado a su protector, cuando éste cayó de la gracia de Carlos Salinas de Gortari. Algunas maestras y maestros recuerdan el asalto a mano armada que las huestes de Carlos Jonguitud Barrios (líder de Vanguardia Revolucionaria del Magisterio), realizaron a las oficinas del SNTE, para deponer -el 22 de septiembre de 1972- al otrora Secretario General Carlos Olmo Sánchez (identificado con el grupo de Manuel Sánchez Vite).

Carlos Jonguitud Barrios

Carlos Jonguitud Barrios

El procedimiento para imponer a la incondicional o a los designados sería prácticamente el mismo y se repetiría a través de los años. Por intermedio de un Congreso Nacional Extraordinario, la  Asamblea ratificaría al Secretario General interino, designado en las “altas” esferas gubernamentales y lo investirá provisionalmente como “encargado del despacho”. El interino, con el poder de las cuotas sindicales y el apoyo gubernamental, impondría a sus cuadros en los Comités Ejecutivos Seccionales y, una vez que fuera “pacificado” el conglomerado, convocaría a un nuevo Congreso Nacional, para que si hubiese cumplido con las instrucciones gubernamentales encomendadas, fuese ratificado real y formalmente como Secretario General definitivo, al frente de la organización sindical magisterial más importante de América Latina. Consolidado o consolidada al frente de la organización, recurriría a varios subterfugios, incluida la modificación del Estatuto, para ejercer el poder por sí mismo -misma- o por interpósita persona.

 Juan Díaz de la Torre y Emilio Chuayffet

Juan Díaz de la Torre no cantaría mal las rancheras. Seguiría la tonada al pie de la nota y aprovecharía la coyuntura que se abriría para él, tras la caída en desgracia de quien le había aceptado en el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE a pesar de estar vinculado con Alcalá Espitia, éste último miembro distinguido de Vanguardia Revolucionaria. El apresamiento de Elba Esther, por oponerse presuntamente a la aplicación de la reforma educativa, le habría acercado con Nuño ante quien se doblegaría. Impulsado por el ex jefe de la oficina de la presidencia, habría sucumbido a la presión que le vincularía al proceso penal iniciado en contra de su exjefa y al encanto de los casi dos mil millones de pesos que le entregarían para promover las “bondades” de la reforma. Fortalecido en su encomienda y rodeado por una nueva estructura sindical, buscaría reelegirse al frente de la organización.

 Elba Esther Gordillo y Juan Diaz de la Torre

Empero, algunas cuestiones le perturbarían y podrían nublar su querencia. La primera estaría vinculada a la excarcelación de Elba Esther y al fortalecimiento de cuadros seccionales proclives a ella, quienes buscarían asistir como delegados al séptimo Congreso Nacional Extraordinario y empañar la perpetuación del nuevo líder. La segunda, el acercamiento que personas del primer círculo de la Maestra y miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, mantienen con el precandidato de MORENA y quienes, a título individual, acudirían a un congreso educativo convocado para elaborar “un plan educativo para mejorar la educación en México”, que se realizaría en la Ciudad de Guelatao, Oaxaca y cancelar a la “mal llamada reforma educativa”; la tercera radicaría en los reclamos que maestras y maestros hacen, originadas en los bajos incrementos salariales obtenidos por el gremio en las negociaciones encabezadas por  Díaz de la Torre, reconocidas indirectamente por el precandidato del Partido Revolucionario Institucional y el abandono en el que el SNTE mantiene a los trabajadores de la educación quienes prácticamente se encuentran en un estado de indefensión ante decisiones arbitrarias  tomadas en su contra, por autoridades educativas; y la cuarta, originada por los malos resultados que arroja la prueba PLANEA 2017 -similares a los de 2015-, corolario de un proceso iniciado al margen de quienes tendrían la obligación de instrumentar la reforma.

De las cuatro enunciadas, dos podrían modificar la simpatía que le profesan los gobernantes: la política y la académica. Para nadie es un secreto que la simpatía que muestran maestras y maestros por la CNTE creció ante la inacción que el SNTE mostró  ante los despidos de trabajadores de la educación -sin responsabilidad para la autoridad educativa- que se negaron a presentar la Evaluación de Permanencia en el Servicio Profesional Docente. Y si bien, la manifestación magisterial de descontento se focalizó en 4 entidades con mayor virulencia (Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Michoacán), en otras como en Nuevo León, Sonora y la CDMX, también se presentó con gran auge y permitió que grupos de bases magisteriales, tuvieran un mayor grado de movilización, a pesar de las represalias que adoptaran autoridades educativas locales. 

Díaz de la Torre también podría ser declarado culpable por los malos resultados académicos arrojados por la prueba PLANEA 2017, tras 5 años de reforma educativa, a pesar de los recursos multimillonarios que le fuesen canalizados por la administración de Aurelio Nuño. No obstante de los 1 900 millones de pesos que le destinaran, 2 de cada tres alumnos en 2017, carecen del “dominio de un conjunto de aprendizajes esenciales al término de los distintos niveles de la educación obligatoria”. El 62% reprueba en matemáticas y un 40% en Lenguaje y Comunicación. Así visto, quien quiere reelegirse no cumplió con la tarea a pesar de los llamados a la “unidad” que hacen algunos secretarios generales para ratificarlo.

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