La vulnerabilidad de nuestros bosques tropicales

By on febrero 20, 2018

Por Ricardo Capilla Vilchis

Ciudad de México. 20 de febrero de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) presentó el libro La conservación del bosque tropical, en el que se debate sobre los retos en la conservación de este ecosistema desde una perspectiva multidisciplinaria.

El documento es resultado de la Reunión Internacional “Explorando Marcos para la Conservación del Bosque Tropical: gestión de la producción y el consumo para la sostenibilidad”,organizada por la Oficina en México de la Unesco y cuyo anfitrión fue el Instituto de Ecología (Inecol), además de contar con la participación de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán).

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, el doctor Miguel Rubio Godoy, director general del Inecol, institución perteneciente a la red de centros públicos de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), habló sobre la situación actual de los bosques tropicales mexicanos, cuya extensión se ha visto disminuida gravemente.

“La Selva Lacandona era muy rica y muy grande, pero solo quedan reductos de ese bosque tropical. Se ha ido ‘desmontando’, como dice la gente, es decir, han ido rompiendo el bosque para actividades ganaderas y agrícolas, para hacer carreteras y pueblos y para utilizar la madera. El único fragmento grande de bosque tropical que nos queda en este país es la Reserva de la Biosfera de Calakmul en Campeche”, explicó el investigador.Como su nombre lo indica, estos bosques se localizan dentro de los trópicos de Cáncer y de Capricornio, en donde el clima es tropical. Actualmente podemos encontrar relictos de estos bosques repartidos por varias regiones del territorio nacional: en el Pacífico, en la región de Chamela en Jalisco, en algunas regiones de Nayarit y algunas regiones de Colima; en la parte del golfo existen relictos en la zona de Alto Lucero, Misantla, La Mancha, la región de Los Tuxtlas, en Veracruz y la Selva Lacandona, en Chiapas.

La amenaza del hombre

Las actividades antropogénicas han ocasionado que nuestro país conserve solo 91 mil 566 kilómetros cuadrados de los 255 mil que se estima existían originalmente. Las alteraciones al entorno que ha generado el cambio climático han ocasionado que no todas las plantas puedan adaptarse, originando un efecto en cadena que afecta todas las demás especies que viven en su interior y los demás ecosistemas.

“Espero que la publicación de este documento ponga en la agenda pública el problema de la conservación de nuestro capital natural (…) Todo el mundo se escandalizó porque el Dow Jones bajó 10 por ciento, pero nadie se escandaliza por que hayamos perdido 50 por ciento de los bosques de este país. Eso es mucho más importante”, destacó Rubio Godoy.

Estos ecosistemas ofrecen una variedad de servicios ambientales, como la producción de oxígeno y biomasa que puede ser utilizada por los animales como alimento y por los humanos en forma de madera. Asimismo, el bosque capta el agua de lluvia y la incorpora al suelo a través de las plantas, ayudando en gran medida a prevenir deslaves e inundaciones cuando se presentan grandes precipitaciones.

Estrategias para la reducción del dañoLa disminución de los bosques tropicales mexicanos se agravó considerablemente durante la década de los años 70. En esa década fue creado el Programa Nacional de Desmontes que implicó la tala masiva para utilizar el suelo en la industria ganadera.

El doctor Rubio Godoy expresó que aunque ha existido un gran número de estrategias para la conservación de los bosques tropicales, su éxito no ha sido el adecuado. La creación de parques nacionales, reservas de la biosfera, así como de una Comisión Nacional Forestal (Conafor), han ayudado en poca medida a disminuir el daño que reciben estos ecosistemas.

“Estrategias hay muchísimas y la voluntad existe, pero este cúmulo de estrategias no ha sido tan eficiente como pudiera. Si vemos la cobertura vegetal original de este país, en 1993 nos quedaba 54 por ciento, mientras que en 2002 nos quedaba nada más 38 por ciento y esa tasa sigue disminuyendo (…) Es muy importante poner la perspectiva real de lo que está sucediendo”, puntualizó.

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