CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El primer centenario de la celebración del Día del Maestro se convirtió en una defensa y apología a la Reforma Educativa por parte del secretario de Educación Pública (SEP), Otto Granados Roldán, y el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre.

Los planteamientos en favor de la “reforma educativa más profunda de la historia” -a decir del titular de la SEP-, se dieron luego de que el candidato puntero de la coalición Morena-PT-PES, Andrés Manuel López Obrador, prometió ante cientos de maestros de Oaxaca que, de llegar a la silla presidencial, cancelará la citada reforma. También influyó la ola de declaraciones en favor vertidas por los candidatos de Todos por México, José Antonio Meade, y de Por México al frente, Ricardo Anaya.

En el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos y ante la presencia del presidente Enrique Peña Nieto, Granados Roldán -quien desde su toma de posesión en diciembre pasado ha defendido los “logros” de reforma-, endureció su discurso al calificar de “prioridad nacional” el consolidar la ejecución de la iniciativa aprobada en 2013, así como “defenderla del oportunismo, el abuso y la demagogia”.

También consideró “urgente” -sin hacer referencia al contexto electoral-, el estimular “una discusión honesta, razonada e informada de los alcances y resultados de la reforma”.

Luego de llamar “estimado amigo” al líder del gremio más grande de América Latina, Otto Granados añadió que no era “razonable” negar los progresos de la reforma, ni “honesto” volver a los “viejos hábitos” y calificó de “indecente” el intento de destruirla.

El titular de la SEP no mencionó nada sobre las marchas de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que protestaron esta tarde en diferentes estados.

Por el contrario, citó una supuesta carta que “un gran estadista” -de quien no dijo su nombre- envió a un maestro -a quien tampoco identificó- en la que le pedía enseñarle a su hijo lo siguiente:

Que la vocación de los “verdaderos” y “buenos” maestros era enseñar a que “no todos los hombres son justos y veraces”, que “por cada villano hay un héroe” y que “por cada político egoísta hay un líder dedicado”.

Según el funcionario, la misiva continuaba:

“Que (mi hijo) aprenda a oír a todos, pero que a la hora de la verdad decida por sí mismo. Enséñele a ignorar los gritos de las multitudes que sólo reclaman derechos sin pagar el costo de sus obligaciones. Esa es la vocación de los verdaderos maestros, de los buenos maestros”.