El sexenio de Peña Nieto fue un gobierno fallido

By on junio 10, 2018
peña nieto
  • Las peores cuentas de su administración están en el área de seguridad, añade el especialista

El título del nuevo libro del analista Alfonso Záratees contunde y no admite duda. Gobierno fallido(Temas de Hoy), es un ensayo donde analiza el saldo del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Zárate ha padecido la delincuencia en carne propia y en más de una ocasión. Sin vacilar, comenta que la presente administración ha sido incapaz de replegar al crimen organizado y advierte, que para conseguirlo, el próximo presidente deberá ofrecer una respuesta sistémica que ubique implique a todos los sectores de la sociedad.

 ¿Cómo fue que llegamos a un gobierno fallido?

El contexto histórico es necesario para comprender el estado de las cosas. El antecedente son los dos sexenios del Partido Acción Nacional. La frivolidad y los malos resultados de Vicente Fox generaron mucha frustración entre la gente. Su desconocimiento del sistema político y jurídico lo llevó a una serie de trivializaciones. Si a esto sumamos la administración de Felipe Calderón, podemos decir que ambos pavimentaron el regreso del PRI.

Cuando explica el desarrollo del PRI ¿por qué seguir poniendo énfasis en el Grupo Atlacomulco?

Me interesa recuperar la tesis del doctor Rogelio Hernández, quien explora los orígenes del Grupo Atlacomulco. En 1942, después de un banquete que ofrece el gobernador Alfredo Zárate Albarrán a magistrados del Tribunal Superior de Justicia y a ministros de la Corte, el líder del Congreso Fernando Ortiz Rubio se acerca al gobernador y le dispara. El mandatario muere a los pocos días y el presidente Ávila Camacho decide que ya es hora de introducir un cambio a esa clase política agreste. Decide traer a Isidro Fabela para gobernar el Edomex. Fabela aporta formas que van de la formalidad en vestimenta hasta las peores formas del uso del poder. Por eso es importante traer a colación la manera en que Arturo Montiel impuso a su golden boy, Enrique Peña Nieto. El PRI ha tenido como uno de sus rasgos importantes la capacidad de inclusión sin embargo, la cofradía mexiquense se caracteriza por la exclusión de lo que no es idéntico a sí mismos.  En consecuencia Peña integró un equipo mediano donde prevalecía el paisanaje.

Aunque al principio de la administración de Peña Nieto se hablo del “mexican moment”.

Al principio mostró señales de saber hacer las cosas. El Pacto por México pareció un aviso de que podían y sabían construir acuerdos. Medios internacionales le otorgaron sus portadas a Peña Nieto, pero fue algo efímero. Pronto aparecieron los casos de tráfico de influencias: la Casa Blanca, la casa de descanso de Luis Videgaray y más ejemplos de lo que en realidad fue este gobierno. Reprodujeron las prácticas prevalecientes en el Estado de México. La cofradía mexiquense reprodujo sus arreglos en escala nacional. Vimos sucesos todavía más dramáticos como la noche de Iguala, misma que registró la descomposición del gobierno. Si quisiéramos identificar los temas más sensibles para la sociedad en primer lugar tendría que estar la violencia. El candidato Peña nos ofreció un México en paz.  Propuso una estrategia cuyo propósito era desenraizar a la delincuencia, pero tenemos lo contrario. El gobierno ha sido incapaz de replegar al crimen.

Tras el fallo de un tribunal para determinar la creación de una Comisión de la verdad para el caso Ayotzinapa, se desmontó la llamada “verdad histórica”. El nuevo rumbo de las investigaciones ¿qué refleja del sistema de justicia mexicano?

Los hechos de Ayotzinapa muestran la degradación de los sistemas de procuración y administración de justicia en este país. Todo tiene relación con la corrupción y la impunidad. Sólo tres de cada cien denuncias terminan en sentencias condenatorias, es decir la impunidad alcanza niveles monstruosos. En lo personal, durante los últimos años he padecido asalto a mano armada, robos en mi oficina y en mi domicilio. La última vez no presenté denuncia porque me pareció pura simulación y pérdida de tiempo.

¿Diría que estos ataques son consecuencia de sus artículos periodísticos?

Tal vez los primeros encuentran su origen en la inseguridad a la que estamos expuestos todos, pero en el último robo a mi oficina ocurrido hace año y medio, hubo al menos dos datos de llamar la atención. Los delincuentes, entraron por la ventana de uno de mis colegas, se activó la alarma y se marcharon. A los diez días regresaron por la puerta principal, una vez más se activó la alarma y se fueron. Al undécimo día regresaron, entraron por la ventana del baño de mi oficina. Se llevaron únicamente mi computadora y mis chequeras. Ahí sí percibí algo muy extraño. Me tocó hacer el trabajo de la Procuraduría de Justicia de la ciudad de México y no pasó nada.  En el capítulo de seguridad están las peores cuentas del gobierno. A esto habría que sumar el desempeño económico.

Quienes defienden la política económica dirán que el estancamiento obedece a los precios internacionales del petróleo y al efecto Trump.

Como candidato Peña prometió que para estas fechas estaríamos creciendo al menos al seis por ciento y nada más alejado de la realidad. Podrán decir que las reformas estructurales tardan en madurar, pero debieron calcularlo. Prometieron que la reforma energética iba a llenar las arcas públicas y que con eso íbamos a emprender proyectos de infraestructura, salud y educación. Nuevamente tuvimos un crecimiento mediocre. Quienes defienden esta política no se dan cuenta de que cada año más de novecientos mil jóvenes se incorporan a la población económicamente activa, de los cuales según cifras oficiales, apenas seiscientos mil encuentran trabajo. Hay trescientos mil muchachos al sin opción laboral. Durante el sexenio dos millones de jóvenes se quedaron sin oportunidad y encontraron respuesta en la solidaridad familiar, el comercio informal, la migración y el sicariato.

Usted habla de gobierno fallido, pero hay quienes hablan de un Estado fallido.

Prefiero hablar de gobierno fallido. El Estado fallido es más dramático y es un estatus que espero no alcancemos.

Sin embargo, a lo largo de este proceso electoral tenemos más de cien candidatos asesinados o desaparecidos.

Llevamos varios gobiernos incapaces de entender la complejidad del desafío de la inseguridad. Desde hace décadas se sabe de la presencia de narcotraficantes, muchos de ellos convivían con las comunidades mediante una relación de respeto mutuo. El fenómeno cambió a partir de que Oziel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo, recluta a ex militares como su brazo armado. Así surgieron los Zetas y pronto el fenómeno generó metástasis. Hoy, el desafío de la inseguridad reclama una respuesta que abarca a todo el Estado. Se necesita una respuesta sistémica que involucre a todo el gobierno, a las universidades y a la sociedad.

 ¿Pero no es un error mantener la estrategia de la militarización en lugar de perseguir las cuentas y el dinero de los criminales?

Cierto. A la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda habría que pedirle esa información. Es increíble la omisión de las autoridades hacendarias, me pregunto si su silencio no obedece al miedo de los tecnócratas. La estrategia de seguridad debe tocar el tema del dinero, es clave. Sin embargo, si no generamos condiciones de bienestar entre más mexicanos no podremos salir de esta espiral de inseguridad.

En el libro plantea un escenario distinto para el país según el candidato que gane. No obstante, a menos de un mes de las elecciones parece que hay una tendencia clara sobre un probable triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

Si en verdad las urnas confirman el triunfo de López Obrador veremos con cuál de sus facetas va a gobernar. ¿Será el mesías o redentor que ofrece soluciones mágicas? ¿Será el político pragmático que gobernó la ciudad de México con sensatez? ¿Veremos una versión intermedia intermedio, como la que plantea Gerardo Esquivel y que ofrece cuidar la macroeconomía y a la vez combatir la corrupción? Las claves en todo caso las encontraremos en cómo gane y el tipo de discurso que dé en su toma de posesión.

https://aristeguinoticias.com/1006/kiosko/el-sexenio-de-pena-nieto-fue-un-gobierno-fallido-sostiene-el-analista-alfonso-zarate/

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