SNTE: el viraje

By on agosto 10, 2018
Integrantes del comite ejecutivo del SNTE encabezados por Juan Díaz, durante la  conferencia con los medios de comunicación, en las oficinas del SNTE, Ciudad de México.Foto: Benjamin Flores / Proceso

Wenceslao Vargas Márquez

EDUCACIÓN FUTURA

En el apunte que titulamos Un brexit educativo obligatorio, de la primera semana del reciente julio, pasadas las elecciones federales, propusimos que abandonar la reforma educativa de 2013 es un mandato de las urnas derivado de las elecciones del primero de julio. Concluimos la nota con las siguientes palabras:

“Se enfrentan las dirigencias del SNTE a la paradoja de que defienden (en presente de indicativo), defienden, repito, rabiosamente la existencia y aplicación de la reforma educativa cuando el magisterio y el gobierno federal electo la rechazan. ¿Cómo le harán para romper la contradicción? Como no tenemos quehacer, desde aquí observaremos con lupa cuál será la justificación cuando pongan sobre la mesa su retractación, su abjuración, su mea culpa, y comiencen a implementar el viraje”. Pues bien: sin explicaciones, el viraje comenzó un mes después de esa nota, en el primer día del agosto en curso.  

El dirigente nacional del SNTE hizo un recorrido en distintos medios (El Universal, La Jornada, Radio Red, Radio Fórmula) planteando por primera vez -en los últimos cinco años y medio- como un error, que la permanencia en el empleo docente esté vinculada a la evaluación. Nadie de las dirigencias del  SNTE, ni nacional ni seccionales había señalado el error. Aquí se dio el viraje, sin justificaciones teóricas, de por sí innecesarias. Aquí llevamos el registro diario y por eso lo podemos puntualizar.    

En una de estas entrevistas el dirigente nacional planteó el tema: eliminar esa vinculación. La reportera, Martínez, le preguntó si esto no es lo que había exigido Elba Esther Gordillo, y esta pregunta le arrancó la única tos al entrevistado en 51 minutos de grabación. Instantes después la entrevistadora pregunta cuáles serían tres elementos a considerar como propuesta al nuevo gobierno de López Obrador. Las dos primeras propuestas son de cajón, frases hechas: calidad y equidad en la educación, y que se defienda la escuela pública mexicana. La importante es la tercera, pronunciada por primera vez en el sexenio peñista por el máximo líder del SNTE: “Que en la evaluación, a la que los maestros no se oponen, no se condicione la permanencia en el servicio”. El viraje por fin, por fin el alivio.

Esta primera semana de agosto es la semana en que la dirigencia nacional del SNTE menciona por primera vez, como error a combatir, el tema de la permanencia en el empleo vinculada a la evaluación. Equívocamente, ambiguamente, la organización planteó, en algún par de momentos del sexenio federal que concluye, quitar la visión sancionadora o punitiva a la evaluación. Es cierto, pero nunca se atrevió en voz de sus líderes a decirlo con todas sus letras: desvincular la evaluación y la permanencia en el empleo. Jamás. Aquí llevamos el registro. No podían.

Como ejemplo de uno de los casos mencionados en una de las entrevistas de estos primeros días de agosto de 2018, el SNTE, en largo desplegado del 7 de julio de 2016 planteó al gobierno federal lo siguiente: “Tercero. Exigir a la SEP, al INEE y a las autoridades educativas estatales, que reconozcan que la formación inicial, continua y la profesionalización docente, representan el eje de la Ley General del Servicio Profesional Docente. En ese sentido, exigimos eliminar del proceso de evaluación toda visión o acción sancionadora o punitiva”. Y no podían plantear el desvincular la evaluación y la permanencia porque, siendo parte medular de la reforma, recibe la cúpula sindical miles de millones de pesos para sostenerla en el discurso y en los hechos. Esto se acabó el primero de agosto. Las arrolladoras elecciones federales del primero de julio ya les permitió el planteamiento público.

Lo diremos de otra forma. Ni dentro del marco legal (por ejemplo una iniciativa de ley de parte de los diputados federales del Partido Nueva Alianza) podían las dirigencias nacional y seccionales del SNTE repudiar la evaluación (evaluación que no evalúa) que resolvía que el docente permaneciera en el servicio. No podían rechazar, repudiar, protestar, proponer, defender, a causa del dinero público recibido. Ahora ya pueden. El Panal es un partido político que ya descansa en paz, vacío de contenido doctrinario y vacío de electores. ¿Buscan las razones de sus funerales? Estas son las razones.

Por supuesto que no se nos escapa la iniciativa que en la última semana de enero de 2018 presentó la bancada del PRI local en la legislatura veracruzana. Se hizo sólo con fines propagandísticos y electorales para reforzar la doble candidatura del propio PRI al Senado, candidaturas magisteriales a la postre necesariamente y obligatoriamente repudiadas. El primero de agosto se dio el viraje doctrinario de las dirigencias del SNTE, el viraje por fin para acomodar el discurso, por fin el alivio.

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