CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En México, una de cada cinco personas sufría inseguridad alimentaria severa o moderada en 2016, lo que representa 24.6 millones de personas. Y la población indígena resultó la más afectada, porque uno de cada tres hablantes del idioma originario padecía esta situación, reveló el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

A la par, 20.4 millones de toneladas de alimentos terminan en la basura cada año, lo que equivale a 34% de la producción nacional o 400 mil millones de pesos, indicó el organismo.

En México, el precio de los alimentos se disparó 23.2% entre 2005 y 2014, una tasa tres veces superior al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lo que, sumado a la importante reducción del poder adquisitivo –de 15% entre 2006 y 2014–, provocó que los hogares más pobres del país gastaran la mitad de sus ingresos en promedio para alimentarse.

De hecho, la mitad de los hogares mexicanos destina más de 40% de su dinero en alimentos, y los más pobres lo gastan principalmente en tortillas, huevos, papas y frijoles, mientras que los más ricos compran productos como carnes, leche, frutas o bebidas.

Y más: la comida chatarra y los refrescos vinieron a reemplazar poco a poco las dietas tradicionales, lo que detonó el sobrepeso y la obesidad, males que en 2016 padecía 72.6% de los adultos en México.
“Más de 70% de la población mexicana consumió bebidas no lácteas endulzadas en 2016, mientras que 62.5% de los preescolares y 61.9% de los escolares consumieron cotidianamente botanas, dulces y postres, y cerca de la mitad de todos los grupos poblacionales consumió cereales dulces”, detalló el Coneval.

De igual manera, recordó que, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), los mexicanos consumen 163 litros de refresco en promedio al año, lo que causa más de 24 mil muertes anuales y genera entre 22% y 33% de las muertes por diabetes, enfermedades cardiovasculares u obesidad.

A su vez, el sobrepeso y la obesidad –que generan diabetes y afectaciones al corazón– provocan el 35% de todas las muertes que al año se registran en México.

La marginación de las comunidades genera graves problemas de abasto –solo 4.5% de los pueblos de menos de 5 mil habitantes cuentan en sus tiendas con los 11 tipos de alimento esenciales–, y eso afecta la seguridad alimentaria. Según el Coneval, 42.5% de la población rural tuvo que salir de su localidad para hacer el mandado.

Por otra parte, en las comunidades rurales la desnutrición afecta a 6.4% de los niños menores de cinco años, más del doble del promedio nacional.

Y, según el Coneval, en México la anemia entre los niños menores de cinco años aumentó entre 2010 y 2016, hasta alcanzar el 28.2%, una tasa mayor a otros países de la región como Brasil, Chile y Argentina.

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