Las de Caín

By on diciembre 23, 2018
cain

Maestros

Por: Gustavo Santín Nieto

Cartas a Gracia

Te agradezco la invitación a departir -con tu amiga y tus  amigos- la comida del sábado 22 en la que externaron sus impresiones con las nuevas encomiendas que asumieron el pasado 1 de diciembre, sin que tu abandones la docencia, cuestión que permitirá que continuemos con las charlas sobre algo que nos es común: la docencia en escuelas públicas de educación obligatoria. Por lo tanto, no podíamos dejar de lado y comentar las buenas impresiones que la iniciativa de reforma a los artículos 3º, 31 y 73 constitucionales causaron en el personal docente que conoces y con quienes compartes las dichas y los sinsabores de una profesión ingrata, en ocasiones. 

Destacas que a ustedes les impresionó el rescate de algunos principios filosóficos de corte humanista, abandonados por la reforma promulgada el 26 de febrero de 2013 y por supuesto, la abrogación de la leyes secundarias (Ley General del Servicio Profesional Docente y Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación), largamente esperadas por el magisterio nacional, magisterio en lucha que se encontraba harto a causa de la política denigratoria a la que les sometieron los seis años que venturosamente concluyeron el pasado 30 de noviembre, con el agravante de la persecución a la que les sometieron por negarse a presentar una evaluación de permanencia en el servicio violatoria de sus derechos laborales y humanos. Me comentas que la persecución se extendió a las y los docentes  que pretendían ejercer algún derecho laboral que exigía -al margen de la normatividad- la revisión del expediente laboral para constatar evidencias de haber presentado la mentada evaluación.

La plática de sobremesa -que se alargó hasta las 9:30 p.m.- no podía dejar de lado temas como el de las penurias que sufren, quienes por alguna razón vinculada a la carencia de recursos en las entidades o a los despidos de quienes sujetos a un régimen de honorarios con una antigüedad laboral de consideración -en algunos casos superior a los 20 años- fueron literalmente echados a las calles, cuestión que les orillo a manifestarse, tomar y bloquear carreteras, vías férreas y oficinas, y tal cual como si fuera un anuncio de los antiquísimos sombreros Tardan, se visibilizan desde Baja California hasta Michoacán, pasando por Nayarit y llegando hasta Tabasco y otras siete entidades más. Cierto, maestras y maestros al servicio del Estado, de universidades públicas y despedidos analizan además, recurrir a acciones legales en contra de las autoridades locales  y federales al tiempo que solicitan se inviertan los recursos suficientes para atender las necesidades de los trabajadores o que les recontraten así como reconozcan su antigüedad laboral -o al menos- las nuevas autoridades locales, federales y municipales paguen sus liquidaciones conforme a derecho.

Sin embargo, como bien haces notar, mientras que en algunas entidades las y los trabajadores de la educación -incluidos los de universidades públicas- no se enganchan en el garlito de a quién le corresponden las responsabilidades por la falta de los pagos (salarios, bonos, prestaciones), pero otros fundamentalmente en Michoacán externan la falta de claridad “en referencia a la federalización de la nómina magisterial”, proceso iniciado por no Aureoles mediante la entrega de los servicios educativos transferidos en 1992 y que si en principio son vistos con simpatía por algunas autoridades educativas locales y federales, podría entrar en una fase litigiosa pues compinches de Otto pretendieron salirse por peteneras y no entrarle al meollo del asunto, consistente en el análisis del incumplimiento de lo pactado en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación  Básica y Normal (18 de mayo 1992) y en los anexos técnicos que lo operativizaban.   

El quid de la cuestión Gracia, radica -como ya lo platicamos con anterioridad- en el incumplimiento de las obligaciones pactadas en los párrafos 2 y 3 de la página 8 del Diario Oficial de la Federación de fecha 19 de mayo de 1992 y que a la letra reza como sigue: “El Ejecutivo Federal se compromete a transferir recursos suficientes para que cada gobierno estatal se encuentre en condiciones de elevar la calidad y cobertura del servicio de educación a su cargo, de hacerse cargo de la dirección de los planteles que recibe, de fortalecer el sistema educativo de la entidad federativa, y cumplir con los compromisos que adquiere en este Acuerdo Nacional”.  El gobierno federal incumplió también en el ejercicio de “la función compensatoria” que le obliga a destinar “recursos relativamente mayores a aquellas entidades con limitaciones y carencias más acusadas”; no obstante, en lo que sí cumplió y con creces, fue haciendo manita de puerco a por lo menos 18 entidades de la República con el incremento del gasto educativo local, cuya proporción pasó, para la entidad de referencia, del hacerse cargo del 10% del alumnado en 1992 al 37% en 2018, sin un incremento extraordinario de los recursos con los que contaran las administraciones locales emanadas de Partido Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática.

La solución a las caóticas finanzas de los gobiernos en la mayoría de las entidades de la República, incluidas Tabasco, Zacatecas, Michoacán, Nayarit, Baja California y Veracruz entre otras, requieren de nuevas reglas del juego que obliguen a la federación al cumplimiento de lo pactado y a la modificación del Acuerdo de Coordinación Fiscal que fortalezca las finanzas locales. Se requiere también del cumplimiento  de lo establecido en el artículo 25 de la Ley General de Educación, y que el Estado destine cantidades equivalentes al 8% del Producto Interno Bruto que les permitan cumplir con sus obligaciones mediante un ejercicio racional, eficiente, eficaz, honesto transparente y fiscalizado -con severidad- del presupuesto asignado y terminar, de una vez por todas, con las situaciones de penuria que año con año padecen miles de trabajadoras y trabajadores de la educación de todos los niveles y dejen de pasar las de Caín cada fin de año.

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