Infancia y Sociedad

By on febrero 19, 2019
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Por: Andrea Bárcena
Las primeras guarderías se crearon en el siglo XIX en Europa ante el aumento de mujeres trabajadoras. Jean Baptiste Firmin Marbeau, filántropo, fundó en 1846 el Créche (cuna) para cuidar a los niños. De ahí las guarderías se multiplicaron en Francia y otros países europeos. En Cuba se llaman Círculos Infantiles; en Estados Unidos, Centros de Cuidado Diario; en China y en Rusia son guarderías; Créches, en Mozambique, todas tienen su origen en apoyar el trabajo de las mujeres, pero pronto se descubrió que son un excelente espacio para lograr el mejor desarrollo de los niños.

En México es necesario auditar y reestructurar estancias infantiles y Cendis en los que se comprueben corrupción y baja calidad. Pero es absolutamente necesario sustituirlos por un gran sistema de atención a la primera infancia que afirme derechos de las mujeres y ofrezca a los niños servicio de primera: protección, salud, alimentación y estimulación temprana, como marcan las leyes. (El mayor número de accidentes que sufren los niños ocurre en sus casas). Con los 2 mil millones de pesos que se quiere quitar a estancias infantiles se puede empezar a construir un Sistema Único de Guardería Infantiles, SUGI, que esté a la altura de las promesas de la 4T para la infancia, el sector más abandonado por el neoliberalismo. Los niños que nacieron en ese periodo ¿dónde están hoy? ¿Son huachicoleros, ninis o soldados del narco?

El Presidente AMLO prometió, al tomar posesión, que los niños serían muy importantes en su gobierno y exigimos en nombre de ellos que lo cumpla y se respete la Convención Internacional sobre Derechos de los Niños que México firmó en 1990. Porque ellos son más valiosos que el petróleo. Si nos comparamos con Japón, Suecia o Finlandia que no tienen una gota de petróleo, vemos que ellos al invertir en desarrollo humano han logrado ser los pequeños gigantes de civilización y economía industrial. Recortar presupuestos para los niños y aumentarlos para el Ejército no es un buen augurio. Se sabe que muchos niños no tienen abuela… muchos políticos, tampoco.

La niñez es el recurso natural más valioso y no cuidarlo equivale ética y objetivamente a derramar nuestro petróleo en el mar: se desperdicia el hidrocarburo y se envenena el mar.

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