Las 3 batallas en la mañanera de AMLO

By on marzo 12, 2019
amlo
  • Una crónica sobre las conferencias matutinas del presidente López Obrador desde Palacio Nacional.

Son las 5:30 de la mañana. Trasnochados, a Palacio Nacional comienzan a llegar reporteros, camarógrafos y fotógrafos de medios tradicionales y alternativos. Para el ingreso a las matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador, hay que hacer fila en la calle Moneda. 

Los primeros 25 periodistas aseguran asiento en la primera fila, lo que también les garantiza 70% de ser tomados en cuenta por el mandatario para hacerle alguna pregunta; el otro 30% depende de hacia dónde apunte el presidente con su dedo.

A la misma hora, por la puerta de honor de Palacio Nacional, el presidente López Obrador arriba en su vehículo Jetta blanco para comenzar —media hora más tarde— la reunión de gabinete de seguridad.

Se puede saber que el primer mandatario entró a Palacio Nacional, porque adentro retumban los honores que guardias militares rinden a su comandante supremo. En los últimos 90 días, ha sido recurrente ver afuera de Palacio Nacional a grupos de ciudadanos y de organizaciones sociales inconformes con algunas decisiones del gobierno o solicitando apoyos.

A las 6:05 horas, personal militar abre la puerta de la calle de Moneda y comienzan las tres batallas. Primero, porque integrantes de Comunicación Social de la Presidencia colocan una valla para solicitar—diariamente— nombre y medio de procedencia de los periodistas, aunque ofrecen acceso ilimitado, pues basta presentar una credencial con la palabra prensa, así sea de un portal de internet o de una cuenta de Twitter o Youtube.

“La nueva política del gobierno es acceso igualitario”, argumentan. Entre diciembre y enero, a las matutinas se colaron supuestos reporteros que pidieron al presidente algún apoyo e incluso le ofrecieron un servicio.

Ya adentro de Palacio, para llegar al esplendoroso Salón Tesorería, hay que identificarse en dos filtros con elementos de la Policía Militar. Una vez dentro del recinto, hay seis filas de 25 sillas, cada una, para los reporteros, por lo que la segunda batalla es encontrar un lugar en primera fila o cercano a ella; esto provoca confrontación entre los comunicadores; los más obstinados acusan “huachicol” de sillas.

“¡Probando audio, probado, 5,4,3,2… probando!”, “se les solicita a los periodistas mantener apagado su celular, en modo vibrar, o contestar fuera del recinto”, exclaman trabajadores de Cepropie, la añeja productora de televisión del gobierno que transmite la señal a todas las televisoras del país.

A la espera del arribo del presidente, comunicadores de medios tradicionales revisan los diarios, leen las columnas, preparan sus preguntas y equipos para transmitir o grabar.

Cuando el presidente sale por la puerta lateral del Salón Tesorería, el equipo de Comunicación Social lanza la señal de Cepropie, no sólo a las cadenas de televisión, sino ahora también a las redes sociales: Facebook, Twitter y Youtube. “La transparencia es la regla de oro de la democracia; en vivo, conferencia”, dice una de las alertas que llegan a los celulares cuando se tienen activadas las notificaciones de la cuenta personal del presidente o del gobierno de México.

“¡Buenos días! ¡Animo!”, exclama a las 7:00 horas, de lunes a viernes, López Obrador en Tesorería. En las redes sociales entre 10,000 y 20,000 personas, simpatizantes en su mayoría del Ejecutivo federal, siguen la transmisión en la que saludan, opinan, piden apoyos, pero también enjuician las preguntas de los periodistas.Ahí comienza la tercera batalla, porque a los seguidores de la transmisión les ha dado por exigir que, “por respeto”, los periodistas se pongan de pie cuando pregunten al primer mandatario; quienes no lo hacen reciben tundas de calificativos. Desconocen que ponerse de pie implica tapar el tiro de los camarógrafos o dejar de registrar —en tiempo real— los comentarios del presidente para enviar de inmediato la información a las redacciones.

La matutina del presidente de la República concluye, por lo general, a las 8:30 horas de lunes a viernes. A veces, el mandatario hace excepciones y prolonga la sesión de preguntas y respuestas. Así se viven las conferencias diarias en Palacio Nacional.

jmonroy@eleconomista.com.mx

Fuente: El Economista

https://www.eleconomista.com.mx/politica/Las-tres-batallas-en-la-mananera-de-AMLO-20190310-0007.html

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