Tras acuerdo con la SEP, se plancha la reforma educativa

By on abril 25, 2019
Mario Delgado
  • Sólo suprime la parte punitiva del proyecto peñista: PRI
  • No hay abrogación de nada, señala el PAN
  • Logro histórico que honra a los caídos en la lucha magisterial: Morena
Por: Enrique Méndez y Roberto Garduño
 Periódico La Jornada

A partir de un acuerdo político que terminó de afinarse la tarde de ayer con la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Cámara de Diputados se dispuso a aprobar, en la madrugada de hoy, la reforma a la Constitución en materia educativa que, señalaron las bancadas de PRI, PAN y MC, sólo suprime la parte punitiva de la de Enrique Peña Nieto.

Mientras el PAN expresó que no hay abrogación de nada, Mario Delgado, coordinador de Morena –quien en dos ocasiones pronunció erróneamente el apellido del constituyente y teórico de Lázaro Cárdenas, Francisco José Múgica, al quitarle el acento en la u–, reconoció que prevalecen las evaluaciones, sólo que no estarán sujetas a la permanencia de los profesores en el aula.

Aun así, expresó: No hay lugar a la desconfianza de lo que hoy se apruebe aquí: esta reforma es un logro histórico que honra a los caídos y perseguidos en la lucha del magisterio.

Al cierre de esta edición, comenzaron las intervenciones en favor y en contra antes de aprobar el dictamen en lo general, y se registraron 40 reservas en lo particular.

En tribuna, Ernesto Robledo Leal (PAN) sostuvo que si bien desaparece el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación, “en su lugar se deja un sistema de evaluación continua; se abroga la Ley General del Servicio Profesional Docente, pero se crea la ley del sistema para la carrera de los maestros; se elimina el concepto de calidad, por ser ‘tecnocrático y neoliberal’, pero lo sustituyen por el de ‘excelencia’”.

El PRI votaría en favor porque, se ufanó desde tribuna, lo esencial de la reforma de Enrique Peña Nieto prevalece: la evaluación de los maestros y el control del gobierno federal sobre el sistema educativo.

Ana Lilia Herrera (PRI) sostuvo que la reforma del ex presidente, en todo caso, evolucionó: Quitamos la condicionante de la permanencia de una promoción de un maestro vinculada a la evaluación. Se admite lo que se había pedido, reconocer no sólo la capacidad académica de los maestros a través de concursos públicos, sino también su experiencia.

El coordinador de Movimiento Ciudadano, Tonatiuh Bravo Padilla, explicó que la reforma educativa de Peña Nieto no se puede eliminar totalmente, puesto que el texto de la Constitución guarda una armonía y una redacción integral. Explicó que sólo se quita lo punitivo de la reforma anterior y aclaró que su bancada respaldó el dictamen porque viene claramente establecido el compromiso con la excelencia y que los procesos de ingreso serán públicos, transparentes.

Al preguntarle si se deroga o no la evaluación a los maestros, respondió: ¡Claro que habrá! Simplemente se le quita el carácter que condenaba al profesor que no pasara esa evaluación a perder el empleo.

Dulce María Sauri (PRI) añadió: ¿Habrá evaluación y excelencia educativa? Sí.

Las posturas de la oposición también se centraron en el hecho de que, al votar la reforma, quedará superado el memorando presidencial de Semana Santa.

Ana Lilia Herrera manifestó: “Volvemos al cauce legal… El voto es el inicio del único camino para modificar la Constitución”.

El PAN, a su vez, explicó en conferencia de prensa que aun cuando hay avances en la reforma, entre otros puntos la educación inicial, el derecho a la enseñanza superior y la incorporación de la educación especial, se incluyó finalmente una manzana envenenada.

Juan Carlos Romero Hicks, coordinador del blanquiazul, expresó que se trata del artículo 16 transitorio, donde se define que los derechos laborales de los maestros se regirán por el artículo 123 constitucional, apartado B, y que el proceso de admisión, promoción y reconocimiento se regirán por la ley reglamentaria del sistema para la carrera magisterial.

Según él, esa redacción regresará al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) el control de las plazas.

La ex secretaria particular de Aurelio Nuño y hoy diputada por el PRI, Cynthia López Castro, sostuvo que se trata de un transitorio maldito que constituye una grave involución a una educación de calidad.

En contraste, el diputado sin partido Mauricio Toledo sostuvo que sí se abroga de la Constitución la reforma de Peña Nieto e incluso señaló que la nueva marcará el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Pero no lo veamos como un acto sólo de la administración en turno, sino como una oportunidad política para generar consensos de partidos políticos, organizaciones educativas y académicas para abatir el rezago en esa materia, afirmó.

Durante la sesión de ayer, el dirigente del PT, Alberto Anaya, se paseó entre las curules y finalmente negoció aprobar la reforma, a pesar de que, desde diciembre la bancada petista afirmó que votaría en contra si sólo se dictaminaba la iniciativa de López Obrador.

Los partidos ponderaron que el dictamen dejó a salvo la autonomía universitaria. Se subsanó el errorcillo de diciembre, que omitía esa facultad en la iniciativa del Presidente, cerró Ana Lilia Padilla (PRD).

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