Salud laboral, la puerta de México al primer mundo

By on mayo 13, 2019
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  • No basta que las empresas ofrezcan los mismos beneficios de siempre, por el contrario, deben evolucionar hacia una visión integrada que tenga como centro la calidad de vida del empleado.

Daniela Flores

Universo Capital Humano

No es un secreto para nadie que el panorama laboral en México, con todos sus fenómenos, abruma a todos los involucrados, y el efecto adverso ha minado la entrada de nuestro país a nuevos escenarios más inteligentes, sostenibles e interesantes.

Uno de ellos es el panorama de la salud laboral. Antes, vista como una cereza del pastel; hoy, un tema urgente, base del pastel mismo. No son pocos los directivos, funcionarios, empresarios y los propios colaboradores, que no comprenden este cambio de paradigma.

Todo colaborador mexicano está situado en alguna o varias de estas encrucijadas:

  • Ocupa hasta cuatro horas en el transporte,
  • Vive jornadas extenuantes,
  • No alcanza sus metas,
  • Tiene pocos días de vacaciones, muchas veces bajo contratos indefinidos,
  • Desempeña las tareas de varios,
  • Quiere cambiar de empleo y de jefe,
  • Está estresado, por lo tanto se enfermará de algo, y su vida productiva será muy corta.

En cifras, México ocupa el primer lugar en estrés laboral mundial, por arriba de China y Estados Unidos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), encabeza el top de los países donde más tiempo se trabaja de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): 2,257 horas, en tanto que la media internacional es de 1,759 horas.

Los mexicanos no tienen tiempo para sus actividades básicas: dormir, comer, socializar o hacer deporte pueden ser un lujo. De las 24 horas, en promedio, invierten sólo 12.7 en algunas de ellas, mientras que en Francia tienen hasta 16.4, y 14.4 en Brasil.

Lo paradójico es que en una escala de productividad de la misma OCDE, sólo alcanza una puntuación de 20 de 100. Luxemburgo, el país mejor posicionado con una calificación de 95 puntos, sólo trabaja 1,512 horas al año.

Lo que influirá en que un mexicano sólo será productivo durante 13 años, por su nivel de preparación, entrenamiento, habilidades y salud funcional, de acuerdo con el instituto Health Metrics and Evaluation, en comparación con la de un finlandés que será de 28, en el ranking, México ocupa el lugar 104, solo mejor que El Salvador o Turkmenistán.

“La fórmula que hemos manejado en México no es del todo correcta”, de hecho, existe una curva de productividad: entre 45 y 55 horas a la semana se alcanza un umbral, tras 55, el colaborador se estanca, y después de las 60 horas, ya es contraproducente, “entre más horas de trabajo, se trabaja menos, y se llega al punto de que a la persona algo le va a suceder”, advierte Erika Villavicencio-Ayub, coordinadora de psicología organizacional de la UNAM.

Aunado a lo anterior, 85% de las organizaciones donde los colaboradores trabajan en México se pueden considerar tóxicas, porque no cumplen con las condiciones adecuadas para que sus colaboradores tengan un balance entre su trabajo y su vida, lo que propicia trastornos psicológicos, de acuerdo con un estudio realizado por Villavicencio-Ayub, quien califica el hecho de grave.

“Lo más complicado ha sido que las empresas acepten que estos temas también son su responsabilidad”, afirma Jorge Mérida, director de Bienestar Emocional en el Trabajo de la Secretaría del Trabajo y Previsión social.

Pool sin educación

“Es una crisis, porque una crisis es un momento de oportunidad. Todos los países tienen una, ya lo dijo el doctor José Narro, sobre una no desaceleración, un continuo crecimiento de enfermedades crónico degenerativas por falta de educación”, opina Ángeles De Gyves, presidenta del Workplace Wellness Council-México.

¿Quién es el responsable?, evalúa De Gyves, “tras una década de entrevistas, hago la reflexión: ¡pues todos! Le toca al sector público, privado, a la academia, al sector civil, nos toca a todos, también al colaborador, tiene que levantar la mano y decir: “no puedo”. Pero el mexicano ve muy mal decir que no puede, piensa: “es mi cruz”.

“Como dijo Fox: ¿Y yo por qué?, fue un poquito desafortunada su respuesta, porque sí le tocaba, igual nos toca como empresarios, porque tienes fuerza laboral, y si bien no eres su mamá, porque él ya es una persona mayor de edad, pero tu pool de posibles colaboradores no conoce la cultura del balance energético. Aceptémoslo, ningún mexicano habla el lenguaje de la salud, y eso está relacionado directamente con la productividad”, sentencia De Gyves.

“El mundo adulto no culpa al otro, se hace responsable, ¿qué nos toca a todos? Educar, educarnos, educar a tu gente, porque si te educo, te vas a poner la camiseta y tendré la satisfacción de ver crecer a alguien, porque tú no sabías. Lo que no se enseña no se aprende”, opina la coach certificada por Transformational Thinking, Ángeles De Gyves.

Sin lectura, sin un sistema educativo eficiente no se resolverán los problemas, “estamos reflejando la carencia en todos los sectores, nos está explotando en la cara todo lo que se hizo en el siglo XX, en los 70, cuando llegó McDonald’s, no está mal, se le llama economía de mercado, pero el problemas es que no se eduque, yo no veo que en Holanda sea un problema McDonald’s, simplemente la gente dice: ya me comí una hamburguesa, es suficiente”, comenta De Gyves.

Líderes, no jefes

Las estadísticas sobre salud laboral también tienen que ver con liderazgo. Para la doctora Villavicencio, hacen falta programas de formación de líderes. En su opinión, existen muchos jefes por posicionamiento en el organigrama, pero carecen de habilidades para gestionar, comunicarse, delegar, trabajar en equipo, y con tanta presión de entrega de resultados “hacen las cosas a costa de la salud de la gente”.

Por su parte, De Gyves cuestiona “sí es un tema de liderazgo totalmente, pero el liderazgo también es un tema personal, me dicen ‘es que el director no lo hace, yo soy supervisor o coordinador’ y yo digo, ¡pero tú también eres líder!, todos somos líderes, si andas ansioso, en vez de comerte tres donas, vete a correr a Los Viveros, eres dueño responsable de ti”.

Para ella, quien cuenta que tuvo que perder más de 20 kilos e ir a terapia, lo que se necesita es “liderazgo consciente para el bienestar sostenido. A mí sí me gusta premiar a los líderes, pero sobre todo al colaborador que cambió su vida gracias a un líder, como sociedad civil quiero ver el impacto, si lo hay, se verá en su gente”.

“En Noruega, por ejemplo, los funcionarios públicos no trabajan por dinero sino por vocación. El liderazgo es un tema de congruencia: es hacer, decir y pensar congruentemente. Al empresario le preguntaría, dime cuál es tu salud y te diré quién eres”, reta De Gyves.

Ambas especialistas tienen razón. Un líder, como dice Deepak Chopra, es “el alma simbólica del grupo”, para satisfacer las necesidades de otros y elevar el potencial del grupo en cada etapa, sin embargo, el poder del líder inspirado, subraya el autor, no proviene de otras personas, sino de sí mismo.

Toma nota

1. Apoya la salud preventiva

Al impulsar una campaña de vacunación o de valoraciones médicas dentro de tu empresa, puedes prevenir o detectar enfermedades de forma temprana, que se traducirán en la reducción de los gastos ocasionados por enfermedades, incapacidades y ausentismo laboral.

2. Brinda educación

Crea un ambiente educativo y convoca a expertos que impartan información sobre cómo cocinar de forma saludable, enseñen a manejar el estrés o impartan clases de baile. Estos expertos ¡pueden ser los propios colaboradores!

3. Fomenta el ejercicio y el deporte

Destina un área dentro de las instalaciones de tu empresa para organizar carreras, clases de baile, partidos de futbol y otras actividades. Si no cuentas con espacios abiertos para estos eventos, busca instalaciones públicas cerca del trabajo donde puedas organizarlas. También puedes apartar y vaciar una sala de juntas para las clases que no requieren mucho espacio, como las lecciones de yoga o danza.

4. Escucha a tus colaboradores

Existen muchas personas ansiosas de incorporar hábitos saludables a su rutina, que en algunos casos no lo logran debido a que no sienten apoyo de sus empresas. Un ejemplo de esto son las personas que desearían llegar al trabajo en bicicleta, pero como no tienen dónde dejarlas, deben seguir tomando el transporte público o utilizar su coche.

5. Crea una conciencia de salud

Esto es fundamental y probablemente sea lo más importante. Al desarrollar una conciencia sobre la importancia de la salud en el trabajo, generarás un cambio positivo e irreversible en tu empresa. Para esto, se puede comenzar con una campaña de comunicación, vistiendo las paredes de tu empresa con consejos de salud y correos electrónicos que recuerden a tus colaboradores que trabajan en una empresa que se preocupa por ellos.

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