Juan Carlos Pérez convirtió hospital General Sur en clínica privada

By on junio 24, 2019
PUEBLA, Pue. 01 Julio 2013.- El gobernador del estado de Puebla, Rafael Moreno Valle, junto al alcalde de capitalino, Eduardo Rivera Pérez, encabezaron la entrega de equipamiento del Hospital General del Sur en la unidad habitacional de Agua Santa, donde realizaron un recorrido en las instalaciones remodeladas del complejo médico.
//Javier Palacios/Agencia Enfoque//

Un grave caso de impunidad y corrupción que no puede quedar sin castigo, en el próximo gobierno que encabezará Luis Miguel Barbosa Huerta, es el del médico Juan Carlos Pérez Alva, quien convirtió el Hospital General Sur –en especial el área de la sala hemodinámica– en una auténtica clínica privada, que algunos estiman que le habría dejado por lo menos 100 millones de pesos de ganancias y que ocurrió al amparo de Jorge Aguilar Chedraui, quien fue el primer secretario de Salud del gobierno morenovallista.

Juan Carlos Pérez Alva es un medico que con la venia de la Secretaría de Salud (Ssa) lucró y se apoderó de los insumos, el millonarios equipamiento, el personal médico, los fármacos y las ambulancias del área de cardiología del Hospital General Sur, el que convirtió en su clínica privada para hacer grandes negocios o para cometer actos de negligencia, que nunca fueron sancionados por la Ssa.

Pérez Alva captaba enfermos con graves problemas cardiacos en hospitales privados y los operaba en el Hospital General Sur, utilizando recursos públicos, para luego cobrarles la atención y los insumos como recursos privados, lo cual era un negocio que no tienen ningún otro galeno en Puebla .

Hace algunos meses, el entonces gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad, tuvo en sus manos la posibilidad de procesar penalmente a Juan Carlos Pérez Alva, pero al final lo perdonó debido a favores médicos que este galeno hizo en beneficio del entonces mandatario. Aunque al final, Gali lo dejó fuera de la Ssa.

Se sabe que algunas amistades comunes entre José Antonio Gali Fayad y Juan Carlos Pérez Alva intervinieron para pedirle al entonces mandatario que se levantaran una serie de sanciones que pesan contra el médico en cuestión y que lo tienen fuera de la Ssa, pero el gobernador se negó por tener un informe en el cual se habría detallado que el monto de las anomalías cometidas por el cardiólogo era superior a los 100 millones de pesos y que. había un fuerte malestar de la comunidad medica en su contra.

Efectivamente un grupo de médicos por ética decidieron no callarse las anomalías que cometía Pérez Alva y documentaron los abusos. Eso provocó que este personaje fuera destituido de un importante cargo directivo que tenía en la Asociación Nacional de Cardiología.

La respuesta no se hizo esperar, ya que Juan Carlos Pérez Alva haciendo gala de la protección morenovallista –o mejor dicho de Jorge Aguilar Chedraui– y su poder económico emprendió una acción legal contra cinco cardiólogos, el periódico La Jornada de Oriente y el autor de esta columna, luego de que hace un par de años en “Cuitlatlán” se empezaron a documentar los abusos que cometía.

Sin embargo el pasado 10 de junio,  un juez determinó en definitiva que era improcedente el juicio civil que emprendió contra los médicos y quien escribió estas líneas. El juez que llevó el caso determinó que no había una acción probada contra Carlos Javier del Sagrado Corazón de Jesús González Álvarez, Erick Domínguez Cano, Enrique Ramos Cházaro, Sergio Arturo Flores Velasco, José Antonio Velazco Bárcena, Fermín Alejandro García Hernández y La Jornada de Oriente.

Un elemento clave para impedir la venganza de este medico en contra de quienes no se callaron frente a sus actos de corrupción, fue la valiosa intervención del jurista Carlos Meza Viveros, quien como abogado defensor logró poner en evidencia que Juan Carlos Pérez Alva no tiene la manera de justificar sus cuestionadas prácticas dentro de la Secretaría de Salud.

Historia de los abusos

Cuando Melquiades Morales Flores era gobernador de Puebla conoció de primera mano un diagnóstico que elaboró el médico Carlos Javier González Álvarez, quien documentó que la atención para enfermos con problemas cardiacos en los hospitales de la Ssa estaba llena de carencias.

González Álvarez logró que, junto con el gobierno de Melquiades Morales y la Fundación Gonzalo Río Arronte, se construyera una sala hemodinámica en el Hospital General Sur, que en su momento llegó a ser la mejor equipada y más cara dentro de los nosocomios públicos del país.

La inversión que se hizo en la sala hemodinámica fue superior a los 110 millones de pesos y se volvió en una alternativa, de primer mundo, para salvar la vida a cientos de pacientes con problemas cardiacos que no tienen acceso a la medicina privada.

Todo iba bien, hasta que Jorge Aguilar Chedraui llegó a la titularidad de la Ssa y esta dependencia inició un largo periodo de anomalías y actos de corrupción.

No en balde, Jorge Aguilar Chedraui encabeza la lista de exfuncionarios que serán investigados por el próximo gobierno estatal. Es uno de los “peces gordos” de posibles actos de corrupción del morenovallismo.

Aguilar Chedraui corrió a Carlos Javier González Álvarez como encargado de la sala hemodinámica del Hospital General Sur y puso en su lugar, a Juan Carlos Pérez Alva, quien laboró por varios años bajo el manto protector de altos funcionarios de la Secretaría de Salud.

La forma en que habría operado Pérez Alva era la siguiente:

Cuando en hospitales privados detectaba enfermos que no podían pagar los altos costos de operación por problemas cardiacos, les ofrecía servicios más económicos, pero en nosocomios públicos, a cambio de mantener el secreto.

Los que accedían eran recogidos por ambulancias de Suma, para aparentar llamados de emergencia, y dentro del Hospital General Sur, se utilizaban los quirófanos, insumos, personal médico y fármacos que estaban destinados para derechohabientes y se supone no tienen costo o éste es muy bajo. Al final se les cobraba como si fueran precios de atención privada.

Cuentan algunos testigos que un stent, que se le pone a alguien que ya sufrió un infarto, mientras en un hospital privado costaba 150 mil pesos, Pérez Alva lo vendía dentro del Hospital General Sur en 50 mil pesos, pero obvio que dicho artefacto se había comprado con recursos públicos y no tenía por qué ser comercializado.

Otra anomalía, cuentan fuentes confiables, es que cuando un paciente dentro del Hospital General Sur requería de que le pusieran cinco stents, solamente les colocaba dos y el resto los vendía en la medicina privada.

Todo eso no podía ocurrir sin que nadie en la Ssa se diera cuenta.

Fuente: La Jornada de Oriente

http://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/impune-el-caso-del-medico-perez-alva-que-convirtio-el-hospital-general-sur-en-su-clinica-privada/

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