Ser maestro rural

By on julio 22, 2019

A 102 años de la creación del estado de Nayarit establecida en la constitución de 1917 y a 100 años de la muerte de Amado Nervo en Montevideo capital de Uruguay, en la ciudad de Tepic se celebraron 37 años de egreso de una generación de profesores de educación primaria formados en la Escuela Normal Rural “Miguel Hidalgo” de Atequiza, Jalisco.

En el encuentro participaron un grupo de profesores y sus familias, crisol de trayectorias y de vidas que hicieron voz entonando con gallardía el himno nacional y saludando con fervor renovado la bandera nacional al sonido marcial de los tambores y trompetas de la banda de guerra de la zona militar acantonada en Tepic.
Primer apunte, maestros formadores de valores nacionales y de identidad nacional a través del respeto a los símbolos patrios aun fuera de calendario escolar y de los honores a la bandera de cada lunes.
Segundo apunte, escucharon con atención al declamador profesional que regaló una interpretación de la “Suave Patria” del poeta zacatecano Ramón López Velarde.
Ellos no son poetas pero aman el arte de declamar y la oratoria. Ser maestro rural es también tener la sensibilidad de vibrar y tocar el alma cuando se reconoce el buen verso. Seguro que cada uno de ellos también pueden decir ante un micrófono su prosa y su verso.
Ellos pueden porque conocen acerca de la Suave Patria, porque han caminado a golpe de huarache veredas y caminos, orografías accidentadas. Ellos pueden describir sus sentimientos cuando han cruzado arroyos y ríos, cuando han caminado por desiertos y llanuras bajo el agobiante sol de mediodía, cuando han soportado con estoicismo mañanas de hambre y tardes de sed, cuando han escuchado el aullar de los coyotes en las noches nubladas.
En el encuentro de egresados se presentó también un libro colectivo titulado Nuestras Memorias donde 29 de ellos han hecho textualidad de sus experiencias como normalistas, hace ya más de tres décadas, sus experiencias como profesores en distintas comunidades; las heredades y visión del tema educativo de quienes ya están jubilados.
La mirada joven de los profesores rurales ha cambiado y ahora desde la madurez de sus canas surge una mirada más comprensiva de los retos siempre renovados que representa la educación de la infancia y la adolescencia.
En ese texto que a la manera del pequeño libro de los “Alumnos de Barbiana” hay emotividad y hay trazos de la Pedagogía práctica construida un poco lejos de los libros y de las clases y consejos de sus formadores.
En esa generación que hoy convocó a 62 docentes que se dieron cita en la escuela primaria Lázaro Cárdenas de la colonia Infonavit de la ciudad de Tepic, se conjugan como cruce de caminos biografías diferentes.
Las biografías de los docentes son diversas.
Sus competencias profesionales ahora a nivel de inteligencia práctica ha tenido su nacimiento primero en el terreno emocional. Desde el corazón, lleno de energía y entusiasmo inicial se ha llegado al agua mansa y a la paz serena de la madurez y la capacidad reflexiva.
De aquellos egresados un junio de 1982 Hay quienes no ejercieron y mudaron al país del Norte u optaron por otras carreras como Administración de Empresas o Derecho.
No tomaron nunca el gis y el borrador y optaron por la iniciativa privada y el negocio.
Hay quienes ejercieron poco tiempo la docencia y optaron por emigrar a estados como California, Arizona y Nevada; hay quienes después de la jubilación también han cruzado la frontera de país vecino de El Norte.
¿Hay líderes políticos en esta generación que hoy celebra un aniversario más?, por supuesto. Por lo menos dos liderazgos muy identificados con la causa de la Coordinadora Nacional de la Educación en los estados de Michoacán y Jalisco. También contamos con compañeros identificados en la organización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
También se cuenta por lo menos un expresidente municipal y algunos regidores de ayuntamientos.
Hay compañeros que optaron por el arte y están liderando grupos folclóricos o participando activamente en sus municipios o gente relacionada a deportes como el béisbol. Algunos siguen educando ahora por gusto y coordinan equipos infantiles o juveniles.
Hay quienes aún permanecen en servicio y se reinventan en el aprendizaje de novedades relativas a temas como las habilidades digitales o la discusión de contenidos relevantes en materia pedagógica, psicológica, jurídica o administrativa.
Una generación, un grupo de maestros formados en el manto nutricio de su benemérita Escuela Normal Rural donde estuvieron internos por 4 años. En esa Alma Mater donde recibieron techo, alimentos, educación, atención psicopedagógica y médica, donde aprendieron algunas artes y practicaron deporte; donde estudiaron ciencias en el laboratorio, en su biblioteca y en sus aulas, donde tomaron el azadón, donde participaron en el círculo de filosofía y en los jueves culturales, donde desarrollaron habilidades sociales y capacidad de trabajar en equipo.
Sobre todo donde conocieron de la vida del profesor Lucio Cabañas y abrevaron algunas lecturas de filosofía de izquierda y aprendieron ideas políticas, hicieron democracia y debate en sus asambleas estudiantiles; donde aprendieron solidaridad y participación activa en huelgas con la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSUM).
De su institución recibieron también un título y como corolario, la asignación de una plaza laboral en una de las comunidades rurales del país. La hoy discutida plaza automática.
Hoy extendieron su saludo de mano y abrazo afectuoso para refrendar una vez más identidad y camaradería. Un grupo de profesores rurales agradecidos, que juntos comparten una mirada a sus años de crecimiento y maduración en el oficio de enseñar, en el oficio de la vida.
Los tiempos aquellos del franelógrafo de letras móviles con el que enseñaron a leer y escribir. Las aulas de sus pequeñas escuelas donde hicieron uso del método del educador nayarita Severiano Ocegueda, el método onomatopéyico del colimense Gregorio Torres Quintero, el Método Global de Análisis Estructural y de manera emergente el libro mágico para darle prisa a la atención de las expectativas de los padres y madres de familia.
El franelógrafo personal con el que armaron sus competencias y se acercaron a los clásicos en búsqueda de respuestas. Sus aparatos críticos y sus primeros e incipientes saberes teóricos.
Los tiempos aquellos de los ficheros y las grabadoras de audiocassettes entre las primeras tecnologías que llegaron al aula unitaria.
Tiempos aquellos del mimeógrafo para producir los propios exámenes, los propios ejercicios para repasar modelos y gráficos en Ciencias Naturales; mapas, banderas y personajes históricos en Ciencias Sociales.
¿Medallas al mérito docente?, por lo menos la de los 30 años y otros logros personales de algunos.
¿Educaron alumnos exitosos?, en cada uno de ellos innumerables ejemplos.
¿Alumnos en situación de comportamientos sociales disruptivos?, lamentablemente también hay ejemplos de este tipo. Ellos saben que además de haberles sorprendido el Internet a un tercio de su carrera profesional, con la modernidad y la indolencia de los gobernantes el escenario de convivencia social se complejiza.
Ellos vieron como bajo las suelas de sus zapatos las brechas se transformaron de invitadoras en amenazantes, por el crecimiento geométrico de las áreas de delincuencia y el enrarecimiento de la geografía nacional neoliberal y corrupta.
Como aquel compañero que se enteró de la aprehensión de todos los mayores de 18 años de la población por involucrarse en el cultivo de la amapola y marihuana en la comunidad donde prestaría su segundo año de servicio.
El compañero que vivió singular experiencia de miedo y riesgo cuando en excursión con sus alumnos de cuarto, quinto y sexto grado para coleccionar insectos y plantas de pronto se vio frente a un sembradío de marihuana bajo los naranjos donde buscaban mariposas.
Ser maestro rural es también lidiar con ciertas condiciones de inseguridad para llevar el servicio educativo.
Ser maestro rural es también ver cómo se reciclan las políticas educativas de tanteo e ineficiencia.
Es también padecer liderazgos sindicales ajenos a la agenda de los trabajadores.
Es también haber visto en un tramo del siglo XX y del siglo XXI cambios intensos en materia de ciencia y tecnología.
Los profesores rurales están claros también de que la Pedagogía urbana es la dominante en planes y programas y libros de texto.
Están claros también que la vocación docente está transitando hacia una preocupante cultura de pedagogía light burguesa del éxito y de formación del capital humano.
La identidad de ser maestro rural existe ahora como un imaginario que converge en biografías concretas del normalismo del siglo XX pero que ahora, ante la desatención de las políticas públicas relativas al normalismo tendrá que reinventarse.
Muchas comunidades campesinas pequeñas aún esperan la llegada del buen maestro.
Finalmente, ser maestro rural es casi ya pieza de museo pero al menos en este grupo hay seres humanos plenos y conscientes.
Profesores rurales que enarbolan convicción de misión social, de servicio.
Saben también que la docencia es actividad colectiva y jamás podrá ser autocontemplación narcisista de batallas individuales.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. zatarainr@hotmail.com

Por: Rubén Zatarain Mendoza*

Fuente: Revista Educarnos

https://revistaeducarnos.com/ser-maestro-rural/

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>