La UNAM y el rectorado 2019-2023

By on octubre 31, 2019
UNAM
Por: Hugo Casanova Cardiel*
Investigador y director del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (UNAM).
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) vive un nuevo proceso para la designación de quien habrá de ocupar la Rectoría durante los próximos cuatro años. Dicho proceso tiene una especial significación, pues la institución –al igual que la educación superior en su conjunto– vive momentos cruciales de cara al inicio de la tercera década del siglo.

Si bien los asuntos de la UNAM suelen tener un carácter interno y externo, conviene aludir, para efectos de esta reflexión, a tales ámbitos de manera separada. Así, al interior se vive una serie de retos académicos y de política universitaria que demandan un gobierno asertivo y pertinente que pueda garantizar la vertebración de una comunidad formada por más de 400 mil personas, ubicadas en los más diversos campos del conocimiento. Entre los grandes temas del ámbito interno, destacan las necesarias definiciones institucionales para determinar su cobertura; para establecer sus marcos de exigencia académica; y para impulsar sus tareas de extensión y difusión de la cultura. Todo ello en la perspectiva de refrendar sus fundamentos y, a la vez, de impulsar las urgentes transformaciones que demanda la Universidad Nacional Autónoma de México del siglo XXI.

Al mismo tiempo, la institución vive importantes desafíos ante su entorno. Las grandes definiciones y estrategias del gobierno actual –en particular las relativas a la autonomía y al financiamiento universitario– así como la recomposición de las élites políticas, son factores con efectos innegables para la UNAM. Desde el escenario exterior también se hacen presentes las tensiones sobre el crecimiento de la matrícula universitaria, las inminentes discusiones en torno a la normatividad educativa superior y, por supuesto, los problemas que hoy tienen a la nación en vilo: la creciente inseguridad y las violencias de clase y género. Todos ellos, problemas quese agregan al escenario institucional y que preludian la época que se abre en este último tramo del año.

Bajo esa dimensión interno/externa es que se desarrolla el proceso que deposita en la Junta de Gobierno –la principal autoridad de la UNAM–, la responsabilidad de nombrar a quien habrá de asumir la Rectoría por un cuatrienio. La designación, que involucra en múltiples sentidos a los diversos sectores de la comunidad, es uno de los componentes fundamentales de la autonomía institucional e implica la explícita capacidad de los integrantes de la comunidad universitaria para designar a sus autoridades.

En ese contexto, y sin entrar en los detalles normativos del tema, la Junta de Gobierno ha nominado –a partir de una auscultación a la comunidad– una terna integrada por los doctores Angélica Cuéllar, socióloga y directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Pedro Salazar, abogado y director del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Enrique Graue, actual rector de la UNAM.

Sin demérito alguno de los otros dos universitarios, es el doctor Graue quien concentra los mejores atributos para desempeñarse en una nueva gestión. Baste referir su prestigio académico y profesional en los campos de la medicina y la oftalmología, así como su capacidad para articular a una comunidad tan compleja y heterogénea como la universitaria. Cuatro años al frente de la institución despejan cualquier duda acerca de su destreza en términos de gestión académica, así como de sus aptitudes en términos de política y concertación institucional. Un periodo de acciones que incluyen la apertura de más lugares para los estudiantes, de nuevas carreras, de nuevas opciones para la investigación y la difusión, así como de una lucha continuada contra los flagelos de la violencia y la inseguridad.

Hacia el exterior es posible destacar su importante defensa de la educación superior, así como su posición ante las grandes causas sociales del país. De manera particular, resulta altamente significativo valorar el vínculo que ha construido frente al Ejecutivo con base en un trato digno, respetuoso y sin conflictos. Un candidato a la Rectoría sin estridencias, con un programa sólido que atiende los puntos críticos de la vida universitaria y que parte, en su primera propuesta, del fortalecimiento de los valores, la autonomía y la democracia universitaria. Ni más ni menos.

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