Los cambios en el SNTE, la tarea es abrir las ventanas de la esperanza

By on enero 26, 2020
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Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso*

*Doctor en educación.

Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141.

mipreynoso@yahoo.com.mx

Para los maestros y maestras que iniciamos a laborar a finales de la década de los 70 a todo lo largo de los ochenta e incluso en los primeros años de la década de los noventa, aprendimos con relativa facilidad que en el SNTE era difícil filtrar posturas democráticas, todo disidencia o cualquier tipo de descontento o inconformidad regional, por zona o por escuela, tenía sólo dos salidas: a) o era coptada por la gran maquinaria sindical y b) o era marginada y obstaculizada sin solución ante la base trabajadora y dando a conocer una imagen mala o negativa de sus protagonistas. En ambos casos en el SNTE había personajes especializados para hacer una u otra tarea. El propósito central ha sido que la organización central siguiera adelante. Los congresos sindicales sólo servían para el relevo de las personas, sin alterar la línea y los estilos de hacer política sindical para darle juego a los nuevos cuadros y mantener un relevo generacional controlado, todo ello se resolvía desde el centro a partir del cacique principal del SNTE, él o ella eran quienes verdaderamente mandaban y decidían gran parte del destino sindical.

Hoy los vientos del cambio llegan al sindicato de maestros y el viejo objetivo de transformar y democratizar al SNTE hoy se pone a la orden del día, es obvio que surjan preguntas, ¿cómo?, ¿quiénes?, ¿para qué?

El SNTE agrupa y reorienta a todos los agremiados, sus prácticas corporativas le han permitido reproducirse con relativa facilidad, ni la CNTE ni los gobiernos en turno han podido desbaratar esta compleja maraña política llamada SNTE ¿que toca ahora?
Es obvio pensar que la tarea es democratizar al SNTE desde sus cimientos, si, pero para ello se requiere un proceso y una serie de acuerdos que deberán hacerse en el corto plazo. La ventana de la esperanza se puede mirar a partir de recuperar la vocación democrática de diversos contingentes, sistematizar sus propuestas, experiencias y aportaciones; y darle un nuevo curso de acción a dicha vocación.
La esperanza democrática que deberá transformar al SNTE desde adentro, deberá cumplir con tres objetivos básicos para lograrlo:

a) Sumar y acumular fuerzas en un pacto verdadero por la unidad en la acción, pero sobre la base de principios básicos. Lo peor que puede pasar en el SNTE es que la actual camarilla que lo controla actualmente sea desplazada por un nuevo grupo que incurra en prácticas similares y, peor aún, en prácticas aún más corruptas y corporativas que las actuales.
b) La democracia en el SNTE no se reduce a los asuntos laborales, se requiere valorar y profundizar en mejorar la imagen social de maestros y maestras, profesionalizar la tarea tanto dentro como fuera de los espacios escolares, exigir el estudio sobre los temas educativos de actualidad, fomentar el pensamiento crítico y sobre todo garantizar la congruencia entre los principios y las acciones.
c) La nueva oleada democrática que limpie y sane al SNTE deberá de superar dogmatismos y fundamentalismos, a partir de partir de una fuerte auto-crítica, en donde se reconozcan los excesos sectaristas en los que se ha caído.

Los cambios en el SNTE están a La vuelta de la esquina, es necesario aprovechar esta oportunidad histórica que se da cada veinte años o más años. Aquellos educadores que se digan o que presuman tener vocación democrática ahora tienen una oportuna de oro para demostrarlo, pero no vasta el voluntarismo requiere organización, proyecto inventiva e imaginación. La oportunidad está ahí, Aprovechémosla.

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