Becas federales no sirvieron para mejorar eficiencia terminal en el IPN

By on febrero 11, 2020
  • Jóvenes Construyendo el Futuro es mayor aliciente para que dejen la escuela: investigador
José Antonio Román
Periódico La Jornada

Con casi 110 mil alumnos en su matrícula escolarizada de educación superior, inscritos en 73 programas académicos, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) presentó una eficiencia terminal de apenas 53.05 por ciento en este nivel educativo, en el ciclo escolar 2018-2019, casi nueve puntos menos que lo reportado dos años antes, de acuerdo con cifras del propio instituto.

La situación mejora ligeramente, 61.8 por ciento de eficiencia terminal en el nivel medio superior, donde están inscritos 69 mil estudiantes, aunque aquí el abandono de la escuela es casi de 10 puntos, cuatro por arriba del registrado a nivel licenciatura.

Este panorama, agravado por la elevada deserción y el aumento de la matrícula irregular, de estudiantes que se rezagan en el tiempo instituido de las carreras –y que tiende a crecer conforme avanzan los siguientes semestres–, no se ha podido revertir ni con el otorgamiento de becas de manutención que reciben entre 31 y 37 por ciento de los matriculados –según el semestre– ni el programa de asesorías académicas, presumido hace tiempo por autoridades politécnicas.

Además, en la auditoría de desempeño 2017/4/99B00/07/0180/2018, hecha al IPN respecto al Programa Nacional de Becas (PNB), la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló la imposibilidad de determinar el cumplimiento del objetivo de fomentar la permanencia y el egreso de la matrícula de alumnos del nivel superior con el otorgamiento de las becas e hizo una serie de recomendaciones.

La ASF señala que aun cuando en la cuenta pública 2017 el IPN reportó 92.2 por ciento de cumplimiento en la entrega de las becas, con el objetivo de lograr la permanencia y egreso de la educación superior, no se midieron estos indicadores en los beneficiarios; la fórmula no consideró la trayectoria completa de estudiantes apoyados con una beca, sino que erróneamente relacionó cuantitativamente a la matrícula becada sólo al inicio y al final de un ciclo escolar.

Además, tras una encuesta, encontró que sólo 50 por ciento de los beneficiarios declaró recibir en tiempo y forma su apoyo económico mensual, de 750 pesos en promedio, durante el primer año del plan de estudios; 830 pesos en el segundo; 920 en el tercero y mil pesos para el cuarto y quinto año, lo que equivale a un apoyo anual de 10 mil 800 pesos o 30 pesos diarios.

En 2017, el Programa Nacional de Becas S243 erogó 6 mil 238 millones de pesos, de los cuales el IPN ejerció 6.4 por ciento (401.7 millones de pesos) en subsidios para el otorgamiento de becas en beneficio de 60 mil alumnos. Pero la revisión fue sólo de 164.4 millones, que corresponde con el monto de las becas de manutención a 34 mil 722 alumnos ese mismo año, indica la ASF, en su reporte.

Para Luis Daniel Ramos, economista investigador del IPN, aún con el financiamiento, la eficiencia terminal ha disminuido y el abandono y la deserción aumentado, lo cual expresa fallas en el PNB y en el funcionamiento del modelo educativo.

Los jóvenes, ante la necesidad, toman empleos y dejan la escuela, ya que la beca no sirve para cubrir los gastos que tienen que solventar. En cambio, la beca Jóvenes Construyendo el Futuro, otorgada a nivel federal, tiene un monto de 3 mil 600 pesos mensuales. El aliciente para quienes dejen la escuela es mayor que para quienes decidan continuar sus estudios, inclusive cuando en tiempo invertido son equiparables. La pretensión de mantener a los jóvenes estudiando no tiene la fuerza suficiente, añade el investigador, especialista en el tema.

 

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