Bienestar: dos historias diferentes

By on febrero 17, 2020
pobreza
  • El Bienestar, significa cosas distintas dependiendo del lugar geográfico en el que se enuncie; la historia nos ubicó del lado de los pobres
Por: Marco Antonio González Villa*
*Maestro en Educación.
Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala.
antonio.gonzalez@ired.unam.mx
Es una palabra que durante este sexenio es considerada importante. En sexenios anteriores era referida por cada expresidente, pero, obviamente, la decían por una cuestión demagógica, por compromiso o porque quienes les redactaban sus discursos la habían colocado ahí, pero nunca hubo una intención real de tenerla como objetivo.
Con el actual presidente, el Bienestar es uno de los ejes principales que encontramos en el Plan Nacional de Desarrollo y parece regir las acciones y los esfuerzos de la clase política finalmente; es en realidad una idea interesante, pero no es del todo original. La política del Bienestar tiene historia y evidencias.

A finales de la década de los cincuenta en Francia, Charles de Gaulle vuelve a ocupar el lugar de poder y se funda lo que se conoce como la Quinta República. Este nuevo mandato trajo consigo dos cambios sumamente interesantes: se brindó una fuerte inversión en la educación, dado que se consideró que el futuro del país estaba totalmente fincado sobre esta base, y se consiguió posicionar a Francia, con una política de Bienestar Social, como una de las economías más fuertes, sólidas y consistentes de toda Europa. Fueron años de bonanza y prosperidad para la mayoría de los franceses.
En México, la política de Bienestar no tiene un enfoque de avance y desarrollo económico en realidad, pero sí busca mejorar las condiciones de vida de muchas personas en el país, principalmente de aquellos que se encuentran en una situación desfavorable social y económicamente hablando; es decir, se busca erradicar la pobreza.
Es un enfoque necesario, por tanto, dado que hay una cantidad de personas que viven en condición de pobreza; en este sentido, hay diferentes datos sobre el número total de pobres, pero, sin importar la fuente, siempre son datos alarmantes. En este sentido está el dato que CONEVAL ofrece, o el que acepta y reconoce cada presidente en curso o el que algunos dedicados a estudiar este fenómeno, como Boltvinik, indican; aunque no hay coincidencia en sus cifras, todas hablan de millones de personas.
Además del enfoque y el objetivo perseguido, ambas historias sobre el Bienestar difieren en el nivel de inversión en educación, así como el nivel de poder con el que contaba el presidente para actuar: la Quinta República dotó de un gran poder al presidente para poder decidir en aquellas áreas y rubros en los que no había consenso y así se pudo avanzar. En México se percibe imposible una acción así, dado que el presidente sería considerado un tirano y autoritario por sus opositores. Pero, jugando con los nombres, de Gaulle obtuvo este poder en la Quinta República, aquí vamos en la Cuarta Transformación, por lo que tal vez en la Quinta obtengamos los mismos resultados.
El Bienestar, entonces, significa cosas distintas dependiendo del lugar geográfico en el que se enuncie; la historia nos ubicó del lado de los pobres, no podíamos esperar lo mismo. ¿O sí?

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