¿EL fin del ciclo escolar?

By on abril 3, 2020
esteban-moctezuma

Revista Educarnos

Se declaró estado de emergencia sanitaria nacional por causas de fuerza mayor, las cuáles, todos sabemos que es la pandemia, entre las medidas generadas se encuentra: “Suspensión de todas las actividades no esenciales del 30 de marzo hasta el 30 de abril. Las esenciales son las que de manera directa son necesarias para atender la emergencia médica y las involucradas en materia de seguridad pública”.

Por ello, se establece continuar con el cierre de escuelas hasta el 30 de abril, aunque también se menciona que una vez terminada la suspensión de actividades no esenciales, la Secretaría de Salud y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social emitirán lineamientos para el regreso escalonado de actividades, habría que esperar indicaciones que precisen la apertura de los centros educativos.

En enero o febrero se observa que ya aconteció la mitad del año escolar y cuando acontecen las vacaciones de Semana Santa y Pascua se piensa que ya es inminente el fin de ciclo y que queda muy poco tiempo para desarrollar contenidos y proyectos, y se busca organizar las evaluaciones finales. En estos tiempos de incertidumbre, el calendario de 195 días es una aspiración antigua que ha quedado atrás ante los riesgos del contagio masivo, además la autonomía estatal ha determinado diferentes fechas para el cierre de escuelas, como fue el caso de Jalisco, Nuevo León, Michoacán, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán, Veracruz y Guanajuato, que iniciaron desde el 17 de marzo. Una semana antes de la fecha que estableció el Gobierno Federal, en materia educativa se están tomando decisiones diferenciadas, por razones de salud o de política (https://www.milenio.com/politica/coronavirus-autoridades-estatales-modificaran-calendario-escolar).

Se menciona que cada estado realizaría ajustes al calendario para trabajar los 15 o más días de este período, pero es contradictorio, ya que en estas semanas los docentes y estudiantes están trabajando más, muchos están haciendo esfuerzos en apoyar a los alumnos a distancia aún con las dificultades de las habilidades tecnológicas, los recursos y la calidad de internet. Esta medida puede ser injusta porque como bien lo señalaron no son vacaciones, se debe reconocer esta forma de trabajo a distancia y el tiempo dedicado a ello.

El virus trae una ruta que va coloreando su presencia en un mapa que resultaba lejano y que ahora ya se encuentra en todos lados, el primer país que suspendió clases fue China, seguido por Corea del Sur, Irán, Italia, Francia, España, Polonia, Estados Unidos y esto se ha ido extendiendo a más países.
Algunos estados del vecino país del Norte ya han anunciado otras fechas de cierre del ciclo escolar, una declaración es la siguiente: “Es poco probable que los más de 6 millones de estudiantes del estado de California vuelvan a las escuelas este año académico, que termina en junio, dijo el gobernador Gavin Newsom, tras instar a las familias a planificar un cierre prolongado por el coronavirus. (Periódico Milenio).

En México algunas fake news y rumores han mencionado un fin del ciclo escolar generando diversas preocupaciones en todos los sectores, desde los hogares que hacen sus experimentos sociales al apoyar a sus hijos en tareas escolares con diversos grados de resistencia de los alumnos hasta verdaderas batallas para que los niños realicen estas actividades; por su parte, los docentes también viven esto como miembros de una familia que tiene otras tareas en su cotidianeidad, por ello conectarse y revisar actividades de sus alumnos viene a ser también algo difícil. Otro aspecto afectado con la prolongación del cierre de escuelas es lo económico, que aunado al cierre de los giros no esenciales han propiciado una afectación que ya se empieza a resentir, así también los padres que confían a sus hijos a la escuela para poder trabajar, ahora padecen y se complican con la situación.

Si bien, el sector salud es el imprescindible, en este fenómeno el sector educativo es el más extrañado hasta el momento. El tiempo escolar escurridizo que se va yendo de poquito a poquito con las presiones y prisas normales, ahora se vive de otra forma cambiando la forma de enseñar, porque de aprender no seguimos aprendiendo de la experiencia, de los acontecimientos, a golpe de que sucedan las cosas para así entender. Aprendemos de todo, de lo que se enseña en la escuela y de lo que se vive afuera de la misma. La enseñanza y el aprendizaje se observa en todos, en el cambio de los hábitos de higiene, en la cara de los adultos cuando saben de posibles contagios de gente cercana o con la angustia ante la pérdida del empleo, cuando alguien dialoga o conversa sobre este tema se está aprendiendo también, con los que no atienden indicaciones por diferentes causas aprendemos que la realidad no es como la señalan los gobernantes. Mucho hay que aprender estos días fuera del modelo escolar.

Otra contradicción es pedir que los papás hagan estas labores cuando no están preparados y ya olvidaron su experiencia escolar que aconteció bajo modelos tradicionales, además se encuentran bajo diferentes presiones; sin embargo, la familia es la primera responsable de la educación y la segunda es la escuela; ya pudieron notar los papás que ser maestro no es una tarea fácil, que implica otras habilidades, esto en el caso que estén apoyando a sus hijos, porque hay alumnos con los cuáles se ha perdido el vínculo y se está generando una forma de exclusión con aquellos niños que no cuentan con los medios tecnológicos, económicos, de recursos y herramientas para que sus papás puedan apoyarles en tareas escolares.

¿Se abrirán las escuelas en el mes de mayo?, ¿se recuperará el tiempo que estuvieron cerradas?, éstas no son las preguntas o aspectos en que debemos centrarnos, los aprendizajes de estos días son aprendizajes superiores, el tema es valorar la vida y dar vida a otros.

Todavía queda mucho por aprender, el reto de realizar introspección sobre la forma en que se contribuye a mejorar o afectar la vida con la propia participación como parte de un ecosistema global, otro elemento es comprender la función de la interdependencia de los seres humanos, ya que las economías están al servicio de la vida y no al contrario. La enseñanza ha dado un gran salto cualitativo ya se menciona “Cada familia, una escuela”, al poner en práctica la educación a distancia de la forma posible nos establece el reto de mantenernos conectados con los demás, estableciendo redes y comunidades de aprendizaje. Por lo cual, el día que abran nuevamente las escuelas, esperamos que nos renovemos en actitudes, habilidades, contenidos y medios que contribuyan a un mejor hombre y sociedad. Porque si no aprendemos la lección ésta se nos repetirá y en dosis doble.

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