Vida saludable: La utopía

By on junio 28, 2020
Esteban Moctezuma

Revista Educarnos

Vida saludable es la nueva asignatura que se impartirá en el ciclo escolar 2020-2021, los contenidos previstos son higiene personal, familiar y comunitaria, nutrición, activación física y prevención en consumo de sustancias tóxicas, está delineada su valor e importancia en una población que tiene problemas de comorbilidad, que se define como la situación de padecer dos o más enfermedades al mismo tiempo. Se enfrenta este gran problema de salud aunado al SARS COVID-19, las 4 epidemias presentes en México son la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y la obesidad. Cabe preguntarse ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué tienen que ver estas epidemias con la educación? ¿Esto se resuelve con una asignatura? Si los datos ayudan de algo hay que conocerlos, como diagnóstico, en una perspectiva de que todas las vidas importan, no solo las afectadas por el coronavirus.

Las estadísticas señalan que: “la diabetes ha matado a 214 personas cada día. Es la segunda causa de muerte en México, sólo debajo de las enfermedades del corazón, 15.2 millones de personas están diagnosticadas como hipertensas, un padecimiento que ha matado a más de dos millones de personas en dos décadas. La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) tiene su raíz en el consumo de tabaco y ha matado a más de 350 mil personas. Es la octava causa de muerte en el país. Todas aparecen como comorbilidades (factores de riesgo) en la lista de quienes fallecieron por esta pandemia. La hipertensión (41.5%), la diabetes (37.6%), la obesidad (35.5%), el tabaquismo (11.1%) y la EPOC (10.5%) son las principales enfermedades asociadas a las muertes por COVID-19. https://www.m-x.com.mx/al-dia/las-4-epidemias-que-potencian-la-letalidad-del-coronavirus-en-mexico

Y lo quieren resolver con una asignatura, se necesita algo más integral ya que se corre el riesgo de que sea una asignatura de papel y lo que se requiere es analizar la cultura revisando a fondo el consumo de todo tipo, el nutricional pero también el de los medios de comunicación que venden el veneno con dulce sabor, buena presentación con una bella envoltura y marketing. Es positivo y deseable que se enseñe de enfermedades mortales que han cobrado vidas con la hipocresía del comercio jugoso que significa la comida chatarra que tienen una gran empresa e infraestructura.

No es la comida mexicana en si la causante de la diabetes, sino el disfraz de seudoalimentación. México es un país diverso y delicioso en su gastronomía, cada región del país es una muestra de esta riqueza, se necesita una vida para degustar esta oferta, en las visitas a los lugares se aprende geografía y también de la comida, de recetas ancestrales, mixturas, de las propiedades de sus ingredientes.

Ya se ha estudiado que la comida mexicana es saludable, alguna si cuenta con un exceso de carbohidratos y grasas, sin embargo, no es la que ha causado la diabetes sino el consumo intensivo de azucares que viene de productos procesados. Como ejemplo están las galletas empacadas o panecillos procesados, las botanas a base de papas, maíz, embolsadas con aire y aderezadas de químicos y toda la industria de bebidas glucosadas, además el tema de embutidos es grave y debe servir para alertar de los químicos y grasas difíciles de procesar para el organismo.

Las declaraciones de Esteban Moctezuma (16-06-20) son las siguientes: “El próximo ciclo escolar aprovecharemos todo lo que la pandemia del COVID-19 para evitar cometer los mismos errores que como sociedad nos han llevado a ello, para ello contaremos con una nueva asignatura que se llama Vida Saludable”, esto es una utopía que deja en los maestros otra encomienda que puede quedar como una aspiración de enseñar lo que se debe hacer, pero en el contexto se hace lo contrario, será una carga curricular si no se acompaña de otras acciones sociales y con el cambio de hábitos de vida.

Hablando del ejercicio físico, la propuesta en educación básica es bastante pobre, las horas que se tienen en esta asignatura son escasas, hay que reflexionar en todos los ámbitos como se aprende la vida saludable y modificar los enfoques con los que se abordan contenidos de esta naturaleza, no se hace creando un libro o un material sino practicando y modificando hábitos, algunas ideas desde el constructivismo pueden ser aprender la vida saludable:

• Del campesino o trabajador que dia a dia cultiva la tierra, que conoce los ciclos de la vida, de siembra y cosecha, que pone el alimento en los mercados, que sabe de las plagas y pesticidas.
• De la madre y el padre que con un presupuesto específico tienen que ofrecer la comida en su casa, como enseñantes y practicantes de la vida saludable posible en su hogar. Que con o sin trabajo ofrecen sus opciones. A ellos hay que fortalecer para que la escuela les ayude a analizar lo que es saludable y se encuentra al alcance de su bolsillo.
• Del doctor que valora y analiza las enfermedades que han causado la vida acelerada, el estrés, la mala alimentación, vendría bien su cátedra, su exposición a maestros, alumnos y a los padres, mostrando las arterias engrosadas por el colesterol, las consecuencias del sedentarismo, las microbios, virus o bacterias resultados de la falta de higiene entre otras prácticas que se pueden mostrar.

Aprender de las personas que han vivido mucho, que a sus 70 u 80 años disfrutan de la vida, que sus hábitos han permitido su longevidad, ellas tienen mucho que enseñar, hay muchos caídos en la pandemia, pero de los sobrevivientes hay que reconocer los hábitos que practican y que son saludables.
No se quieren recetas o sugerencia de acciones reiterativas, es necesario algo más contundente acompañado de la capacitación y fortalecimiento de todos los actores educativos. En este sentido puede ser de apoyo:

• Formulación y práctica de dietas balanceadas para alumnos, maestros y con propuestas a padres de familia. El resultado de seguir esta dieta balanceada puede ser la evaluación que se obtenga.
• En cursos de maestros o actividades presenciales evitar los coffee breaks con productos azucarados o empaquetados, sustituir por frutas o verduras, agua natural o mineralizada.
• Mayor actividad física para alumnos, maestros y padres de familia que incluya una valoración del tipo de ejercicio que tiene que desarrollar, el tiempo que se tiene que hacer y seguimiento por parte de un profesional de la educación física.
• Fomentar la autonomía alimentaria a través de siembra de hortaliza, cuidado de árboles, talleres de elaboración de alimentos naturales. De insecticidas naturales, de alternativas a las comidas procesadas.
• Atención médica a alumnos y maestros que tengan comorbilidades, que su tratamiento y atención sean parte de sus expedientes, que el apoyo no sea solo con licencias médicas si no con seguimiento de su alimentación y actividad física.

Dado que los profesores no tenemos formación médica sería positivo capacitarnos en estas áreas con personal de salud, por el momento las escuelas están cerradas pero cuando se abran habrá que enfrentar el realizar diagnósticos, atención de posibles síntomas, tratamiento de factores de riesgo, derivación o canalización de casos, a esto se le suma una asignatura de buenas intenciones cuando lo que es urgente es poner la educación al servicio de la vida.

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