Aún falta mucho en educación ambiental: UPN

By on junio 29, 2020
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José Antonio Román |

LA JORNADA

Ciudad de México. Aunque la inserción de la educación ambiental en el currículo de las escuelas de nivel básico ha representado avances importantes en las últimas décadas, el camino por andar todavía es largo. Aún no se logra dar al estudiante una visión globalizadora e integradora de la realidad ambiental local y planetaria de los serios y graves problemas ambientales presentes.

En su investigación “Esbozo de la educación ambiental en el currículum de educación básica en México”, Esperanza Terrón Amigón, investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), unidad Ajusco, señala que tras la reforma de finales del siglo pasado, el esfuerzo de la Secretaría de Educación Pública (SEP) se desvaneció al priorizar una educación técnica y prácticas remediales de lo ambiental, bajo la idea de que eso soluciona el problema, olvidando que éste es mucho más amplio y complejo, presente desde la estructura económica y modelo de desarrollo optado a nivel global.

“No basta que la educación ambiental (EA) se haya convertido en un campo de estudio, de desarrollo conceptual y de intervención educativa; es necesario reorientar su sentido en el currículo y sus formas de intervención, formar a los docentes y abrir un espacio curricular propio para la EA con una perspectiva de desarrollo de pensamiento fundado en la complejidad y la transdisciplinariedad inherentes a ella”, dice el estudio.

Publicada por la Universidad Iberoamericana, la investigación revisa de manera retrospectiva la curricula de los planes y programas de estudio den educación básica de las últimas cuatro décadas, señala que a la EA, enmarcada en las ciencias naturales, poco a poco se le ha empobrecido en los cambios curriculares posteriores a la reforma del 1993.

Sin embargo, concluye que la EA es un campo de conocimiento social necesario en la educación de los niños y jóvenes, entre otras cosas, debido a los graves problemas de degradación de nuestros sistemas ecológicos, las situaciones ambientales de riesgo nacional y planetario, como el cambio climático, la contaminación en general, así como las enfermedades derivadas de tales situaciones que afectan, principalmente, en la población vulnerable de nuestro país.

En términos similares se expresa Alicia Batllori Guerrero, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, de la UNAM, quien señala que en medio de la profunda crisis ambiental reflejada no sólo en el ambiente natural, los Estados y las instituciones educativas dirijan sus acciones no sólo a crear una educación para o a favor del medio ambiente, sino en una instrucción para mejorar la sociedad, una formación que contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas y de su entorno, centrado.

Las decisiones a tomar, desde su perspectiva, no sólo deberían tomar en cuenta la incorporación de una perspectiva ambiental, así como elementos de educación dentro de los currículos, sino que las instituciones educativas, incluyendo las de educación superior, jugar un papel mucho más activo en proceso de transición hacia las sociedades sustentables.

En el huerto de la Escuela Alfredo Zitarrosa, en imagen de archivo. Foto Javier López/ LA JORNADA

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