Acompañamiento docente, clave para enfrentar la crisis educativa

By on septiembre 13, 2020
Educación
  • Ante las nuevas problemáticas educativas derivadas de la emergencia por la pandemia, la propuesta económica de recortes para la educación del gobierno federal debilita más el sistema que se pretende presumir como un modelo exitoso que beneficiará a millones de niños sin ser funcional

CONFABULARIO

Los docentes tienen en sus manos la gran tarea de desarrollar los aprendizajes de las niñas, niños y jóvenes de este país. Todo ello a través de la interacción del día a día con sus alumnos en las aulas escolares. Conscientes que no todos los estudiantes aprenden al mismo ritmo, reconociendo la importancia de retroalimentarlos al revisar sus tareas, atentos a sus dudas, los docentes acompañan los aprendizajes de los alumnos. Incluso, enfrentando limitaciones en su formación, las maestras y maestros del país recurrentemente buscan atender distintas afectaciones socioemocionales de sus alumnos. Esto al tiempo que entre los propios estudiantes –retrato de la socialización en las escuelas– se apoyan mutuamente para comprender textos, resolver problemas matemáticos, etc. En las buenas experiencias escolares, en el aula, los docentes incentivan el trabajo en equipo. Sin embargo, desde hace seis meses, toda esta dinámica y labor ha sido interrumpida por la necesidad de suspender las clases presenciales y transformar los hogares en nuevos espacios de aprendizaje. Para la comunidad educativa en su conjunto, estudiantes, profesores y padres de familia, el cambio no ha sido fácil. En el caso de los docentes, en cuestión de días tuvieron que reinventar sus estrategias de enseñanza, sorteando al menos tres grandes desafíos:

1) Utilizar herramientas digitales y abrazar la tecnología como un apoyo para sus enseñanzas. De acuerdo a la encuesta TALIS de la OECD (2018), alrededor del 17% de los docentes de secundaria, señala una alta necesidad para desarrollar habilidades técnicas y pedagógicas que le permitan hacer uso de la tecnología en sus clases. Esto es sustantivamente más considerable en el caso de entornos de alta marginación.

2) Poca conectividad y acceso a dispositivos. Aunque los docentes, en comparación con sus alumnos, tienen mayor probabilidad de tener acceso a una computadora o celular con acceso a internet, las limitaciones de acceso a la tecnología son relevantes. Como analizamos recientemente mi colega Roberto de la Rosa y un servidor en Nexos, apenas el 60.9 % de la población que reportó asistir a la escuela cuenta con conexión a internet y sólo uno de cada tres hogares cuenta con una conexión de alta velocidad a través de una red fija (Blog de Educación de Nexos, 28 de agosto).

3) Mantener la interacción e interés con sus alumnos. En jornadas escolares bajo condiciones normales, la interacción con los alumnos es un reto. Existe evidencia de cómo, por ejemplo, en las escuelas públicas de la Ciudad de México, los docentes ocupan un número relevante de minutos de clase para atender cuestiones administrativas (tomar lista, compartir reportes escolares, etc.) y en instrucciones para ordenar su grupo (Bruns y Luque, 2015; Razo, 2016). Por ello, ha habido una reiterada petición de acotar lo administrativo para privilegiar lo pedagógico-educativo.

Ahora, al tener una estrategia a la distancia, las interacciones con los alumnos se han debilitado aún más, pues con sus propios medios e incluso con el apoyo de las madres y padres de familia de algunos planteles, los docentes han sido forzados a implementar distintas estrategias para lograr el contacto con sus estudiantes. Muchos docentes han innovado para mantener el interés de sus alumnos, en especial de los más vulnerables, auxiliándose de redes sociales, mandando tareas y explicaciones mediante notas de voz a través del celular, decorando sus espacios de trabajo para recibir a la distancia a sus alumnos cuando la oportunidad del acceso al internet lo permite, grabando clases para subirlas a YouTube, compartiendo cartulinas con instrucciones de lecciones y tareas en escuelas apartadas o tiendas de conveniencia en las pequeñas comunidades donde enseñan, e incluso, haciendo visitas a los estudiantes con los que difícilmente pueden tener acceso. Pero según datos de la SEP presentados por el secretario Moctezuma al inicio del nuevo ciclo escolar 2020-2021, los docentes reconocen que, en los últimos meses del ciclo escolar anterior, cuando comenzaron las clases a la distancia, no tuvieron contacto con al menos 20% de sus alumnas(os), esto es, al menos 6 millones de alumnos de los 30 millones que atiende la educación básica y media superior pública, no tuvieron contacto con sus maestros.

Si los profesores han sido capaces de desarrollar este enorme esfuerzo para adaptarse a la nueva realidad, ¿Cómo les ha retribuido el Gobierno Federal? Hasta ahora, con mensajes de agradecimiento y videoconferencias de cómo utilizar la plataforma educativa de Google para sus clases. Aspecto peculiar, porque ante un problema serio de acceso al internet, la autoridad educativa federal ha decidido centrar su estrategia de educación a la distancia –Aprende en Casa II– a través de la televisión, potenciando su alcance mediante la transmisión de programas educativos en señales especiales de los principales canales de televisión públicos y privados.

La discusión del regreso a clases se ha centrado en las últimas semanas en la forma y no en el fondo del reto educativo para contener las afectaciones de aprendizajes y evitar el preocupante y creciente problema del abandono escolar. Esto es, las principales críticas se han focalizado en si los materiales que se transmiten por televisión, radio comunitaria o los cuadernillos que se distribuyen en comunidades marginadas son los adecuados para los aprendizajes. Poco o nada, se habla de los recursos que le son brindados a los docentes para acompañar a sus alumnos y de la urgente necesidad de contextualizarlos dadas las distintas realidades que enfrentan en las comunidades que enseñan. La situación es aún más preocupante porque las palabras de aliento gubernamental no están acompañadas de recursos que apoyen a los docentes en su labor de acompañamiento a sus alumnos. La propuesta de presupuesto del gobierno federal contempla un recorte del 89% de los recursos destinados para capacitarlos. Vaya forma de caminar junto al magisterio, como destacó el presidente López Obrador en su informe de gobierno el pasado 1 de septiembre.

Es lamentable que ante la pérdida de aprendizajes que enfrentan los estudiantes mexicanos, el gobierno desestime apoyar a quienes, mejor que nadie, pueden ayudar a contener el tsunami educativo que tenemos encima. Ante los señalamientos de la varianza que se observa en el material transmitido por televisión –unos con un cuidado pedagógico, otros provenientes de televisión española, peruana, etc., en ocasiones no bien contextualizados para el caso mexicano y otros que retratan profunda improvisación– la autoridad ha defendido que se trata de un “repaso” con material que se transmitió en los últimos meses del ciclo escolar anterior. Asimismo, ha enfatizado que están por empezar, el próximo 15 de septiembre, transmisiones de nuevos programas con mejor contenido en los que se están apoyando en docentes seleccionados por su capacidad pedagógica.

Sin embargo, en las respuestas uno de los ausentes fundamentales es el acompañamiento a los docentes para que ellos a su vez puedan apoyar con mayor eficacia a sus alumnos, de forma que puedan aprovechar las lecciones referidas y el material de libros de textos y cuadernillos. No importa que tan sofisticados sean los materiales que se les brinde a los estudiantes con la estrategia de “Aprende en Casa II”, sin el acompañamiento de sus profesores, será muy baja la probabilidad de lograr aprendizajes eficaces. Y si esto no se logra, a la problemática socioemocional que se está complicando en contextos de mayor violencia en casa, desánimo y problemas de depresión de jóvenes que han sufrido una afectación en su familia por el Covid-19, se sumará la frustración de estudiantes que no logren ver avances en su aprendizaje mediante las opciones de educación a la distancia.

Es preciso subrayar que la educación a distancia puede exigir una actitud más proactiva de los alumnos, la cual hay que impulsar a través de actividades que requieren de mecanismos de contacto con sus docentes. En las aulas, el maestro puede preguntar e inducir la participación de quienes no “levantan la mano”. En la educación a distancia, la falta de interacción entre maestros y alumnos puede desmotivar a los estudiantes en sus aprendizajes, con un eventual retraso en su aprovechamiento y en el extremo, con mayor probabilidad de que tiren la toalla para seguir estudiando.

Estamos ante una oportunidad histórica de empoderar pedagógicamente a los docentes a través de un Modelo de Acompañamiento, flexible, inclusivo y contextualizado, cuya apuesta principal sea la pertinencia y aseguramiento de los aprendizajes en todos los estudiantes de todas las comunidades educativas. ¿La vamos a dejar pasar?

La situación atípica que enfrentamos requiere del diseño de un sistema de acompañamiento que, a diferencia de los modelos tradicionales de capacitación, permita a los docentes “aprender en la práctica”. El primer paso, sin duda es determinar las necesidades profesionales, socioemocionales y financieras de los docentes para poder realizar una estrategia de aprendizaje en el que ellos estén deseosos de involucrarse. También es necesario que el modelo de acompañamiento aproveche la estructura operativa del sistema educativo en el que interactúen las autoridades educativas, los asesores técnicos pedagógicos (ATPs), particularmente los especializados en determinadas materias como matemáticas y español, supervisores, directores y los Consejos de Participación Social. A partir de esto se puede construir un modelo con tres principales componentes:

1) Estrategia informativa nacional: en la que se puedan transmitir con claridad los objetivos, contenidos y aspectos logísticos de los diferentes materiales que conforman la iniciativa “Aprende en Casa II”. Esto puede ser posible a través de tres mecanismos básicos de comunicación: 1) cursos o talleres en vivo con el tiempo suficiente para atender las dudas de los docentes en cómo se conectan en la estrategia pedagógica el contenido de las lecciones de televisión-radio, los libros de textos y el material de los cuadernillos y posibles plataformas educativas en el internet, como la que se utilizó en el ciclo escolar anterior. Esto a su vez requiere que la autoridad informe con anticipación a los docentes sobre el contenido que se transmitirá en las lecciones televisadas, de forma que puedan planear con anticipación los ejercicios, ejemplos, tareas que pueden hacer llegar a sus alumnos para reforzar y complementar el contenido educativo televisado. 2) Cursos pregrabados para docentes y directores y 3) campañas de difusión a través de cápsulas televisivas, infografías y materiales digitales. Esta estrategia puede desplegarse con 32 grupos estatales, conformados por las figuras educativas con mayor influencia en las comunidades educativas, quienes serán responsables de conocer toda la información disponible, replicarla a los docentes y directores de las escuelas, y resolver de manera cercana las dudas al respecto.

2) Acompañamiento local a los profesores: se sugiere conformar una red de apoyo local para todas las escuelas del país. A través de designar a un ATP un número específico de escuelas a partir de las zonas escolares en los estados, para que ellos brinden acompañamiento y soporte de manera cercana a los profesores y directores de las escuelas, en todo lo relativo a la implementación de la iniciativa “Aprende en Casa II”. Para ello, será fundamental que estas figuras puedan acceder a talleres y materiales que los capaciten en estrategias de acompañamiento e idealmente que cuenten con espacios en las plataformas de “Aprende en Casa II” para atender dudas, acceder a recomendaciones entre otros aspectos. Esta estrategia puede aprovechar a este grupo de acompañamiento de forma que se identifiquen dudas y preocupaciones recurrentes que deriven eventualmente en una guía que comparta públicamente para facilitar la orientación tanto a docentes, padres y madres de familia y los propios estudiantes y obtener mejores resultados en el aprendizaje a la distancia.

3) Plataformas de acompañamiento especializadas a los profesores: basado en contenidos especializados en los componentes pedagógicos fundamentales, destacando matemáticas, comunicación, incorporación de las Tics en procesos educativos y estrategias pedagógicas para la educación a distancia. Esto permitirá compartir recomendaciones específicas a los docentes para fortalecer sus competencias disciplinares, pedagógicas y de uso de la tecnología.

Las estrategias de acompañamiento docente para momentos críticos como el que atravesamos pueden aprovechar la experiencia internacional y nacional en formación docente e innovar con estrategias de bajo costo. Por ejemplo, una estrategia de capacitación docente entre pares para mejorar la pedagogía de clase en línea puede requerir a un profesor líder que opere con un grupo de maestros a través de las plataformas virtuales dispuestas por la SEP, por radio o incluso por WhatsApp.

Pero para que esto funcione, recuperar la confianza de los docentes es esencial para que valoren y enriquezcan la estrategia de acompañamiento. Como recientemente mencionaba la investigadora Lucrecia Santibañez, no hay cambios por decreto. Motivar a los docentes para abrazar una estrategia de acompañamiento que permita una interacción más fluida y educativamente valiosa con sus alumnos pasa por resolver a su vez problemáticas laborales que están impactando negativamente las, de por sí, desafiantes circunstancias de educar a la distancia. Por ejemplo, se han multiplicado las quejas de opacidad en los procesos para la obtención de plazas, cambios de adscripción y mejora en el denominado escalafón horizontal. No queda claro que existan recursos suficientes en el presupuesto federal propuesto para cumplir con los reconocimientos en esta materia. De no atenderse también esta problemática, muy probablemente el aspecto laboral de los docentes, tendrá un impacto negativo en el aprendizaje de sus alumnos.

Los maestros son la principal línea de defensa ante los desafíos que la pandemia está imponiendo a nuestro sistema educativo. Hasta ahora ellos han desplegado esfuerzos para continuar atendiendo a los más de 30 millones de estudiantes del país de la educación básica y media superior. Es indispensable que ahora sean las autoridades educativas –tanto federales como en los estados– las que se pongan a la altura para brindar los apoyos necesarios para tener mejores resultados educativos.

Preocupantemente es que las primeras señales del presupuesto educativo no apuntan en esta dirección, por lo que los diputados –si realmente honrarán la importancia de la educación en la agenda pública del país– tienen que hacer readecuaciones presupuestales que brinden el oxígeno necesario al sistema educativo, requerido con urgencia para evitar un drama mayor de menores aprendizajes, mayor inequidad de oportunidades educativas y una problemática más profunda del abandono escolar.

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