LUCES

By on septiembre 17, 2020
luces

Revista Educarnos

En el mes de septiembre de festejos patrios, la alegría se expresa de distintas maneras, las luces tricolores manifiestan el espíritu de un pueblo para quien es tan cara su identidad y cultura, para quien hacer la historia y recuperarla es un imperativo.

Fiestas patrias con llama de esperanza desde El Zócalo; fiestas de euforia breve, tequileras, comerciales, hoy diferentes.

La noche de ayer de honores en Palacio Nacional con escolta militar mixta hubo muchos gritos patrios catárticos en las salas de los hogares, algunos gritos en bares y restaurantes de centros turísticos, las plazas públicas lucieron vacías de las masas humanas congregadas en los eventos conmemorativos tradicionales.

Las campanas de palacio y de la basílica enmudecieron y los sonidos de la música nuestra y las luces danzaron y cruzaron veloces el horizonte en El Zócalo una vez que terminó el protocolo.

En las 32 entidades federativas la pirotecnia distrae del juicio a los gobiernos reprobados; anoche, no fue generalizada la pólvora para iluminar los cielos y hacer un destello ante nuestra mirada contemplativa.

Desde 1821 han transcurrido ya casi 199 años de nuestra epopeya como nación independiente. En el trayecto han sucedido cosas como el intento de reconquista española, la invasión norteamericana que cercenó el territorio, la intervención francesa y el fallido imperio de Maximiliano.

Estas páginas ilustran que el reto mayor son las fuerzas conservadoras intestinas que sustentan su visión de proyecto de nación de minorías capitalistas y reaccionarias.

Para ello se alían de poderes externos y ahora juegan simular amor patrio y disponer de franquicias en partidos políticos.

Pese a la visión de algunos, eso manifestación de nuestras debilidades democráticas en el presente.

El teatro, los voraces, los vestidos de gala de las primeras damas Martha Sahagún, Margarita Zavala y La Gaviota así lo patentaron en los grititos de tres sexenios sobre los que ahora muchos quieren juicio.

La historia nos repite lecciones que necesitamos escuchar, fortalezcamos la lucha independentista de ideas y seamos capaces de apegarnos a las instituciones que dan viabilidad a la convivencia. Adentro y afuera hay enemigos visibles y enmascarados que le apuestan a descarrilar el proyecto de nación que es deseable construir. Conservadores contra liberales, Alamán contra Mora; Krauze contra Taibo; “revolucionarios”-accionistas-movimientistas contra regeneracionistas.

La patria alternante, con un entramado político siempre escuchó los gritos transmitidos por medios y redes en presidencias municipales, palacios de gobierno estatales y El Grito en Palacio Nacional.

Los vivas reiterados durante ya muchos años refrescan la memoria colectiva, nos hermanan en un simbolismo compartido ya agotado, advierten que el pulso y la vitalidad de la patria compromete, aunque pensemos un proyecto de nación diferente.

Desde niños aprendemos a amar a la patria, es parte de los saberes escolares valiosos, es parte del sentido nacionalista y de la veneración temprana y culto a los héroes.

Luces tricolores. Festejamos la patria, los campos lucen verdes y anuncian nueva cosecha, las granjas no se han detenido.

Luces en las manos patrias de campesinos, ganaderos y pescadores cuyo esfuerzo alimenta a pueblos y ciudades. El campo y la granja, los hombres de mar y de aguas dulces hacen su trabajo para proveer de alimentos; luces para ellos que habilitan para resistir el asedio de la multireferida pandemia y los múltiples ociosos que desde sus escaños y escritorios obstaculizan propuestas.

Cuando hay una práctica de gobierno y de actuación policiaca donde el resultado lamentable son estudiantes arrollados la indignación cunde, la ausencia de luz del diálogo y la resolución pacífica de conflictos convierten estos temas en coloquios inútiles en los ámbitos educativos, de seguridad y justicia; en snobismos, en canto de sirenas escolares para una nueva generación en formación.

Luces. Los actos de autoridad son permanentes lecciones cívicas para formar a esa ciudadanía que el desarrollo nacional requiere.

No es adecuado que los niveles de gobierno sobre cortinas de humo de malentendida paz social la emprendan contra los estudiantes, como sucedió en 1968, como sucedió cuando en Hidalgo se cerró la Escuela Normal Rural del Mexe, como se emprendió reiteradamente en el sexenio anterior contra los maestros.

La imagen de como un camión de la policía del estado de Michoacán de Ocampo arrolla a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Tiripetio el pasado 11 de septiembre es ilustrativa de la vocación autoritaria del gobernador de aquella entidad del “Tata Lázaro”.

Inaceptables las prácticas represivas, inaceptables la ausencia de diálogo y la incapacidad de resolver el pliego petitorio de los estudiantes de una escuela Normal, Benemérita por su capacidad de formar profesores para el medio rural.
Luces. En septiembre patrio de memoria colectiva se asesta un golpe artero más al normalismo nacional tal como sucedió con los normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero el 27 de septiembre de 2014.
Necesidad de respuesta, claridad, hechos, verdad, de justicia a secas.

Necesidad de fortalecer el normalismo sembrando justicia.

Los colores patrios representados simbólicamente en la bandera nacional llenan de colorido el corazón del mexicano. En días de claroscuros como los que vive el país y como los que viven las naciones del mundo, las luces de las gestas heroicas iluminan el camino.

Luces de heroísmo y lucha soberana emprendida el 13 de septiembre de 1847 por los Niños Héroes que se conmemoran con actos cívicos, militares y gubernamentales, frente a los monumentos de los Niños Héroes.

Los Niños Héroes, metáfora de valor, nuestra patria joven, los proyectos de nación conservador y liberal en pugna, nuestra patria débil, en manos de las ambiciones del águila imperial estadounidense, los mexicanos de hoy que debemos conocer e interpretar la historia nacional.

Luces de entendimiento.

Desde la suscripción de El Acta de Independencia Nacional el imaginario fue un futuro luminoso como aspiración.

La obscuridad de las mayorías en la etapa de la colonia, el debilitamiento del imperio español, la luz de la antorcha y del estandarte en el brazo de Hidalgo, 11 años de lucha insurgente, la luz del resultado, la deuda histórica de los mexicanos de hoy, luz para hacer independencia y sostener un proyecto de nación de presente y de promesa luminosa.

Luz de esperanza y libertad en todos los rincones de la patria.

Siglo XIX, la fe en la educación como vía de ilustración, como metáfora de luz para quitar la ceguera y la venda sobre los ojos de los mexicanos.

En esta coyuntura los padres de la patria, los hacedores de la nación, la luz de su valor y del heroísmo inspiran para enfrentar nuevas gestas.

Enfrentar el reto de la salud, por ejemplo.

La trinchera política twittera resentida y holgazana en la que se ha convertido la práctica de algunos partidos políticos, el argumento sin contenido de algunos medios de comunicación, la necesaria práctica de altura de la democracia, la luz del entendimiento y la concordia.

Los momentos políticos del informe de gobierno y de la propuesta de presupuesto para el ejercicio fiscal 2021.

Los líderes de algunos partidos denostadores y comodinos que ofenden, apodan, que suspiran por las anteriores prácticas.

La patria nuestra y el eterno caldo de cultivo de desencuentros en un marco sempiterno de elecciones.
La estela de luz calderonista corrupta del bicentenario.

La nueva ilustración, las luces de la historia que emergen lentamente para iluminar el presente.

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