De lo atípico a lo extraordinario en evaluación

By on noviembre 22, 2020
Educación-

Revista Educarnos

Ya pasamos de lo atípico a lo extraordinario, tenemos un sistema educativo funcionando sin aulas, con docentes y alumnos, padres y directivos, con autoridades que aún no terminan de asignar vacantes, resolver problemas de cuentas institucionales y ya lanzan plataformas para registrar evaluaciones, todo es parte de lo extraordinario, como lo es el momento que nos ha tocado vivir, desde marzo de 2020 nos sumergimos en algo que dista de ser poético, ficción o del género del terror, para ser realismo puro, en este nuevo ciclo que alarga los días así como la cuenta de los enfermos de COVID y los caídos en el mal que ha asolado la humanidad, pero el tiempo no detiene su marcha y en la educación básica toca realizar la evaluación del primer periodo.

La escuela tiene que parar, como lo menciona Tonucci (2020), si todo ha parado en el mundo, los comercios, los trabajos, el tráfico, ¿por qué se pretende que la escuela continúe igual, que sigan el mismo tipo de tareas, actividades o evaluaciones? ¿Qué tiene que cambiar? ¿Cómo se evalúa lo extraordinario? Eso es un tema de la metodología con implicaciones de la pedagogía, los cómo, son procedimientos, se evalúa el desarrollo de competencias, la adquisición de contenidos o los aprendizajes esperados, pero eso es diferente en este primer corte de evaluación del ciclo escolar 2020-2021.

El viejo enfoque tradicional para evaluar nos susurra –haz un examen y reprueba a todos los que se equivoquen, da de baja a los que no se han conectado y no han mandado tareas, diseña y aplica una evaluación que demuestre lo que han aprendido y evidencie a todos los que no se esfuerzan–. Lo tradicional nos ha acompañado desde la historia personal, así nos formaron y asignaron calificaciones, con el examen y los puntos por cada tarea entregada, por cumplir con todo, era para sobresalir, pasar y el que no lograba estos estándares se alejaba la zona dorada del 9 y del 10, así como del pase a otro grado o nivel educativo, si ha entregado una parte de los trabajos puede tener calificación media de 8 y de ahí para abajo, los alumnos que reprueban exámenes o no entregan nada reiteradamente se van a la zona roja de reprobación y deserción. Es el sistema expulsor del que hablaba Bourdieu en la teoría de la reproducción donde acrecentar el capital cultural o social de los que si tienen acceso a ese conocimiento sólo contribuye a mantener la sociedad de clases, hay que recordar para qué estudiamos y de dónde venimos.

Es imperante evaluar con nuevas miradas, otros enfoques, que sepan apreciar lo extraordinario, como lo es vivir en condiciones de riesgo, que los padres ejecuten la propuesta educativa, que los maestros tiendan las vías para transitar el programa de estudios con sus absurdos para esta época. Cada persona, niño, docente, directivo, padre de familia, todos somos una versión original de ser humano y no podemos ser tratados con generalidades, hay que valorar lo que cada uno hace, no lo que le hace falta o de lo que carece, esa es la propuesta de evaluación. Es evaluación formativa, identificar los logros y obstáculos del proceso para reorientar la toma de decisiones.

Las orientaciones pedagógicas a nivel nacional y estatal señalan que para los alumnos con participación y comunicación sostenida se harán de acuerdo con las normas ya establecidas y para los que no estén participando o lo hagan de forma intermitente se va a registrar información insuficiente. ¿Cómo se puede interpretar información insuficiente o sin información?, el silencio de un alumno que no se hace presente puede ser señal de muchas cosas, su familia tiene otros problemas que atender, hay dificultad familiar para apoyarle, carecen de ciertos medios económicos tecnológicos o educativos, está en el mundo laboral y así podemos seguir enumerando razones de las que se han presentado en el contexto, es por esta misma razón que necesita urgente que la educación lo rescate, hoy más que nunca, para que vuelvan a la escuela, para que no se reduzcan sus opciones de vida.

Evaluar al docente, con su esfuerzo constante, con su capacitación improvisada del uso de la tecnología, evaluar su agobio por el mecanismo de comunicación, por los mensajes y actividades entregadas a deshoras. Los docentes, la mayoría han estado a la altura de la circunstancia, mantienen viva su aula, están atentos a las condiciones de una posible presencialidad. Tal vez el área de mejora es que aun falta mucho por hacer por los que ya no les interesa la escuela, porque los atrapó la realidad de la pandemia, porque no había condiciones en sus hogares o comunidades, hay que hacer visibles a esos alumnos excluidos.

Las plataformas con sus innovaciones tecnológicas siguen siendo forma, representan a la tecnocracia, tienen mucho que ofrecer con sus posibilidades de ser operadas con un celular o dispositivo electrónico, dependen de internet y de tener acceso a los medios; pero en todo caso eso es sólo eso, medios para el registro del proceso, el verdadero fondo es poder obtener información que ayude a reorientar la propuesta educativa, es el debate que se tiene que abordar, no la serie de indicaciones o tutoriales para poder acceder, es la pseudoevaluación revestida de tecnología que excluye a muchos. Que no se confunda la acción de registro no es evaluar.

Otro evento extraordinario son los días de la descarga administrativa, son otro gran tema, en varios estados de la república se interpretó como un día libre, para ser utilizado para el registro de calificaciones y su vaciado en el sistema, para el caso de Jalisco no hubo un comunicado específico, sólo lo establecido en el calendario escolar. Esto es un logro, el que se reconozca que hay mucho tiempo que se le invierte a esta tarea, tiempo fuera de la clase y de la jornada laboral. Este es otro tema para la reflexión que bien merece otro capítulo aparte ya que al parecer no nos vamos a librar de las cargas administrativas, sólo se modifican y adquieren la forma que le dan las administraciones en turno. que se reconozca que se requiere tiempo para ello es ya un avance que hay que saber apreciar. Muchos tomaron el día de asueto, que al fin y al cabo ya lo había devengado en esos tiempos que le dedican, que incluso les sale debiendo.

Se necesita evaluar la propuesta de la escuela como comunidad de aprendizaje, lo que tiene para ofrecer a los alumnos en estas condiciones, su capacidad de retener y de ofrecer aprendizajes para la vida. Algo de lo extraordinario puede ser escuchar a los alumnos y a sus familias, promover la autoevaluación y la coevaluación en esta dinámica en que todos somos educadores. el reto es con ello fortalecer la alianza padres-escuela-sociedad. En la propuesta de Freire “Nadie educa a nadie, nadie se educa así mismo. Los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo”. De lo que cada uno tenga que decir sobre su proceso, sobre los aprendizajes de vivir y sobrevivir en este tiempo es que se complementa este primer periodo de evaluación.

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