Jacques Attali: “la educación y la salud son el futuro de la existencia”

By on diciembre 27, 2020
Jacques Attali

  • El economista francés, Jacques Attali, participó en los conversatorios virtuales de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara donde conversó acerca del futuro de la humanidad en la era del Coronavirus. Tuvimos la oportunidad de entrevistarlo en exclusiva para Confabulario y así ahondar más en su visión humanista y política de nuestro presente globalizado y populista

POR HUGO ALFREDO HINOJOSA

La historia del pensamiento filosófico francés se mantiene viva gracias a personajes como Jacques Attali (Argelia, 1943), economista, teórico y asesor político que hasta la fecha se mantiene activo por el vasto análisis que hace de la tragedia económica que acecha a occidente, vapuleado no sólo por la pandemia sino por el nacionalismo de extrema derecha, la religión representada por el islamismo, además del resurgir del populismo. Attali es mejor conocido por haber colaborado como asesor de cabecera para el ex presidente de Francia, François Mitterrand de 1981 a 1991;
una década inolvidable para la política occidental que vivió la caída del Muro de Berlín y en la cual se sembró la semilla del proyecto político de la Unión Europea.

Jacques Attali fundó y presidió en 1991 la Banca Europea para la Reconstrucción y el Desarrollo, con sede en Londres, organismo responsable de fortalecer a las economías comunistas luego del caída del muro alemán. Además de su trabajo como economista y pensador de la sociedad contemporánea, Attali ha colaborado como asesor externo para los presidentes posteriores a Mitterrand, de Jacques Chirac a Emmanuel Macron, este último por cierto llama mentor al estructurado pensador francés.

Una de las grandes premisas conceptuales de Attali para lograr el bienestar mundial radica en la creación de una “Economía altruista”, fundamentada en el beneficio tanto de los ciudadanos del presente como de las generaciones venideras. Las palabras del pensador francés, aunque idealistas, hacen una fuerte crítica a la solidaridad política de las naciones. La presencia de Attali en México, de forma virtual, se debió a su participación en la  Feria Internacional del Libro de Guadalajara  en el marco del conversatorio El nuevo (des)orden post viral II, en la charla Hacia un nuevo modelo económico en tiempos del coronavirus y el resurgimiento del populismo. Tuve la oportunidad de conversar con él, quien ahondó en el papel que juega el pasado para entender el futuro político.

¿Quiénes son los grandes perdedores y ganadores a partir de la pandemia por el SARS-CoV-2?
Los ganadores a corto plazo son los millonarios de los países desarrollados que, en este momento, están haciendo dinero a través de la tecnología de punta o con la especulación económica. En este sentido, vislumbrar quiénes serán los ganadores a la larga aún es complejo. Concentrémonos mejor en quiénes son los perdedores en la actualidad. En primera instancia, los pobres serán los más afectados, por desgracia, serán aún más pobres debido a la pandemia. Los índices de pobreza se mantienen y se mantendrán al alza; y vale la pena sumar a la clase media como la gran perdedora porque ha dado un paso hacia el proletariado. En términos de países, los grandes ganadores son los países asiáticos y por contraparte los países latinoamericanos son los perdedores, incluido Estados Unidos, al igual que algunas naciones europeas. Temo decirlo, pero a la larga, la humanidad será la gran perdedora si no actuamos de manera global para el beneficio de las generaciones venideras. Tenemos que actuar de forma altruista hacia nosotros mismos incluido el mundo animal. Creo que debemos poner en marcha un “altruismo racional” como llamo a un egoísmo a favor del cuidado de la humanidad.

¿Por qué se está dando este giro geopolítico de poder hacia los países asiáticos y cuál es el rol de China?
En 1979, en mi libro Milenio (Seix-Barral, 1990), predije que el balance del poder iba a desplazarse del océano Atlántico al Pacífico; recuerdo haber escrito que tanto Japón como China serían los ejes del crecimiento del futuro. Sin embargo, hoy no pienso que China se vaya a convertir en una suerte de líder o conquistador, como concebimos el término clásico a partir de los holandeses, los españoles y los ingleses, incluido Estados Unidos, que intentaron dominar a través de la cultura a los países conquistados. Como ejemplo podemos tomar a México respecto a España; y a Estados Unidos respecto a Inglaterra. China tiene una filosofía sencilla: China se cuida a sí misma y no está preocupada por cuidar al resto del mundo. Es un país que no tratará de imponer su religión o visión, sino que trabajará para conseguir de los demás los recursos que necesitan para sobrevivir. No perdamos de vista que su población va en declive y pronto comenzarán a tener problemas con el abastecimiento del agua y la comida. Además, pronto la clase media pedirá la libertad por encima de la dictadura que viven ahora. Ninguna dictadura sobrevive al libre mercado del cual surge, crease o no, la democracia. Quizá me equivoque. Pero prestemos atención a la música. Las melodías que se producen en Estados Unidos, Reino Unido, Italia, incluso en la India en lengua inglesa, se entienden en el resto del mundo. Nadie entiende la música china y esta barrera inhibe el imperialismo. Creo que la segunda mitad del siglo XXI será africana. La música africana está por doquier. Hacia finales del 2020 los dos países más poblados del mundo serán la India y Nigeria en África.

Partiendo de la idea de la música como vehículo político, ¿cuál es el rol de la cultura en la actualidad?
La cultura es la representación del poder suave, es su definición; además es también una técnica idónea para vender productos. Así pues, la cultura como herramienta es vital. Te pongo un ejemplo, Corea del Sur es un país pequeño respecto a otras naciones asiáticas. Sin embargo, producen música, literatura, cine y televisión; y si vas a China te darás cuenta de que ellos consumen las producciones coreanas. Corea del Sur es la representación por excelencia del poder suave en Asia (país que además tiene el índice de mortandad más bajo por el Coronavirus). Tal vez esta expresión de la sensibilidad y la creatividad del país radica en que viven en constante confrontación con Corea del Norte y, por tanto, buscan formas artísticas para enriquecerse y ser el buen rostro de Asia.

¿Cómo ha afectado o potenciado la pandemia las expresiones extremas del nacionalismo?
Cuando inició la pandemia expliqué que este sería el momento de la pelea entre el egoísmo y el altruismo. Siempre ha sido así en cualquier pandemia. El egoísmo radica en cerrar nuestras casas y ventanas, cerrar las fronteras, bloquear nuestros pueblos sin que nos importe un comino el resto del mundo. La otra postura que puede tener un país es abrirse al mundo y compartir su riqueza y conocimiento para lograr el bienestar común. Percibo un gran problema en la globalización actual porque no la comprendemos como un beneficio, sino que la explicamos a partir de lo peor que puede representar. Y la globalización puede también representar lo mejor de la política y los seres humanos. Por ejemplo, si se hubieran mantenido los mismos estándares de higiene en el mercado de Wuhan, en China, que en el Reino Unido, Francia y España es probable que no estuviéramos viviendo esta pandemia. Esto sería lo bueno de la globalización, por supuesto, sólo reconocemos lo malo que representa, y necesitamos alejarnos de esa visión para entender mejor el significado y valor de estar unidos. Es por esto que entiendo el populismo; si la globalización fuera dimensionada desde el “todo” que representa y sus beneficios reales, eliminando las malas prácticas, la gente no voltearía a ver al populismo.

¿Por qué en los albores del siglo XXI tenemos tantos líderes populistas en el mundo?
No es nada nuevo. A finales del XIX tuvimos guerras en Europa por el surgimiento del populismo; lo mismo ocurrió al inicio del siglo pasado que derivó en guerras y más guerras. Lo que podemos aprender de esto es que, después de una guerra y del populismo, viene un periodo de pacificación y unidad que se superpone al populismo y no al revés. Si hoy me lo preguntas, creo que el problema fundamental del momento es que la gente no está comprendiendo los beneficios de la globalización sino que entienden solamente las dinámicas de la globalización de los mercados negros. De alguna forma el proyecto que tenemos en la Unión Europea es tratar de establecer esa diferencia de lo global.

¿En qué momento histórico nos encontramos hoy entre pandemia y crisis económicas a nivel global?
Hace 15 años publiqué un libro titulado Historia breve del futuro (Paidós, 2007), planteo que se darán cinco momentos importantes a corto plazo. El primero tiene que ver con la caída de Estados Unidos; otra más sería el intento tanto de Europa como de China por ocupar el lugar de EU; un tercero sería el dominio de los mercados internacionales por los grandes corporativos como Google y Amazon; por otra parte, se dará una catástrofe ambiental por las constantes guerras; y el quinto momento sería después de una gran guerra o, en su lugar, una concientización generalizada hacia un rumbo compartido de bienestar. Hasta el momento ya se cumplió la primera etapa; caminamos hacia el principio de la segunda y la tercera; y se vislumbra la cuarta que podríamos evitar. Podemos no entrar en guerra y también podemos no dejar que las grandes corporaciones nos dominen. Sin embargo, no creo que evitaremos nada y seguiremos por ese camino trágico. Los seres humanos tanto en la privacidad como en la sociedad siempre nos tomamos demasiado tiempo para accionar y decidir. Creemos en los milagros en lugar de buscar soluciones. Y la desidia siempre nos conduce hacia lo peor.

¿En este escenario de pandemia cuál es el rol que juega la posverdad y las fake news?
Estoy por publicar, ahora en enero, un libro donde explico más a fondo este fenómeno ligado por completo a los medios y las redes sociales. El desastre gracias a la posverdad y las fake news es enorme, una catástrofe. Es la exacerbación de la complejidad con la que nos confrontamos hoy en día para saber qué es la verdad. Saber la verdad es cada vez más complicado y desalentador; necesitamos tecnologías o fact checkers profesionales para combatir las mentiras. Será un proceso largo y cansado lograr eliminar esta tendencia global. Combatir las mentiras es esencial para la democracia; y las redes sociales son, por desgracia, el peor vehículo para generar desinformación a partir de la mentira.

¿Qué papel juega la religión en la actualidad?
La religión en general no tiene cabida en este momento histórico. La preocupación de algunas religiones es que la pandemia acabe cuanto antes para meter a los feligreses a las iglesias o los templos. No le veo la lógica. Creo que estamos en un instante de anarquía; y esta anarquía nos está orillando al populismo. Y es por esto que estamos cerrando fronteras y nos dirigimos hacia el desastre. Necesitamos crear un proyecto en común en beneficio de las próximas generaciones. Necesitamos dar el paso hacia una “economía de vida”, como la llamo, donde la educación y la salud formen parte de un proyecto que le dé sentido a nuestra existencia.

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