La deserción y el reto de la permanencia

By on febrero 22, 2021

Revista Educarnos

A casi un año de la Contingencia Sanitaria existen datos de alarma en el sistema educativo, expulsor y clasista, que parece que no le importan los alumnos, encontró en la pandemia una causa más que justificada. Es necesario replantear las acciones sociales para brindar a los alumnos verdaderas oportunidades educativas en los momentos críticos.

Las propuestas de Aprende en Casa I, II, III y la educación a distancia por diversos medios sólo han retenido a un porcentaje de la población, en esta fórmula los padres de familia han sido actores educativos de gran importancia, ellos como mediadores, que impulsan que su hijo-alumno realice la actividad educativa.

No hay datos confiables sobre la deserción y la permanencia de los alumnos con la educación a distancia. En el estado de Jalisco las cifras que se conocen por los reportes de evaluación señalan que del total de la matrícula escolar 1,597, 925, los que han tenido una comunicación sostenida son 1,307,889 que es un 80.1%, 211,808 alumnos de educación básica que es el 15.2% está intermitente y sin evaluación, no es una cifra menor, el lazo con la escuela es débil y los docentes han omitido la valoración en el primer período, sin embargo, lo grave son los 78,228 alumnos cuya comunicación con la escuela es inexistente. A nivel nacional no hay datos de la deserción, se vive una transición de la autoridad educativa nacional que está enfocada en los relevos, más que en el diseño de estrategias para la permanencia.

Es usual para los funcionarios educativos y los analistas empezar a buscar responsables de la deserción o el ausentismo, hacen preguntas del tipo “¿Qué podemos y vamos a hacer? El cuestionamiento es genérico, no atiende a las causas que provocan este distanciamiento educativo, está orientado a los directivos y docentes, para que revisen las estrategias, no habla de las acciones de la autoridad educativa federal o estatal en el tema de inversión o de capacitación.

Este ciclo escolar 2020-2021 los maestros no conocen a sus alumnos, en el mejor de los casos ha habido una breve asesoría presencial, el diagnóstico es parcial, la comunicación es de una vía, se manda la consigna y se espera la respuesta, la cual llega segmentada. Es difícil que la propuesta educativa sea adecuada si no hay un conocimiento real de los alumnos. Se esperaba la presencialidad para ampliar el diagnóstico.

Existe un cierto grado de responsabilidad de la escuela, se requiere una evaluación interna para detectar lo que no está funcionando y modificar la estrategia, algunas de las situaciones detectadas en el equipo de trabajo que representa los directores, docentes, padres de familia y alumnos qué han avanzado a pesar de las dificultades y los desánimos, para reducir el impacto negativo pandémico, se requieren revisar sus estrategias y forma de comunicación:

1. Se presentan casos donde el docente envía un listado de actividades exhaustivo, carente de motivaciones a los alumnos, que se resisten, se niegan a realizar lo propuesto. El planteamiento ha sido desde los programas escolares, no desde el desarrollo de los niños, ni de sus procesos.
2. Se ha presentado también la elaboración de cuadernillos que el alumno debe realizar, el papá o mamá se supone tiene la capacidad de explicar lo que el alumno no entienda, mantenerlo sentado, evitar los distractores familiares, no tener ocupaciones de trabajo para poder estar cercano a su hijo. Recordar que los profesores son los profesionales de la educación y que ahora le piden al padre de familia milagros en los resultados educativos sin tomar en cuenta escolaridad o contexto familiar.
3. Las clases por las plataformas de tipo zoom, meet u otro proveedor son estimulantes pero son costosas para las familias y sus alumnos.
4. En algunos casos el diseño curricular de un docente no está acorde al desarrollo del niño, se han conocido casos de maestros de primer grado de primaria que solicitan que los niños realicen lecturas y escrituras formales y devuelven las tareas que según ellos no cumplen con sus requerimientos por consecuencia tenemos un gran grupo de niños desalentados por el tipo de escuela que están conociendo. Muchas de las actividades que se envían no tienen la mediación pedagógica necesaria.
5. Docentes de diversos grados siguen enviando muchas actividades, si el alumno realiza algunas y otras no, entonces sus evaluaciones son bajas o lo catalogan como intermitente.
6. Cada día se escucha más la petición de los padres de que con esas calificaciones para que se esfuerzan tanto, el maestro no valora su esfuerzo y que su hijo mejor repita el año. Así no. El docente a su vez dice que no regalará calificación.
7. Muchas familias ya no le contestan al maestro, o si lo hacen le dicen que está trabajando, que no lo puede atender, incluso lo han bloqueado para evitar la insistencia. En este caso el silencio también dice mucho, hay que interpretarlo en cada contexto, habla del costo de los datos, de las prioridades familiares, de carencia de recursos, de pérdidas y duelos. En la condición en que se encuentran la educación es un lujo que no se pueden dar.

Es pertinente la reflexión que hizo José Mújica: “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, expresidente de Uruguay, el cual señala que piensen sobre la parte de la cual cada uno es responsable en cuanto a educación.

Es importante promover el acompañamiento a los docentes, en sus planeaciones y adaptaciones curriculares, en brindarle formación continua de acuerdo con sus necesidades.

En la parte que toca al Estado hay que pedirle a la autoridad educativa nacional y estatal invierta de otra manera el presupuesto, no se requieren solo útiles y uniformes, es necesaria una inversión en acortar la brecha digital que señala la UNICEF “Nos encontramos ante una oportunidad única en toda una generación de conectar a cada niño y cada escuela a internet y proporcionarles nuevas herramientas digitales que los ayuden a desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar su potencial, tanto durante la pandemia de la COVID-19 como después”, (https://www.unicef.org/es/reimaginar/cinco-oportunidades-ninos-carta-abierta).

¿Cuánto se ha gastado en los municipios para útiles y uniformes por alumno? ¿Porque mejor no se invierte en una tableta o dispositivo móvil con los programas educativos adecuados, con conexión a internet? Esto sería una propuesta adecuada a los grupos que necesitan el apoyo. La Universidad de Guadalajara prestó computadoras a sus alumnos que carecían de este medio, otros países también han avanzado en este aspecto “En Argentina, Chile y Colombia se entregaron dispositivos electrónicos a estudiantes en zonas rurales o marginadas y se otorgó acceso gratuito a internet a estudiantes y docentes. (https://www.gob.mx/mejoredu/articulos/mejoredu-publico-el-estudio-experiencias-internacionales-de-apoyo-a-la-educacion-durante-la-emergencia-sanitaria-por-covid).

Es urgente impulsar la educación híbrida no como algo voluntario, si la escuela o el padre lo desean, sino como una forma de apoyar a los vulnerables. Darles la oportunidad de asistir en pequeños grupos o cohortes, así lo han planteado otros países que ya abrieron las escuelas. Si bien las clases han continuado a distancia, habrá que reflexionar si esto puede considerarse escuela, y si representa un hecho educativo. Hay que reflexionar la finalidad educativa de todo lo que se le está ofreciendo a los niños.

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