Sobre la universidad, ¿dónde se produce el conocimiento o forman los profesionales?

By on octubre 17, 2013
 Por: Edgar Gómez Bonilla

*  En México, la educación superior apenas si incorpora al 2.09 por ciento de su población, esto es, 2 mil 150 alumnos por cada 100 mil habitantes, cuando lo mínimo que debe estarse atendiendo es a 6 mil 450 estudiantes como marca la UNESCO.

La Universidad es una institución de alcance universal, que ha evolucionado según las necesidades sociales en un contexto determinado. En la Edad Antigua, con los griegos, laenseñanza superior fue de carácter humanista, producto de la reacción socrática versus sofistas, que propició que se crearan un conjunto de escuelas permanentemente establecidas que se definieron como altos Centros de Investigación. En la época del cristianismo, se retoma a la escuela griega, aunque algunos cristianos, cuestionan la coexistencia entre la escuela griega, pagana y nuevas corrientes del pensamiento cristiano. Hacia la caída del Imperio de Roma, se optó por asentar la responsabilidad de la educación en el seno de la Familia otorgando mayor importancia a la educación moral que a la formación intelectual.

Es en la Edad Media, básicamente en la Europa Occidental de los Siglos XI y XII, cuando se constituye la figura de la Universidad. El nombre procede de “Universitas”, que era la denominación que se dio a un gremio determinado por ejemplo, carpinteros, zapateros, sastres, panaderos, etc., hasta evolucionar y quedarse en la relación de alumnos y maestros. La universidad medieval se estructuró en la facultad de Artes que puede considerarse como el equivalente a nuestro actual bachillerato; así como las Facultades de Medicina, Teología y Derecho; estructura educativa que permaneció durante toda la Edad Moderna (Siglos XV al XVIII).

Hacia el Siglo XIX, inscritos en la Edad Contemporánea entre 1808 y 1810, la universidad adquiere sus características actuales, presentando dos posibilidades formativas para los estudiantes universitarios, por un lado, está la Universidad Francesa, cuya concepción napoleónica es de tipo escolarizado, para formar a quienes habrían de ocupar los cargos civiles o religiosos, planteando como interrogante ¿dónde se produce el conocimiento que ha de ser transmitido por la Universidad? El otro modelo es propuesto por la Universidad Alemana, donde el maestro y el alumno existen sólo para la Ciencia; la presencia y la cooperación es parte integrante de la investigación, la interrogante se ubica en ¿dónde se producen los profesionistas y técnicos que requiere el desarrollo de la sociedad? De esta forma se delimitan los esquemas formativos de universitarios que bien le apuestan a la capacitación para el trabajo o a la construcción del conocimiento para la investigación.

Para el caso mexicano, la Universidad en la época colonial fue una repetición del modelo europeo que se consideró en los Siglos XI y XII, conformándose de las Facultades de Artes, Teología, Derecho y Medicina.

La Universidad es clausurada en 1833 y es hasta 1910, con Justo Sierra cuando se inaugura la Universidad de México (hoy UNAM). La institución incorporó los dos modelos de Universidad: lo escolarizado de Francia, y la organización de la investigación de Alemania.  Dándose así la apertura para que las Universidades del país se incorporaran en esta alternativa educativa.

La BUAP, por ejemplo retoma esta herencia universitaria y en la actualidad cubre una serie de funciones sociales entre las que destacan la apertura y respuesta a la sociedad; la delimitación de la ciencia y las culturas universales, así como, enseñar a conocer nuestra propia realidad para estudiar y difundir nuestra cultura. Sin embargo, se observan complejos problemas en su mismo accionar como el error de eliminar el carácter popular de la Educación, evitando visualizarla como una vía de justicia social que se sustente en el procedimiento de eximir cuotas, requisitos y rigor a quienes proceden de niveles socioeconómicos bajos, y apostarle a una Educación por selección a la que sólo unos cuantos son los que logran acceder.

Es común percibir anualmente una crisis social en los que erróneamente se denominan «rechazados» de la Educación Superior y más aún nos quedamos con la idea que fueron rechazados porque no aprobaron el examen, producto de lo que las autoridades educativas y los  medios de comunicación se encargan de difundir hacia  la sociedad, cuando la realidad es otra.

El fenómeno es extremadamente complejo, al encontrar que los aspirantes a la Universidad Pública son rechazados no por reprobar el examen, sino por la falta de cupopara ingresar a determinada carrera. Los mexicanos sufrimos un estancamiento producto de que la población creció impresionantemente a partir de 1970 (en ese momento había poco más de 50 millones de habitantes) y los servicios no crecieron en proporción con la tasa poblacional, de ahí la explicación de la falta de opciones para acceder a estudios de Educación Superior.

Situación que debe preocuparnos porque de acuerdo a los principios de la UNESCOpara alcanzar un desarrollo sostenible y para competir en el escenario de la Globalizaciónes necesario asegurar que por lo menos el 60% de la población que se encuentre en los rangos de edad de 18 a 21 años, debe estar realizando estudios superiores. Países que están por encima de este porcentaje aparecen los de Europa Occidental con 80%, Estados Unidos y Canadá presentan 70 y 60% respectivamente, México por su parte sólo cubre el 19% de su matrícula tanto en instituciones públicas como privadas, mientras que países más rezagados, como Bolivia y Ecuador, tienen una cobertura de 23 por ciento y 20 por ciento, respectivamente. En Argentina se atiende al  43 por ciento de los jóvenes.

El diagnóstico que presentó la SEP en el 2012 sobre la situación de la educación superior indicó que habían 2 millones 147 mil 075 estudiantes, 2.09 por ciento del total nacional, esto es, 2 mil 150 alumnos por cada 100 mil habitantes, cuando lo mínimo que debería estarse atendiendo es de poco más de 6 mil 450 estudiantes.

Para que México alcance el indicador de cobertura de Educación Superior de los principales países de América Latina necesita de una infraestructura “dos veces mayor” a la construida en los últimos 13 años, para así retornar al rol de la Universidad como una institución de alcance universal que le apuesta a la generación de conocimiento y a la formación de individuos que a través de su vida profesional y laboral resuelvan y tomen decisiones para alcanzar el desarrollo Sustentable de nuestro país con acentuación hacia elbienestar social.

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