Cartas a Gracia: Divergencia de opiniones

By on diciembre 1, 2014

Gustavo Santín Nieto
Cartas a Gracia

Quisiera comentarte que el Maratón Internacional de la ciudad de Puebla 2014 realizado el día de ayer, domingo 30 de noviembre, fue todo un éxito, Gracia, sin embargo no es así. Para Víctor y para muchos otros corredores de fondo y medio fondo, el medio Maratón y el Maratón de Puebla, a cargo del Instituto Poblano del Deporte, “destacan” por ser de los peor organizadas comparándolos con otras en las que en los últimos tres últimos años han participado, incluidas las de la ciudad y las que han corrido en otros lugares de la República. Playeras de ínfima calidad por las que pagaron los mismos precios de inscripción que los erogados en en otras competencias, carecencia de señalamientos y de zonas de abastecimiento, trayecto sucio en el que convivieron atletas, aficionados acompañados de perros descomunales y ratas muertas, zonas citadinas secuestradas durante horas, originado por la falta de previsión para ofrecer alternativas de traslado, un verdadero caos que afectó tanto a quienes participaron como a quienes deseaban hacer sus tareas cotidianas. Varios, como en el juego que le ganaran los Pumas al América, corrieron “in memoriam” de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, Gracia.

Tras dos años de administración de Enrique Peña Nieto, de un Pacto por México que le entregó la soberanía popular en bandeja de plata, de un gobierno que por los acontecimientos de Iguala y por la “casa blanca” se encuentra desacreditado nacional e internacionalmente, Gracia, se precisa de un recuento de “daños” (o beneficios) generados y por el carácter de nuestras cartas, primordialmente de los que acaeciesen en materia educativa. Se vistió de estadista, se propuso transformador, criticó la deficiente calidad de la educación y señaló, al compás de una propuesta “Para fortalecer los derechos de los mexicanos,” que “se llevaron a cabo tres reformas.”, una de ellas, señala Peña Nieto, la educativa que “garantiza el ejercicio del derecho de los niños y jóvenes a una educación integral, incluyente y de calidad que les proporcione herramientas para triunfar en un mundo globalizado.” (http://www.presidencia. gob. mx/reformasenaccion/). Cierto que se reformaron los artículos 3 y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, innegable que en los hechos se creo un apartado especial fuera de la Ley Federal del Trabajo, para normar las relaciones laborales de los y las trabajadoras de la educación al servicio del “Estado” y sus patrones, el gobierno federal y los gobiernos de la entidades de la federación (Ley General del Servicio Profesional Docente), indiscutible que se generó un aparato especial, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Edu­cación, responsable de la evaluación docente y sin embargo, la realidad se percibe diferente desde otros puntos de vista.

Por pasos y por partes, Gracia, aunque por el espacio no inicie por el principio, la Reforma Educativa que incluye a la “calidad” como uno de los “criterios” rectores establecidos en el artículo 3 constitucional aún tiene pendientes, anunciados pero olvidados y recuperados en el discurso tras manifestaciones políticas con cargo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), entre ellos los vinculados a las modificaciones pertinentes a planes y programas de estudio que afectan a niños y niñas, potestad del ejecutivo federal, (III. Para dar pleno cumplimiento a lo dispuesto en el segundo párrafo y en la fracción II, el Ejecutivo federal determinara los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la republica.), a más de una transformación radical del sistema de educación normal que garantice, adicionalmente, condiciones de “normalidad” entre ellas la presupuestal, para la escuelas normales rurales.

Discurso contra práctica, Gracia, intereses de grupos de poder, de empresarios nacionales y transnacionales disfrazados de asociaciones civiles que quieren que el gobierno les entregue alumnos y alumnas “competentes” –dóciles– que se incorporen como mano de obra calificada al mercado laboral contra afanes libertarios de quienes consideran indispensable que niñas, niños y adolescentes se formen de manera crítica, científica y humanista. Señalamientos facciosos que culpan a “todos” los trabajadores y trabajadoras de la educación de los fracasos de un sistema educativo parcial, excluyente, inequitativo, desigual. Exigencias de tirios y troyanos por invertir un monto monetario equivalente al 8 por ciento del producto interno bruto nacional contra señalamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que resaltan que México es una de las naciones que gastan más en educación “pero que gastan mal” al destinar 97 por ciento del gasto educativo a nómina y sólo 3 por ciento a infraestructura, contra un universo que muestra que casi 50 por ciento de las escuelas mexicanas son de organización incompleta –en el estado de Tabasco 67 por ciento– atendidas por uno o dos maestros y maestras, y que carecen, muchas de ellas, de instalaciones adecuadas, mobiliario escolar, energía eléctrica y laboratorios. Acusaciones, a trabajadores y trabajadoras de la educación por malversar el “enorme” presupuesto educativo, como si todos ellos y no el Estado mexicano fuesen los responsables de los abusos que cometen la camarillas sindicales y una pandilla de vivales incrustados en el sector por obra y gracia de autoridades y partidos en el poder, cuando el grueso del magisterio nacional desempeña sus labores en comunidades ajenas, en condiciones lamentables y realizan labores “al servicio de la comunidad” fuera de sus horas de trabajo y aún en días de descanso. Puntos de vista divergentes, Gracia.

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