Cartas a Gracia: Cuestión de informes

By on abril 20, 2015

Gustavo Santín Nieto Cartas a Gracia

El informe 2015 que rindiera la junta directiva del “Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación” (INEE) ante la Cámara de Diputados Gracia, me causa azoro por lo que dice y por lo que ignora Gracia. Bajo el nombre de “Los docentes en México. Informe 2015” (http://goo.gl/skjiDZ), el documento estructurado en cuatro apartados (Estructura, tamaño y características generales de la planta docente.

Condiciones laborales de los docentes. Formación de los docentes de educación básica y media superior.  Ingreso al servicio docente.), define y justifica su accionar basado en el concepto de calidad “definida como un derecho humano de todos”. No se de donde se sacaron eso Gracia, el inciso d) fracción II, artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos solo establece que la educación, entre otros principios, “Sera de calidad, con base en el mejoramiento constante y el máximo logro académico de los educandos;” y el artículo 57 del capítulo undécimo “Del Derecho a la Educación” de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes , basa la enseñanza, entre otras características, en un “enfoque de derechos humanos”, (Artículo 57. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a una educación de calidad que contribuya al conocimiento de sus propios derechos y, basada en un enfoque de derechos humanos y de igualdad), cuestión que no fundamenta la aseveración del INEE–, cuya concreción dependería, de acuerdo a la dependencia, de “la capacidad” de los docentes, quienes serían adicionalmente “corresponsables de mejorar los aprendizajes de sus alumnos.”, y el INEE, se ¿convertiría? en el garante que a “través de la emisión de los lineamientos para las evaluaciones y  la generación de información de información que sirva para sustentar tanto las decisiones del SEN como las directrices de política educativa que el propio Instituto expida.”.

Tendríamos que platicar que entendemos por “enfoque” como el INNE se convierte en garante y señalar que la ONU reconoce, entre los derechos humanos, el derecho a la educación.

“Primer y más importante punto de contacto” de niñas y niños con el “Sistema Educativo Nacional” señalarían Héctor V. Robles, Rene Rojas y Eduardo Ángeles, autores del capítulo “Estructura, Tamaño, y Características Generales de la Planta Docente” del informe 2015, quienes resaltan y sin “querer queriendo” contradicen a la Junta Gracia, cuando nos remiten al parágrafo tres del artículo 3 de la Constitución (entrecomillado por ellos),  en el que se establece que “El estado garantizara la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.”.

No te parece ¿que los docentes serían corresponsables y solo en lo que les compete, sí y solo si “contaran” con todos componentes establecidos por el constituyente en el párrafo citado?, cuestión que pone en entredicho inversiones multimillonarias en el sector, pregonados por la administración de Emilio Chuayffet Chemor, que alcanzarían cuando mucho para subsanar deficiencias en 5 por ciento de las instituciones que conforman el universo educativo.

Señalan, citado en las conclusiones generales del Informe, la existencia de “1 475 456 docentes” quienes laboraran en instituciones de educación básica y media superior “al inicio del ciclo escolar 2013–2014”, en escuela pública y privadas (Cuadro 1.2 Estructura y dimensión del sistema escolarizado de educación obligatoria 2013–2014) que contrastan, guardadas las proporciones, con los 95 888 docentes reportados en el Cuadro 1.1 (Numero de alumnos y docentes por nivel educativo y tasas de crecimiento según periodos presidenciales –1921–2012–) incluidos quienes laboran en preescolar, primaria, secundaria y media superior.

Para efectos de comparación es útil tener en consideración Gracia, que los autores, recurriendo a datos de el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) escriben, mencionan que la población ascendía, en 2014, a la cifra de 117 053 750 habitantes, mientras que en 1952 la población reportada por las estadísticas sumaba tan solo 27 403 000 mexicanos y mexicanas.

El estudiantado englobaba, en los subsistemas que nos ocupan,  a 30 621 259 alumnos y alumnas en 2014 y a 7 730 170 en 1952. Corresponderían en un promedio aritmético, 20 estudiantes por docente en 2014, mientras que en 1952 la relación se establecía en 80 alumnos y alumnas por docente.

Tras reconocer que el “Estado Mexicano ha hecho un enorme esfuerzo por formar y contratar a los docentes necesarios para atender los servicios de educación obligatoria en toda la república –incluyendo las zonas más apartadas– en un contexto de crecimiento poblacional y progresión de la obligatoriedad de los niveles educativos”” (pag. 155, Conclusiones) las cifras y los porcentajes del cuadro 1.1 muestran, a más de la evolución sexenio por sexenio, que los porcientos más elevados en la contratación de personal docente se dieron en la Administración de José López Portillo (20.97 por ciento docentes de preescolar y un 5.73% docentes de primaria) y en la de Adolfo López Mateos (14.04 y 14.89 en docentes de secundaria y de media superior respectivamente).

En consonancia, el mayor crecimiento porcentual de la matrícula en los diferentes subsistemas se alcanza con Abelardo L. Rodríguez (23.33 por ciento, preescolar), Plutarco Elías Calles, (6.49 por ciento primaria), Adolfo López Mateos (14.01 por ciento, secundaria), Gustavo Díaz Ordaz (13.81 por ciento, media superior).

Aunque no te comenté todavía, lo que a mi juicio ignora el Informe 2015 del INEE, terminare mi carta señalando la valía de una obra que rescata elementos estadísticos de difícil acceso y construcción, resaltando que del millón y feria de personas que integran la planta docente de rubro educación obligatoria; el 81.4 por ciento se desempeña en educación básica  y el resto 18.6 por ciento en media superior (cuadro 1.2).

Del cien por ciento de básica el 18.9 por ciento lo hace en preescolar, el 47.7 en primaria y el 33.4 en secundaria.

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