Cartas a Gracia: Transparencia opaca

By on mayo 4, 2015

Gustavo Santín Nieto
Cartas a Gracia

 

En la carta que te envié la semana pasada te comenté que dado el número de docentes que sustentaron el examen de ingreso al servicio profesional docente para el ciclo escolar 2014–2015 calificados como “No idóneos”, convendría revisar el instrumento de admisión utilizado por las autoridades.

El “Comunicado 110. llegan a 120 mil 63 los pre–registros para concursos de ingreso a la educación básica” publicado el 28 de abril de 2015 en el portal de la SEP (http://goo.gl/9Oe7sO) ratifica la intención propuesta Gracia.

Iniciaría por preguntarme, si fuese uno de los 59 mil 528 suspirantes que hubiese egresado de alguna institución formadora de docentes, o bien, uno más entre los 63 mil 535 que participasen en la “modalidad  pública y abierta” que permite la participación de “Egresados de las Instituciones Educativas del país, públicas y particulares con reconocimiento de validez oficial, formadoras de los profesionales que se requieren para los diferentes tipos de evaluación”, o engrosara las filas de los 26 mil 875 trabajadores o trabajadoras de la educación que buscan promoverse “en las categorías con funciones de dirección, supervisión y asesoría técnica pedagógica en el mismo nivel.”.

Seguramente, si cubriese los “términos sobre perfil, requisitos de preparación,”, contase con “documentación requerida” y fuera admitido en las fechas establecidas para el pre–registro y registro ( El pre–registro para el ingreso a la Educación Básica continuará hasta el 8 de mayo, y el registro al 15 de mayo. En tanto que para los exámenes de oposición para promoción, el pre–registro concluye el 2 de mayo, y el registro se realizará hasta el 13 de mayo.), me informaría sobre la temática sobre la que versarían las dos o más fases del los exámenes que tendría que sustentar, estaría pendiente de “fecha, sedes y horarios para presentar el Examen Nacional y, en su caso, el Examen Complementario o Adicional”, revisaría el método y los procedimientos de evaluación y en consecuencia, estaría pendiente de “las fechas de publicación de resultados.”. Haría caso de las “Recomendaciones para la participación” (http://goo.gl/bCAiXj), revisaría las guías de estudio –aunque por boca de otros suspirantes supiese que lo que ahí se plantea no sirve de mucho– y consultaría el documento “Criterios técnicos y de procedimiento para el análisis de los instrumentos de evaluación, el proceso de calificación y la definición de las listas de prelación de los Concursos de Oposición para el ingreso al Servicio Profesional Docente en educación básica y educación media superior para el ciclo escolar 2015–2016;”  publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en el Diario Oficial de La Federación.

Supongamos Gracia, complejo de economista gubernamental, que me registré, sustenté las evaluaciones previstas y que mi resultado, publicado en listas, fuese “No idóneo”. La reacción que tendría sería seguramente de incredulidad.

Repasaría mentalmente mi paso por las escuelas de educación básica. Recordaría que en prepa fui un estudiante más serio que “desmadroso”, que me privé de fiestas, que no me fui de pinta, que pensaba siempre en mi futuro y que por vocación y por aspirar a un trabajo seguro habría ingresado a una escuela normal, que “trabajaba” para ayudar a mis progenitores, que en los exámenes de admisión siempre estuve de media tabla para arriba, y que de la noche a la mañana mi futuro se distanciaba, que no tendría cabida, por lo menos por un año más, en el servicio profesional docente del sistema público de educación.

Me molestaría seguramente cuando supiese que compañeras y compañeros con un historial académico lleno de altibajos, serían llamados al ejercicio de una profesión de acuerdo a una lista de prelación en la que los menos preparados, por pura suerte, se alistarían para ingresar al servicio docente y que conste que todo son “puras suposiciones”.

Seguro que revisaría los “Criterios” de ingreso, y me encontraría, que más que servir para explicarme yerros o aciertos que hubiese obtenido en los exámenes sustentados, me encontrarían con que el documento de marras hace referencia a reglas de operación propias de unas bases técnicas a las que tendrían que someterse quienes, empresas públicas y/o privadas, quisieran elaborar un documento cuyo contrato se asigna de manera directa y opaca, al Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) por la Secretaría de Educación Pública y que por lo elevado de su monto, debiese ser objeto de una licitación pública internacional.

Me encontraría con un glosario de términos que a pesar de su claridad, no me permite entender la forma en la que me calificarían. Cuanta razón tenía un maestro de prepa que nos comentaba que para los sustentantes, era tan importante el dominio de la asignatura como conocer la forma en que el Profesor te calificaría. Y eso precisamente Gracia es lo que no lo encuentro en un documento “transparentemente opaco” al que hago referencia; reglas claras para que me dijesen como me evaluarían. A pesar del portal del la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente y de la publicación de los “Criterios” publicados en el Diario Oficial de la Federación, las reglas de calificación brillan por su ausencia, lo mismo que los criterios de corte y el puntaje que los sustentantes requieren para ser declarados idóneos. Utilizan Gracia un lenguaje complejo y confuso que provoca que el documento sea engorroso, abigarrado y no apto para quienes no son

especialistas en el tema. Creo Gracia que el INNE, el Ceneval y la SEP se curan en salud, publican reglas mediante las que descalifican cuestionamientos a futuro de quienes inconformes con los resultados, quisieran manifestarlo. Se consideran superiores, publican

criterios y parámetros estadísticos, propios de un proceso interno, privativo de “especialistas que analizan los instrumentos mediante la utilización de programas especiales para determinar la complejidad de cada reactivo,” y sin embargo, recurren a métodos antiquísimos (1971) y que ya han sido superados en el contexto internacional. Pero como canta Serrat Gracia, “tienen la sartén por el mango y el mango también”.

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