8 de marzo día de todas las mujeres, de las madres y maestras

By on marzo 9, 2021
mujeres

Revista Educarnos

Nuestro país tiene la cultura de moverse a partir de fechas de referencia, fechas que enmarcan las coordenadas de un viejo destino que comenzamos a escribir y que muchas veces otros vivieron por nosotros. El 12 de octubre es una fecha emblemática, debido a que marca el parteaguas de un antes y un después histórico, el 2 de octubre, el 15 de mayo, etcétera, pero en este marco hay fechas que son más fuertes que otras. El 8 de marzo Día Internacional de las Mujeres cada vez cobra mayor visibilidad, cada vez es una fecha de referencia que abre, de manera obligada, la posibilidad de pensar en clave femenina, en poner por encima las demandas específicas, los riesgos y las propuestas por la condición de ser mujer y de haber nacido bajo el actual contexto social.

Hace 164 años (en 1857) las llamadas mártires de la industria textil en la ciudad de New York se manifestaban por mejores condiciones de vida en su trabajo, reducción de la jornada laboral y mejoras en las medidas de higiene; la respuesta que obtuvieron fue la represión, murieron 120 mujeres según se reconoce en testimonios históricos. Todo esto pasó el 8 de marzo de dicho año, de ahí es que el mundo entero lo celebra no como una fiesta, sino como una jornada pensada para recordar y para luchar por la dignidad femenina y por los derechos de todas las mujeres en el mundo.

Bajo este marco de pensar a las mujeres o, de pensar en clave femenina, aparece la cuestión de manera directa de detenernos a pensar en las mujeres que trabajan en educación: mujeres maestras, mujeres educadoras, mujeres asesoras, mujeres investigadoras, etcétera. Ahí me parece que es el espacio de mayor logro, dentro de todo este gran logro de ser mujeres y ser trabajadoras de la educación.

La lucha histórica de y por las mujeres va en ese proceso complejo de empoderamiento, el aspirar a ganar mayores espacios de visibilidad y por una disputa leal por ganar espacios públicos, mejores salarios, mejores puestos en los gobiernos de las instancias públicas, privadas y sociales, entre otros.

Si, pero en todo ello existe una especie de dialéctica. El avance público de las mujeres deberá estar en correspondencia con una mayor sensibilidad por parte de los varones. El exceso de machismos, de abuso de poder y de la reproducción de esquemas patriarcales sólo se logra con avances compartidos. Hay mujeres que forman parte de los colectivos feministas radicales que ven a los varones como sus enemigos y hacen todo para estar en contra de dicha causa. El tema no es sencillo y no es fácil de abordarse desde un escrito de opinión que sirve sólo para divulgar un punto de vista, pero habría que pensar en una dialéctica que complemente los esfuerzos de mujeres y hombres, tanto de hombres como de mujeres en la perspectiva de una lucha común, la cual implica aun (a partir de reconocer el lugar en donde cada quien se mueve), el desplegar una lucha común.

Pero hoy 8 de marzo, ¡que vivan todas las mujeres, madres y maestras que desde distintas trincheras luchan por hacer patente la convicción de una vida digna igualitaria y equitativa!

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