Por un feminismo de paz

By on marzo 11, 2021
día de la mujer

Revista Educarnos

Por el número de mujeres en el padrón electoral, éstas se constituyen en objeto de deseo y en consigna de partidos políticos y otras organizaciones que hacen del tema su modus operandi con fines “no lucrativos”.

Los falsos profetas de la causa femenina medran y como asaltantes de caminos acechan. El feminismo en tiempos de sequía, presas vacías es trinchera de percudidos fines.

En el marco del materialismo histórico y dialéctico no hay lucha de contrarios entre hombres y mujeres, ambos géneros forman parte de la masa de explotados en un sistema económico donde las inequidades forman parte del real entramado de las relaciones sociales.

Está condición la planteaba M. Foucault de la siguiente manera: “Para que el Estado funcione como funciona es necesario que haya del hombre a la mujer o del adulto al niño relaciones de dominación bien específicas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía”.

En el proceso electoral que se avecina antes del 6 de julio van a arreciar los discursos y mensajes de los empresarios, politiqueros de las falsas diferencias, de las no sentidas moralidades; la vacuidad de la palabra y el spot de los partidos incoloros de causas inmediatistas y hacedores del nuevo divisionismo.

Tal sucedió con las marchas de la mujer de los días 7 y 8 de marzo. Voces apostando a la división, al encono, a la retórica twittera cobarde y a los apuntes de pseudoperiodismo de sujetos de doble moral.

Con relación al vasto tema de la mujer, el rezago en materia de derechos humanos, económicos y sociales tiene que ver con la manera como se ha gestionado su causa en lo individual y colectivo. En la manera cómo se ha cosificado su pensamiento, sus imaginarios mentales, por lo menos en el sistema capitalista que emerge de la revolución industrial.

Tiene que ver con la tensión de la lucha de clases.

Hay hechos y ejemplos abundantes en la Historia, lo que debería ser causa común se convierte en separatismo ciego. Lo que debiera ser colectivo se convierte en lucha individual, lo que debiera ser liderazgo moral visible se convierte en capucha.

El rezago formativo político de hombres y mujeres en edad de ejercicio del voto es variable que juega en la construcción de la democracia en México.

México siglo XXI, las causas y consecuencias, los controles, el ejercicio del poder, la manipulación por políticos chatarra; las razones del subdesarrollo, el juego de las causas feministas, la pseudoconcreción de la realidad nacional, el riesgo; el reto de reivindicar la auténtica lucha, la visibilidad de las manos que mueven y que alienan su conciencia.

El ideal de la mujer por formar.

Las debilidades de la participación consciente en las decisiones nacionales. La irrupción de la hipocresía y la falsedad. Vicente Fox Quezada con la mentira de Amigos de Fox y la causa de los Bribiesca de Marthita Sahagún.

Por eso la involución democrática mexicana en aquel naciente siglo XXI y el costo aún generacional de aquel engaño. El Fox “chistoso” que ahora twitea y celebra con humor negro inadmisible, el que hace desarmonía de la melodía la Puerta Negra, su sarcasmo down sobre la protección de las vallas y el control de drones. El Palacio Nacional patrimonio de todos, la prevención de enfrentamientos y desmanes en las manifestaciones del Día de la mujer.

El respeto por aprender, los derechos por defender de manera pacífica, la bomba Molotov por destruir.

La concurrencia de la patria a favor de sus mujeres. Las silentes, las que gritan en voz de cuello su coraje, las que cimbran y aporrean las vallas con el enojo acumulado.

La agenda legislativa a movilizar, el entramado de justicia a eficientar, las mordazas de prudencia a expresidentes por poner.

El entramado criminal y espurio del calderonismo. Felipe Calderón, su pachita, su Calderona diputada designada y cuñados; su obsesión por desacreditar el actual gobierno, su sarcasmo preescolar sobre el movimiento de las mujeres, la visión obtusa que medra de mil formas en el tablero del poder y tiende cortinas de humo sobre los verdaderos intereses que representan personajes como él.

El ruido permanente y la mentira como proyecto político en personajes como Diego Fernández de Cevallos, el baño de pueblo inverosímil del excandidato presidencial Anaya claro en ambiciones.

Con el día de la mujer, fecha histórica que nos remonta al siglo XIX, vendría bien un poco de silencio, vendría bien un poco de memoria colectiva y de contraloría imprescriptible a ellos, que en su ruido de pendones partidistas manchados quieren ser intocables.

Hace falta silencio, pero también una buena dosis de decoro y vergüenza a los copartícipes del desastre nacional para mujeres y hombres, juicio permanente a los obsesivos del engaño con su banderita feminista, cortinilla de humo de su falsedad e hipocresía.

La retórica de partidos cuya ” Acción” “Defendamos” “Hagamos” sin propuesta es la más burda franquicia beneficiaria del hartazgo social, desde Salinas hasta EPN y su Gaviota contratista, los tricolores y el paréntesis azul delincuencial, el vacío de contenido y compromiso con la agenda de derechos y cambios a favor de la mujer.

Hay que desconfiar del conservadurismo que toma como trinchera la causa de la mujer de manera coyuntural, cuando ni como instituciones políticas partidistas rinden favorables cuentas en materia de igualdad, equidad, paridad y respeto a ellas.

Las mujeres entonces, son un género sobre el cual se aboca mucha de la estrategia publicitaria mediática y de veracidad relativa.

Reivindicar es permanecer vigilantes de los mensajes tramposos y ejercer sin víscera los derechos políticos.

La venta de rostros y juventudes, en el entendido de una falsa pulcritud de principios y de proyecto ha sido caro, tiene su ejemplo en las elecciones de gobernadores y presidente de la República en 2012.

Las mujeres en masa votaron por personajes como Enrique Peña Nieto, Aristóteles Sandoval en Jalisco, Roberto Sandoval en Nayarit, Mancera en el DF o Javier Duarte en Veracruz, por poner rápidos ejemplos.

Los falsos garlitos con los que juega la publicidad de radio y televisión convencieron al electorado femenino que entregó su voto a una falsa forma, a la inexistente biografía política ética.

El electorado femenino que marcó la diferencia y empodero fantasmas con los resultados y eficacia de gobierno ahora visibles sin necesidad de contraloría social.

Vienen procesos en los Estados, en los municipios, en los distritos locales y federales donde es previsible que se hablará bonito al oído de la mujer, muchas de ellas participarán en las boletas electorales, en los procesos. El país requiere de ellas, de todos los ciudadanos.

Vienen procesos en donde se alimentará el coraje sobre fenómenos muy lamentables como el abuso, acoso sexual y violencia contra las mujeres.

Se dirigirá su mirada a personajes indeseables como Macedonio en Guerrero, se les venderá la idea de que los enemigos de la mujer son individuos y no resabios culturales; instituciones jurídicas y políticas ineficaces para salvaguardar la seguridad y garantizar un estado de derecho.

Las máscaras conservadoras y de práctica de hipocresía sobre la mujer son múltiples, desde las del estilo de Diego Fernández de Cevallos hasta las de nuevo cuño de la farándula y el circo.

El caso extremo donde se convierten en objetos decorativos en palacios de gobierno estatales y municipales, en oficinas administrativas, las dobles familias de algunos gobernantes y comunicadores de medios, lenguas viperinas de los conservadores.

Los retruécanos del poder, la femineidad y belleza como monedas de cambio y de compraventa de favores.

El activo fijo, el capital humano, el filón de valores y de virtudes, la urgente necesidad de la mujer participativa y militante para confeccionar la patria generosa e incluyente, para hacer camino, para construir hombro a hombro con sus pares del género masculino.

El falso discurso feminista prianista, de soles sin luz y naranjas sin jugo.

La utilización del tema con burdos objetivos pragmáticos electoreros, la situación de la agenda de la mujer que fueron incapaces de transformar. Sus oficinitas inútiles.

Las causas de la mujer sobre las que se requiere concurrir: disminución de la violencia, de los feminicidios, salud integral en la coyuntura de pandemia, liberación de mentalidades, oportunidades educativas y laborales, desarrollo emocional y sexualidad, igualdad, paridad y cambio de paradigmas familiares, entre otras.

Las justas demandas requieren de empatía social y de solidaridad del conjunto, y éstas no se harán oír a martillazos y tubazos sobre barreras protectoras; ni con graffitis ofensivos en edificios y monumentos o haciendo añicos las vidrieras.

En marzo mes de la mujer, la ola democrática en México requiere de la participación activa de las mujeres y estás han de organizarse en un marco de cultura de paz para no ser invadidas por intereses políticos y oportunistas ajenos.

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