Renunciar o devolver dinero robado no exime de corrupción e impunidad

By on marzo 12, 2021
Miguel Ángel García Muñoz
REFLEXIONES
Por: Miguel Ángel García Muñoz
La limpia de abusivos y traidores es uno de los objetivos del gobierno de Miguel Barbosa Huerta.
Sabe el Ejecutivo que es imposible avanzar cuando las serpientes reptan cercanas.
Es mejor aplastarles la cabeza, porque si no, se levantarán a morder.
Los que gustan de llevar estadísticas cuentan el número de cambios, advirtiendo que son muchos en el poco tiempo de la administración estatal; lo que no señalan es que Barbosa tiene la obligación de modificar hasta encontrar los perfiles adecuados que le puedan ayudar a gobernar en lugar de ser boicoteado.
La salida de Jorge Benito Cruz Bermúdez y Guillermo Aréchiga Santamaría, son el vivo ejemplo de la perversidad y aunque el primero pertenecía al Poder Judicial, tiene cuentas pendientes con el Gobierno del Estado.
Ambos se van entre el desprestigio y la ignominia.
Jorge Benito, nunca tuvo la capacidad para desempeñar los cargos que le regalaron, cerrando como Magistrado en una decisión que manchó la justicia y la razón. Ilusamente pensó que alguien le pediría que se quedara, pues dimitió con carácter de irrevocable.
Guillermo Aréchiga Santamaría, pupilo de Elba Esther Gordillo y Rafael Moreno Valle Rosas, nunca perteneció a la Cuarta Transformación, teniendo la oportunidad de mostrar su lado bueno, pero no pudo, le ganaron las malas mañas, teniendo que ser custodiado por la policía desde las oficinas de Movilidad y Transporte, evitando que se llevara documentos oficiales.
La renuncia de Jorge Benito Cruz Bermúdez como Magistrado del Tribunal Superior de Justicia, no lo exime de su responsabilidad de haber saqueado las arcas del CAPCEE.
Al respecto, es mero trámite la resolución del Congreso del Estado.
Lo primero que tienen que hacer los Diputados es quitarle el nombre de Benito y luego exigir a las autoridades que lo investiguen en los cargos que tuvo en la SEP, Gobernación, CAPCEE y líder del PRD, siempre amparado en Luis Maldonado Venegas y Rafael Moreno Valle Rosas. La muerte de éstos le impide seguir lucrando desvergonzadamente.
Ambos sirvieron también a los intereses de Antonio Gali Fayad, sacando provecho al máximo.
Si devuelven parte de lo robado no implica dejarlos que se vayan tranquilos a sus casas a disfrutar lo que tienen escondido.
La justicia no es negociable, más cuando el daño a Puebla y los poblanos ha sido con premeditación, alevosía y ventaja.

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