Prácticas docentes, educactivas y administrativas

By on marzo 30, 2021
curso promoción

Revista Educarnos

Cuando hablamos de la escuela y de los hechos educativos desarrollados en ella, en el imaginario colectivo de la población sólo se crean imágenes donde estudiantes y docentes realizan actos relacionados con la enseñanza y el aprendizaje, pero la realidad es que atrás de ese imaginario hay una serie de prácticas que no necesariamente tienen que ver con lo educativo y que en muchos de los casos los educadores invierten más tiempo en ello que lo hecho dentro de las aulas, me refiero a las actividades administrativas y burocráticas que, si bien, son parte del quehacer escolar, dichas actividades se desarrollan fuera del espacio escolar y al margen de su tiempo laboral.

Los docentes reciben un salario por las plazas que cubren en las escuelas, las que son de jornada laboran un promedio de 20 horas por semana, las que son por hora cubren la suma de la carga horaria de dicha plaza, lo cual va desde 1 hasta 40, 42 o 48 horas a la semana dependiendo del nivel educativo y del límite de horas marcadas por la compatibilidad que cada estado impone. Sin embargo, la mayoría de docentes supera por mucho el tiempo que le dedica a su empleo a la semana, actividades cotidianas como las planeaciones de clase, la revisión de tareas, la evaluación y la preparación de material didáctico son algo común y que, el poco o mucho tiempo que le dedique a ello no recibe pago extra alguno (dijeran sus autoridades, es parte de su obligación), pero sumado a dichas actividades extraescolares, está todo ese papeleo que tiene que llenar y subir a las plataformas y que la mayoría de veces no recibe ningún tipo de retroalimentación, sugerencias u observaciones para saber si lo que entregó es correcto y resuelve las dudas y necesidades requeridas por sus superiores, mucho menos logran saber si los requerimientos entregados le abonan a su trabajo y si sus estudiantes están avanzando o retrocediendo en sus aprendizajes, el tema central para la autoridades es eminentemente burocrática y de control (lo importante es si entregó o no lo que se le pidió), si lo hizo no pasa nada, pero si no lo hizo nunca faltará una notificación, un regaño o una amenaza, en esta práctica burocrática sólo cuentan los datos y las estadísticas, nunca los procesos porque no hay capacidad para analizarlos y evaluarlos.

Sumado a todo ello, no podemos dejar de pasar las prácticas administrativas recientes de la autoridad educativa, ya que año con año le solicita los mismos documentos a docentes, directivos, supervisores, ATP y jefes de sector que quieren promoverse en el Sistema para la Carrera de Maestros y Maestras, lo más lamentable es la exigencia de la constancia de antigüedad, la cual y siendo prácticos, podría emitirse de una manera menos burocrática, no por algo la Secretaría invierte tanto dinero en los sistemas digitales y, para el caso de dicha constancia, realmente no hace falta que los interesados en promoverse tengan que ir hasta las oficinas de la Secretaría a tramitarla, ya que, si es tal lo que presumen sobre Recrea Digital, bien podrían descargar la constancia con la misma facilidad que se descarga la CURP y las actas de nacimiento, será cuestión de una aplicación y un programa no tan complejo, pero en fin, como dice una maestra: es más fácil recibir la vacuna contra el Covid-19 (a pesar del sacrificio de hacer largas filas y la espera) que una constancia de antigüedad emitida por la SEJ.

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