Cómo actuar si un niño no quiere comer

By on mayo 3, 2021
escolar

Guía Infantil

Ponte en la situación, llega la hora de la comida o la cena y comienzan las discusiones: ‘que si este plato no me gusta’, ‘que si otra vez lo mismo’, ‘que si o me das otra cosa o no como y ya está’. Y, cómo no, aparece el miedo de los padres a que nuestro hijo se quede con hambre, no crezca lo que debe… El resultado, una lucha de poder por ver quién se lleva la razón acompañada de rabietas, gritos y excesivas llamadas de atención. ¿Cómo actuar si un niño no quiere comer? ¿Qué dice la Disciplina Positiva al respecto? ¿Qué podemos hacer los padres para no perder los nervios ni dejarnos llevar por el mal humor?

Si tu hijo es de buen comer, le gusta casi todo y lo que no le gusta se lo come porque sabe que es bueno y que hay que comer variado, o simplemente le vale con cosas como ‘cuando termines jugamos juntos’, los berrinches y las peleas a la hora de la comida serán algo desconocido para ti.

No así si eres de las muchas madres y padres que se tienen que valer de trucos y de todo su ingenio para conseguir que el pequeño se acabe el plato. A veces, tiramos de móvil para calmarle y que coma, otras acabamos perdiendo los nervios y gritándoles para que se terminen toda la comida.

Los expertos recomiendan no obligar a los niños a comer. Tampoco se aconseja usar amenazas ni recompensas o premios relacionadas con la hora de la comida o la cena como ‘si te comes el pescado te doy una golosina’ o ‘si no te comes el puré no puedes ver la televisión’.

Lograr comidas saludables y sin peleas con los niños es posible y desde la Disciplina Positiva nos ayudan a mejorar este momento, que también deberíamos usar como oportunidad para conectar y reforzar la sensación de pertenencia de nuestros hijos. Se trata de hacer un ejercicio de empatía para ponernos en el lugar de nuestros hijos y tratar de comprender por qué no quieren comer. Es posible que se deba a que no le gusta ese alimento (podemos probar otras formas para prepararlo) pero también puede deberse a que necesita un poco de tu atención y ha llegado a la conclusión (errónea) de que cuando grita o llora delante de su plato, logra que te centres en él o ella.

Si la cena es un horror, tu hijo acabará siendo un mal comedor

Afortunadamente, porque nuestros hijos e hijas no cenen una noche no van a pasar hambre, por lo que esos miedos que solemos tener los padres hay que ir dejándolos de lado. Si un día no come, ¡no pasa nada! Si no se termina todo lo que hay en el plato, no hay que preocuparse. Si come algo menos de verdura o de fruta de la que debiera, ya cambiará y tomará la que necesite según le vayamos enseñando por qué es bueno para él. En cualquier caso, si esto se repite muchas veces y crees que tu hijo o hija podría desarrollar un bajo peso, no dudes en acudir al pediatra.

Los más pequeños de la casa que no quieren comer, sobre todo a los que les cuesta comer cierto tipo de alimentos como el pescado o la verdura, necesitan del apoyo y la comprensión de los padres. Por lo tanto, si la hora de la comida o de la cena es un momento de discusión, llantos, obligaciones o amenazas, es muy probable que ese niño, ahora y el día de mañana, sea un mal comedor. Casi inevitablemente se empezará a gestar una mala relación con la comida.

Si el niño o niña observa que sus padres, justo cuando llega la hora de sentarse a la mesa, entran en pánico porque actúan desde el miedo anticipado a que no va a comer bien, será la excusa para que no lo haga, se bloquee y piense que ocurre algo malo. ¿Te has parado a pensar alguna vez por qué tu hijo come mejor en el colegio, en casa de los tíos o de los abuelos si ellos le sirven a la mesa lo mismo que tú? ¡Por el ambiente distendido que hay!

Ten cuenta también que los niños se valen de estos comportamientos para afianzar su sentido de pertenencia. Es decir, si ven que a la hora de la comida pueden llamar tu atención, aunque sea de forma ‘negativa’ por no comer, lo hará. Usará las rabietas, los llantos o incluso el hecho de tirar el plato para ganar esa pelea, esa lucha de poder.

Cómo actuar según la Disciplina Positiva si los niños no comen

Entonces, según la Disciplina Positiva, ¿qué sí podemos hacer en casa para evitar conflictos en las comidas y las cenas?, ¿cómo actuar cuando un niño no quiere comer?

Piénsalo de este modo: es muy complicado que los niños aprendan, en el desayuno, la comida, la merienda o la cena, tantísimas cosas como pretendemos que aprendan: que tengan buenos modales, que coman sin mancharse, que se tomen primero la sopa y luego el pescado, que coman sin perder el tiempo y no se entretengan con cualquier cosa, que sujeten bien los cubiertos y no se quejen si hay verduras, aunque no le gusten… Son demasiadas cosas a la vez, ¿no te parece?

Si en lugar de poner tanta norma que en verdad no es tan imprescindible de cumplir ya mismo, servimos el plato y permitimos que coma un poco según el orden que el propio niño establezca (por ejemplo, primero las croquetas y luego el puré de verduras), ya estaremos dando nuestro brazo torcer, haciéndole ver que lo primero y más importante es alimentarse bien; en un segundo plano quedarán los modales, cómo se coge la cuchara o no levantarse hasta que se haya terminado.

Tus hijos tienen que experimentar con la comida, conocer de dónde vienen los alimentos, decidir lo que les gusta y lo que no. Cuando el niño no quiera comer, podemos adaptar un poco los alimentos para motivarles: puede que el brócoli tal cual no le gusta, pero sí el brócoli convertido en hamburguesa. Por eso, la hora de la comida es un momento excelente para crear buen ambiente, reforzar nuestra relación (tal y como recomienda la Disciplina Positiva) y, además, muy interesante para prevenir trastornos alimenticios.

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