Razonamiento moral ciudadano

By on junio 17, 2021
política

Revista Educarnos

En desafíos como los procesos electorales recién vividos el desarrollo del razonamiento moral de los ciudadanos mexicanos se evidencia.
Hay mucho trecho para la emisión de un voto razonado, hay mucho trecho para el ejercicio y visibilidad del comportamiento moral del representante electo.
La calidad de las decisiones y fenómenos como la venta del voto, en cifras que van de los doscientos a los quinientos pesos es botón de muestra. Nos exhibe, nos manifiesta con meridiana calidad; en nuestra emergencia económica sí, pero también, en la baja estatura del juicio moral.
Hacer bien, hacer mal, votar por una opción u otra con conocimiento de causa, con desconocimiento de las consecuencias, son dilemas morales sobre los que el votante muchas ocasiones actúa intuitivamente.
La resaca y las ondas en el territorio nacional de la elección del 6 de junio, aún están por verse.
Hay mucha cultura cívica por construir, mucha calidad de formación histórica por significar, mucho saber necesario sobre las instituciones organizadas en partidos políticos que se imbrican en alianzas ocasionales en pos del voto útil.
Un ciudadano moderno tendría que identificar las cartas náuticas por las que navegan los manipuladores, tendría que ser más sujeto que objeto de las decisiones que le van a favorecer o perjudicar.
No se puede construir un país con ciudadanos manipulados por los medios de comunicación, ensordecidos por voces que susurran y manipulan decisiones; no debieran construirse candidaturas y gobernantes de manera emergente, de postores ganadores en la bolsa mexicana de valores democráticos.
El 6 de junio significa mucho más que la renovación de congresos, gubernaturas , presidencias municipales y delegaciones.
El moderno ciudadano tendría que ser un defensor y actor de su democracia, debiera cerrar de principio sus oídos a discursos embriagantes como el bien común, la vida y la familia, cerrar oídos a las abstracciones sensibleras y defensas obtusas del orgullo falso, a la seguridad fenicia e imposible de la que es rehén, a la ecología de rabo verde hipócrita y ascendencia parental de Abel y Cain, etcétera.
La calidad de los gobernantes electos es otro indicador del criterio emergente por el que se ha cruzado la boleta en ese momento íntimo y secreto frente a la boleta electoral.
Aún no gobiernan y ya tememos sus resultados.
El evento masivo musical con el que festeja su victoria el gobernador electo en el estado de Nuevo León es una expresión de los valores inversos y el tipo de personajes que se crean como producto falso de campaña electoral.
Según reconoce el Instituto Nacional Electoral el gobernador electo neolones fue quien más gastó en la campaña electoral. Su gasto extensivo de recursos y la toma por asalto de las redes sociales lograron el propósito de hacerlo llegar a la gubernatura. Nuevamente “Benditas redes sociales”.
Los neoloneses emprendedores, laboriosos y constructores cayeron en el garlito y su calidad de gobierno será imposible.
Nadie gobierna con desconocimiento de las coordenadas del desarrollo social y sin el saber necesario de la historia y de los constitutivos de la realidad nacional.
No es posible que alguien gobierne para el pueblo desde una formación elitista, la aristocracia grecorromana y sus lecciones ignoradas, el poder político como capricho personal y como cereza del pastel de los pudientes.
El desafío de los gobernados de elegir adecuadamente, de darle rigor y seriedad al proceso y el resultado, la pasión de asumir el destino, el futuro de los temas centrales de la agenda estatal; la duda sobre las biografías, elegir a ciegas, lo más trascendental hecho aún lado, en una democracia cara y llena de ruido como la nuestra.
En una ciudadanía crítica y de excelencia, la evaluación uno a uno de los ahora electos sería un ejercicio natural. El resultado de tal evaluación tal vez nos asustaría si se hiciera radiografía de las competencias y habilidades de conducción, de la moralidad vertical y saludable.
El juicio moral de los gobernantes está hiperdesarrollado cuando hay solo ambición y avaricia en su proyecto personal y del grupo que representa.
Tal vez ahora los autores clásicos de la ciencias políticas como Nicolás Maquiavelo o de la burocracia moderna en términos administrativos, cómo Max Weber sean teóricos menos pertinentes que el psicólogo Lawrence Kohlberg que desde 1958 en su tesis doctoral de visión constructivista, sobre desarrollo del juicio moral, arroja luz sobre temas trascendentes como la formación de valores y por extensión sobre el razonamiento moral de las colectividades.
Kohlberg y sus respuestas sobre razonamiento moral en el sujeto, Kohlberg y nuestras preguntas sobre el razonamiento moral en la Psicología social.
En ambientes hipertecnologizados, con la calidad de formación de valores democráticos, en el aula tipo de las escuelas, en la distribución y la manera como se ejerce la autoridad y el poder en la mesa rectangular y cuadrada modelo en las familias mexicanas, es muy difícil formar para la toma de decisiones, y dentro de estas para la toma de decisiones políticas.
Los partidos políticos como instituciones asumen ganar como asalto del poder por los medios que sean, renuncian por ende a prácticas pedagógicas de enseñanza de cultura política a la sociedad que los financia.
Cada elección es la más grande, el padrón crece por demografía natural, lo que no crece es la credibilidad y la confianza en nuestras instituciones, en nuestras decisiones.
Partidos políticos que no son parte del pensamiento político de un segmento de la sociedad sino franquicia redituable para intereses personales.
Partidos de supuesta socialdemocracia y de arcoiris naranja ilusorio de izquierda, nacidos al amparo de un reparto sociopolítico, de una división de parcelas redituable a un interés de grupo. Partidos nacidos en la ola alta neoliberal y derechista, de concertacesiones, como ejemplo del tipo de opciones políticas sobre el que se invierte pasión y desencanto; sobre cuya existencia de aguiluchos y tucanes, se vende el espejito de colores de una democracia confundida.
Los dos centros económicos más importantes después de la CdMx son ahora espacios geográficos donde el naranja será gobierno, su franquicia ya fue redituable y alienta seguramente el ego de su fundador en 1996.
Desde Nuevo León y Jalisco, por el margen, por la fisura, el nuevo reacomodo ya dibuja trinchera y algunos personajes se aglutinan para desbrozar el camino y preparar la trinchera para la sucesión presidencial en 2024.
En tanto, la práctica de la democracia como valor está por robustecer y el razonamiento moral en la nueva generación de nuevos electores y electores con experiencia, está por formarse.
Finalmente, aunque no lo hagamos con razonamiento moral consolidado, en una decisión política se juega la autoridad y el mantenimiento del orden social, se refrenda el contrato social que nos caracteriza como mexicanos.

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